¿Que es el Derecho Sucesorio?

Podemos definir el derecho sucesorio como el conjunto de normas aplicables a la sucesión, tras el fallecimiento de una persona.

En este post, queremos hace una introducción, dado que el desarrollo del derecho sucesoria es amplísimo y complejo, del concepto inicial del concepto de derecho sucesorio.

Dadas las circunstancia, en modo alguno profundizaremos en este momento en la cuestión, ni en los derechos forales existentes en el territorio español.

 

Naturaleza del derecho sucesorio.-

Centrándonos en la cuestión, podemos advertir que, con el hecho del fallecimiento, se produce una sustitución de una persona por otra, motivado por el hecho cierto del propio fallecimiento de la primera, en titularidad de las relaciones “mortis causae”, que deja a su fallecimiento, incluyendo tanto los derechos como las obligaciones asumidas en su día, para el caso de sucesión hereditaria a título universal o herencia, o bien limitándose únicamente a sus derechos, para el caso de la sucesión a título particular o de legado.

En tal sentido se trata de la sustitución de una persona por otra, a causa del fallecimiento, en la titularidad de derechos y obligaciones transmisible mortis causa, que deja a su fallecimiento incluyendo tanto, derechos patrimoniales como los no patrimoniales, y resultando el adquirente determinado conforme a los criterios de las normas sucesorias comunes.

La razón se ser del derecho hereditario, y de la sucesión “mortis causae“, se encuentra en el propio hecho de que la muerte produce la extinción de la personalidad, tal y como determina el Código civil en su artículo 32.

Nuestro sistema sucesorio, proviene del derecho romano, como ya sabemos, y por el que se entiende que en heredero sucede tanto en sus relaciones activas como pasivas, ocupando la misma posición jurídica que el ostenta el causante, respecto de cada una de las relaciones singulares sobre las que opera la sucesión.

A consecuencia de ello, el heredero responde de las deudas del causante con su propio patrimonio, pues pasan a ser deudas propias, por lo anteriormente expuesto, esto es, que el herederos, sustituyen en la posición del causante respecto de derechos y obligaciones; así lo dispone en artículo 661 del Código Civil; por ello se requiere aceptación.

Además debemos de tener en consideración, que los herederos, responden de las deudas con todo su patrimonio, salvo que acepte la herencia a beneficio de inventario, respondiendo en ese caso de las deudas, cargas y gravámenes, sólo hasta donde alcancen los bienes de la misma, de conformidad con lo establecido en el Código civil, más concretamente en su artículo 1023, en lo concerniente al beneficio de inventario.

El concepto sucesorio, así como el posicionamiento de una persona respecto de la otra, por causa de fallecimiento, es de tal calado y envergadura, que se refiere a ella la Ley procesal civil, y pensará el lector, qué demonios tendrá que ver una cosas con la otra, pues sí; imagínese, que el causante instó un procedimiento de desahucio por impago de renta, o cualquier otra figura jurídica, o viceversa, fue demandado en su día, a su fallecimiento el litigio prosigue en los Juzgados, en tal sentido será de aplicación lo dispuesto en el artículo 16 de la Ley de Enjuiciamiento Civil;  por ello, la sucesión procesal por causa de muerte en coherente con la idea de sucesión “mortis causae“.

 A la muerte de la parte, 
su posición procesal la ocupará la persona, 
que según las disposiciones aplicable sucesorias, sea su heredero.

Clases de sucesiones.

Podemos apreciar diversas divergencias dependiendo de los parámetros por los que enfoquemos la causa sucesoria, así;

Por su origen la sucesión puede ser voluntaria o legal. Será voluntaria, cuando venga ordenado por el causante en testamento y disposiciones testamentarias , esto es, el fallecido, la legal será supletoria de la primera, y será o aplicará la establecida por ley de no haber testamento aplicable.

El derecho común es admisible a la sucesión mixta, la que define por ser dispuesto en parte por disposiciones voluntarias mediante oportuno documentos testamentario y en parte por lo dispuesto en la normativa legal aplicable.

Por ello, el derecho sucesorio o de sucesión, surge del origen de la misma sucesión, del título voluntario o legal del que la herencia, delación o llamamiento; y desde el momento mismo del fallecimiento del causante, como el derecho a suceder confiere al llamado la facultad de aceptar o renunciar.

 

Tal facultad es la esencia del derecho hereditario, 
sin que tenga proyección de manera inmediata sobre bienes, 
derechos, deudas y obligaciones del causante.

 

El fundamento de la “sucesión mortis causae”, deviene de la necesidad de perpetuar lo patrimonio más allá de los límites de la vida humana, a fin de dar estabilidad a la familia y con referencia a la economía social.

Podemos determinar tres factores que constituyen la formación del patrimonio durante la vida del testador en su momento y causante con posterioridad, así la persona misma, a través de la libertad de testar, con respecto a la familia, mediante el establecimiento y existencia del sistema de legítimas, y por último el Estado, por el que se canaliza parte del caudal relicto, por medio del impuesto de donaciones.

Como hemos advertido al iniciar del presente post, nos vamos a referir a la esta cuestión de una manera general, a fin que el lector se introduzca en esta materia,  sin profundizar en otras cuestiones o en los aspectos particulares de las sucesiones de carácter foral.

En primer lugar por su origen podemos determinar;

La sucesión voluntaria, a la que nos hemos referido anteriormente, no es absolutamente de tal carácter o sentido, toda vez que la voluntad del testador se debe a las normas jurídicas aplicables, esto es, las normas que conforman  el derecho sucesorio, respetando en su caso, las legítimas o derechos sucesorios imperativos que corresponden a los ascendientes, descendientes o cónyuge, salvo causas tasadas de desheredación, apartado éste último al que dedicaremos el correspondiente apartado de estudio, tanto por su singularidad como por los nuevos criterios, que con respecto a esta figura ha determinado por el Tribunal Supremo.

El código civil se refiere en su artículo 658 a la sucesión legal, no se está refiriendo a las legítimas, si no a la sucesión intestada, esto es cuando no consta formalizado el testamento por parte del causante, por lo que a falta de testamento, ordenará al llamamiento a la sucesión, aplicando las normas legales, para la disposición del patrimonio del mismo.

La herencia, se identifica con la sucesión “mortis causae“, como subrogación de los herederos en la totalidad de los derechos y obligaciones del causante.

En sentido objetivo, con los bienes y relaciones patrimoniales que son objeto de la sucesión.

En principio comprende todos los elementos patrimoniales del causante, sin embargo esto no supone una regla absoluta, toda vez, que se los derechos personalísimos en intransmisibles, como los derechos de uso y habitación, la responsabilidad administrativa y penal, etc… Determinados derechos que sí son transmisiblesmortis causae“.

La admisibilidad de la sucesión, además del derecho, o las normas legales existentes y aplicables, viene reconocida y amparada en la Constitución Española a través de lo dispuesto en su artículo 33, en el reconocimiento a la propiedad privada y a la herencia.

Por el objetivo que comprende la propia sucesión podemos clasificarla en sucesión universal o particular.

La primera, universal se caracteriza por implicar un llamamiento a la totalidad o parte alícuota de bienes, mientras que la sucesión a título particular, supone un llamamiento a suceder en concreto y determinadas relaciones con respecto del causante.

Además de ello, podemos distinguir entre sucesión simultánea o sucesiva;  en virtud de los distintos llamamientos sucesorios se hagan efectivos al mismo tiempo o unos tras otros, como ocurren en las sucesiones hereditarias.

También la sucesión puede ser directa o indirecta, según suceda el primer llamado u otra persona a suceder a aquel. Se considera sucesión indirecta los que tienen lugar a través de los derechos de representación de transmisión de acrecer o de sustitución vulgar.

Por último, en base a la trayectoria, podemos distinguir entre ordinaria, la que se refiere a la masa general de la herencia, o extraordinaria, la que se refiere a aquellos bienes que siguen una vía distinta a dicha masa, como los sujetos a reserva o reversión.

 

Pilar Alvarez Moreno

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