Sucesiones en uniones de hecho.¿Puedo heredar de mi pareja?

Una de las cuestiones más problemáticas y controvertidas, en lo concerniente a las uniones o pareja de hecho, es precisamente esta, la cuestión sucesoria.

El motivo o la causa que conlleva esta problemática, se circunscribe en la falta de regulación normativa y reguladora en materia sucesoria; no existiendo, en tal sentido, amparo en legislación civil común. Por tanto, el conviviente o miembro de la unión no tiene referencia alguna, en lo que a legislación sucesoria aplicable, se refiere.

En el nuestro Código Civil, la pareja de hecho, ya sea más o menos estable, no consta como legitimario; por lo que no puede considerarse como tal.

Debemos hacer dos incisos. En primer lugar debemos recordar que la llamada a la sucesión puede devenir de la sucesión testada, esto es, la regulada por el causante mediante el otorgamiento de testamento, y la sucesión intestada, esto es, en la que el causante no ha otorgado testamento alguno, por lo que se determinará la sucesión, en virtud de lo dispuesto en el Código Civil.

El segundo referido a la capacidad para testar, ciertamente vinculada al acto de otorgar testamento y de la disposición de los bienes y derechos de los que el otorgante sea titular, la capacidad para testar; sólo son capaces de testar de manera activa las personas físicas, sin perjuicio de que los estatutos de las personas jurídicas puedan prever el destino de sus bienes. Además de ello, la capacidad de testar implica la de obrar, lo que conlleva el ejercicio de tal derecho por uno mismo, dado el carácter personalísimo del testamento, no cabe que nadie supla la capacidad para ello o lo otorgue a nombre de otro.

Pues bien, tanto en un caso como en otro, los derechos sucesorios de los miembros de la unión no constan, así en la sucesión testada, los miembros de la unión no son considerados en modo alguno como legitimario del causante, tal y como establece el artículo 807 del Código Civil .

Y ello viene motivado, recordemos; tanto por parte de la Doctrina como la de la Jurisprudencia; las cuales ha establecido con precisión la diferenciación entre ambos formas de vinculación entre personas del mismo o diverso sexo, tal y como expusimos en nuestro post, Uniones de Hecho. ¿Qué nos distingue del matrimonio?

En el mismo reseñamos la postura expuesta, mediante no poca Jurisprudencia, por parte el Tribunal Constitucional, y desde el año 1998, y cuyo punto de partida lo constituye la afirmación de que “el matrimonio y la convivencia extramatrimonial no son situaciones equivalentes“, sino realidades jurídicamente distintas, por lo que, en principio, su tratamiento jurídico diferenciado y, correlativamente, la diversa atribución de derechos y obligaciones, no es contraria al derecho fundamental a la igualdad que reconoce el artículo 14 de la Constitución Española.

Así, el Tribunal Constitucional ha venido disponiendo que, salvo prueba en contrario, quienes no contraen matrimonio es porque libremente no quieren hacerlo.

Por su parte el Tribunal Supremo, como hemos reseñado en párrafos anteriores, a través de la Jurisprudencia dictada durante no pocos años, declara la no igualdad jurídica esencial entre las uniones more uxorio y los casados, y la diferencia sustancial entre ambas situaciones es el matrimonio.

Hecho el inciso oportuno, y dirigiéndonos de nuevo a la cuestión sucesoria, por otro lado, tampoco figura entre los llamados en la sucesión intestada; ya que la convivencia, basada en la convivencia more uxorio, no crea ni constituye parentesco alguno entre los miembros de la unión, quedando excluidos de los llamamientos, en virtud de lo dispuesto en el artículo 913 del Código Civil, que dispone que ante la falta de herederos testamentarios, la ley defiere la herencia a los parientes del difunto, al viudo o viuda y al Estado.

Ante esta situación, ¿Qué podemos hacer?, bien debemos tener en consideración que el testador, puede, en virtud a su libertad de disposición, la cual, recordemos, no debe vulnerar la disposiciones legales, de modo que, salvo en las disposiciones testamentarias, disponer de la parte destinada a la libre disposición de su herencia, la cual dependerá en su cuantía y proporción de los herederos forzosos que concurran, el conviviente no tiene otro derecho hereditario en la sucesión del compañero premuerto.

Ahora bien, cómo ocurre, y ya comentamos en nuestro anterior post relativo a los requisitos para determinar una efectiva unión o pareja de hecho, titulada; Requisitos que constituyen una unión o pareja de hecho, y su validez., donde pudimos observar las diversas regulaciones Autonómicas, en lo relativo a esta cuestión; en el presente, procederemos a dar unas breves pinceladas, respecto de los determinados por estas mismas legislaciones autonómicas, en materia del derecho sucesorio.

Aragón, Testamento mancomunado.- En dicha Comunidad Autónoma, nos encontramos con el testamento mancomunado, figura incorporada a la Ley de parejas estables no casadas de 1999, en la que se establecía que; de la misma manera que los cónyuges, unidos por vínculo matrimonial, podían otorgar mancomunadamente testamento de conformidad con lo establecido en la Ley de sucesiones por causa de muerte; podían hacerlo los miembros de la pareja estable no casada de conformidad con lo dispuesto en la legislación sucesoria aragonesa; esto es, iguala en ciertos aspectos las uniones de hecho al matrimonio.

En la actualidad, se entiende que para otorgar testamento mancomunado basta ser mayor de edad, esto es, unicamente se hace reseña a la edad para otorgar, sin que sea impedimento alguno que los miembros, lo sean de una pareja estable no casada .

En Navarra, En un primer momento, la Comunidad Autónoma de Navarra, determinó, en Ley Foral del año 2000, partía de la base de la equiparación jurídica de los miembros de la unión con los cónyuges, modificando para ello alguna leyes del Derecho Civil Foral. Así, en caso de fallecimiento de uno de los miembros de la pareja estable, constante la convivencia, el sobreviviente tenía derecho, al usufructo legal de fidelidad y a la sucesión legal de bienes no troncales, de conformidad con lo establecido para estos derechos en la Compilación Navarra.

Pero como hemos reseñado anteriormente, y teniendo en consideración el criterio establecido por el Tribunal Constitucional, éste declaró inconstitucional y nulo dicho precepto, mediante Sentencia en el año 2013. La argumentación determinada por el alto Tribunal se asentaba en que; equiparaba en ciertos aspectos a la situación del cónyuge viudo al miembro sobreviviente de una pareja estable. Como ya sabemos el criterio de asentado por el Tribunal Constitucional, es que una unión estable se encuentra fundada en la absoluta libertad de sus integrantes, que han decidido voluntariamente no someter su relación de convivencia a la regulación aparejada ex lege a la celebración del matrimonio, no resulta razonable que esa situación de hecho sea sometida a un régimen sucesorio imperativo, al margen de su concreta aceptación o no por los miembros de la pareja; incurriendo en inconstitucionalidad por vulneración del artículo 10 de la Constitución Española.

Recordemos lo reseñado en el post Uniones de Hecho. ¿Qué nos distingue del matrimonio?

Cataluña, por su parte, otorga la máxima relevancia a la relación de afectividad y comunidad de vida con independencia del carácter institucional o formal del vínculo que une a los consortes. Por ello, en dicha Comunidad Autónoma, no existe la dualidad de regímenes; ya que otorga una mayor relevancia a las relación de afectividad y comunidad de vida con independencia del carácter institucional o formal del vínculo que une a los consortes, y con independencia de cual sea su orientación sexual; no estableciendo ningún tipo de diferencia por razón de la orientación sexual de los miembros de la pareja.

Baleares, en su normativa referente a parejas de hecho, determina desde el año 2001, equipara al miembro superviviente de una pareja estable con el cónyuge viudo, reconociéndose los mismos derechos, además, para el caso de fallecimiento de uno de los miembros de la pareja estable (observemos destaca estables), el sobreviviente tiene derecho a la propiedad de la ropa, el mobiliario y los enseres que constituían el ajuar de la vivienda común; sin que deban ser computados en el haber hereditario, a excepción de entre otros bienes de extraordinario valor. Para el caso de arrendamiento de vivienda, si el finado ostentaba la condición de arrendatario de la vivienda común, el conviviente tendrá reconocido el derecho a la subrogación.

Pais Vasco, testamento mancomunado. Como cuestión previa, debemos puntualizar que esta Comunidad Autónoma, establece, en nu normativa Autonómica, que las parejas de hecho tendrán la misma consideración que las casadas, así como también la condición de legitimarios por su cuota usufructuaria, en concurrencia con cualquier clase de herederos, sin perjuicio de las normas sobre la troncalidad en el territorio histórico; además de ello, podrán nombrarse recíprocamente comisario en el testamento o pacto sucesorio, si bien se les impone el requisito o condición que los otorguen en documento público ante notario.

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