Pensión alimentos en caso de hijos mayores de edad.

El derecho a la pensión de alimentos de los hijos mayores de edad, como ya sabemos, no se extingue por el solo hecho de cumplir los dieciocho años, sino que puede prolongarse, siempre y cuando se cumplan, al menos ciertas condiciones y requisitos; así:

  • Carezcan de ingresos propios.
  • Convivan en el domicilio conyugal.

Además de estas circunstancias, nos podemos encontrar con otra serie de cuestiones, que nos permitirán o bien, solicitar de extinción de la misma, o bien la reducción de la misma.

Esta posibilidad determinada en el artículo 93 del Código Civil, tras la reforma del Código Civil, mediante reforma de 15 de Octubre de 1990, mediante la aprobación de la oportuna Ley.

Dicha modificación se fundamentó en el principio de no discriminación por razón de sexo, y enfocada a poner fin a las cuestiones que se suscitaban al alcanzar los hijos matrimoniales la mayoría de edad, para atender su situación; y todo ello debido a las condiciones que fueron surgiendo, en relación a la formación académica, principalmente, por ello podemos decir que supuso una reforma requerida en base o fundamentada a una cuestión de carácter social.

Así el legislador entendió acorde, debatir en un mismo procedimiento las cuestiones relativas a los alimentos de los hijos mayores de edad pero dependientes económicamente de sus padres, produciéndose una propia acumulación legal de acciones en un mismo proceso, o lo que es lo mismo se aplicó el principio de economía procesal.

Podemos afirmar, por tanto, que el principio de economía procesal, es el trasfondo de los procedimientos de derecho de familia.

No obstante, ha de tenerse en cuenta que la falta de ingresos que de los hijos, no ha de depender de la voluntad de éstos, cuestión o aspecto que traeremos a colación en otra ocasión.

Por otra parte, el mero hecho de convivencia con uno de los progenitores no siempre otorga el derecho a la pensión de alimentos, y en la mayoría de los casos los tribunales deniegan la existencia de necesidad para reconocer la pensión.

Ademas de todo ello, si estos requisitos dejan de cumplirse aunque sea temporalmente, su derecho no vuelve a renacer, por lo que con legitimación propia podrán hacerlo valer en el juicio de alimentos correspondiente.

En consecuencia, si el hijo tiene trabajo o se ha independizado no cabe tal derecho a volver a exigir alimentos en el sentido establecido en el artículo 93 del Código Civil, aun cuando a posteriori pudiera volver a encontrarse en una situación carencial, de necesidad, en la que pudiera requerir de nuevo el auxilio y soporte económico de sus progenitores, ya que en tal caso, por ostentar capacidad civil y legitimación, debería efectuar la oportuna reclamación a través de correspondiente juicio verbal de alimentos.

La legitimación del progenitor.-

En estos casos, entendemos dos aspectos a tener en cuenta respecto de esta capacidad,; la de la legitimación del progenitor, el primero de ellos, se circunscribe en lo relativo a la capacidad para solicitar la pensión alimenticia a favor del hijo mayor de edad en el ámbito procesal, esto es, instando el procedimiento, el segundo de ellos, respecto de la legitimación y capacidad de gestionar y administrar dicha pensión alimenticia.

Respecto del primero de ellos, ¿quién está legitimado procesalmente?

En un proceso de separación o divorcio, en el caso que uno de los cónyuges reclame alimentos para el o los hijos mayores de edad que, careciendo de recursos propios, conviven en la vivienda familiar a su cargo, el Tribunal Supremo determinó firmemente en sus reiteradas resoluciones, que el mismo sí está legitimado para demandar del otro progenitor las medidas atinentes a los alimentos de los hijos mayores de edad referidas en el artículo 93 del Código Civil, en los procesos matrimoniales.

Por tanto, el cónyuge con el que conviven hijos mayores de edad que se encuentran en la situación de necesidad del párrafo segundo del artículo 93 del Código Civil, se halla legitimado para demandar del otro progenitor la contribución de éste a los alimentos de aquellos hijos en los procesos matrimoniales entre los comunes progenitores.

Se trata de una legitimación reservada a ese cónyuge o progenitor, con base legal en lo dispuesto en el Código Civil, pues mientras el hijo mayor no reúna capacidad para ser independiente personal o económicamente, residiendo fuera del domicilio paterno o materno, y no sólo por razones de estudio, careciendo de ingresos propios, la cobertura de sus necesidades sigue constituyendo una carga familiar ineludible equiparable a la prestación de alimentos de hijos menores. Decimos equiparable, ya que no se entiende jurídicamente del mismo calado que la pensión relativa a los menores de edad.

Por tanto, dicho progenitor, posee un interés legitimo, jurídicamente digno de protección, a demandar del otro progenitor su contribución a esos alimentos de los hijos mayores.

Cuando la doctrina y la jurisprudencia se refiere a la legitimación del progenitor, debe entenderse, como una legitimación excepcional, derivada del concepto de sustitución, y por tanto sin necesidad de expresa autorización, en tanto se mantengan las excepcionales circunstancias de los hijos mayores de edad, esto es convivencia en el domicilio familiar y carencia de recursos propios.

Así señala, “para que el progenitor con el cual conviven los hijos mayores tenga legitimación activa para reclamar alimentos a favor de los mismos es necesario que se den los presupuestos legales y que no son otros que el hijo mayor conviva con uno de los progenitores, el cual se hace cargo de sus necesidades, porque no tiene ingresos propios”.

Legitimación de disposición.-

Otra de las cuestiones que suscitan mayores interrogantes a los cliente y consultantes, es el hecho de entrega al progenitor con el que conviven, y/o que en su momento ejercicio la custodio del o de los mismos, ya fuera con acuerdo entre los progenitores, o por determinación del órgano judicial; lo que traducido al ámbito jurídico la legitimación de disposición de dicho pensión, en contraposición a la capacidad de disposición del hijo mayor de edad.

Se preguntan, ¿Por qué entregar a la madre o padre dicha pensión, si es mayor de edad?. ¿Si es mayor de edad?, debería depositarlo en la cuenta de mi hijo.

Para aclarar dicha cuestión, hemos de responder que, tanto la doctrina como la jurisprudencia comprende que, es dicho progenitor, quien administra y dispone de dicha pensión en el nuevo marco familiar creado por la ruptura matrimonial, actuando, en tal sentido, en interés propio para hacer frente a unas cargas familiares cuya gestión económica le quedó encomendada.

En lo concerniente al deposito en la cuenta corriente del hijo mayor de edad, deberán estar ambos progenitores conformes con dicho cambio. No puede, o mejor dicho, no debe el progenitor obligado al pago de la pensión de motu proprio, realizar tal acción, y se basa en dos motivos:

Primero, viene establecido por sentencia.

Segundo, la cantidad correspondiente a la pensión alimenticia debe cubrir varios conceptos, en virtud de los dispuesto en el artículo 142 del Código Civil. Por ello, el mayor de edad, que reside en la vivienda, ya sea la familiar o del propio progenitor con el que convive, posee unos gastos, entre ellos de suministros, además de la propia alimentación; y será éste el que proceda a administrar la pensión alimenticia para cubir los gastos y necesidades del hijo mayor de edad.

Por ello, podemos concluir, que como consecuencia de la ruptura matrimonial el núcleo familiar se escinde, surgiendo una o dos familias monoparentales compuestas por cada progenitor y los hijos que con él quedan conviviendo, sean o no mayores de edad.

En esas familias monoparentales, las funciones de dirección y organización de la vida familiar en todos sus aspectos corresponde al progenitor, que si ha de contribuir a satisfacer los alimentos de los hijos mayores de edad que con él conviven.

El progenitor, perceptor de la pensión de alimentos,según criterio del Tribunal Supremo; lo hace como pago delegado, “con la inexcusable obligación de invertir y repercutir su importe en las necesidades de ese hijo mayor, siendo ese progenitor perceptor el único legitimado par en ejecución, exigir y reclamar su pago en caso de incumplimiento, y el único legitimado en posibles procedimientos para reducir, aumentar o extinguir la cuantía de la pensión”.

El requisito de Convivencia.-

Como hemos visto anteriormente, el propio Tribunal Supremo aval y fundamenta el hecho que el uno de los progenitores progenitor reclame al otro la pensión alimenticia a favor de los hijos mayores de edad con los que convive, a través de un pleito matrimonial, puesto que se mantiene la obligación de aquél frente a éstos, si carecen de recursos suficientes para su independencia económica, y ello en base a la legitimación que el derecho concede al mismo.

El requisito de la convivencia con el hijo mayor de edad es inexcusable

No puede olvidarse que la posibilidad que establece el citado artículo 93 del Código Civil se fundamenta, no en el indudable derecho de esos hijos a exigirlos de sus padres; como sería en el caso de solicitud de alimentos, no confundir con pensión alimenticia; sino como determina la propia Jurisprudencia, en la situación de convivencia en que se hallan respecto a uno de los progenitores, convivencia que no puede entenderse como el simple hecho de residir en la misma vivienda, sino que se trata de una convivencia familiar en el más estricto sentido del término con lo que la misma comporta entre las personas que la integran.

En caso que el hijo mayor de edad, se encuentre, por motivos de estudios o de formación, fuera del hogar familiar no afectará en modo alguno a la legitimación del progenitor que mantiene, no obstante, la dirección y la organización de la vida familiar; de manera que los hijos, además de carecer de independencia económica, no gozan de autonomía en la dirección y organización de sus vidas.

Podemos por ello afirmar que la situación de convivencia va más allá del simple hecho de convivir o no en la misma vivienda, si no respecto de la dependencia

En definitiva;

El progenitor, perceptor en éste caso de la pensión alimenticia, que destinará su importe; junto con otros posibles ingresos, a la satisfacción de las necesidades comunes de la familia, por lo que, a falta de prueba en contrario de circunstancias excepcionales, debe entenderse que dicho cónyuge actúa en el proceso en su propio interés y en el de esos hijos, a pesar de su mayoría de edad, satisfaciéndose así el principio de oportunidad de defensa respecto de éstos

Así cuando en los procesos matrimoniales se adopte cualquier clase de medida relativa a la alimentación de hijos mayores de edad, no lo es en atención al derecho de éstos a su exigencia, sino en razón a la situación de convivencia en que se encuentra con uno de sus progenitores, el cual actúa en el proceso con una especie de legitimación por sustitución excepción que se mantiene en tanto subsistan las circunstancias que dieron origen a ello.

Como reiteradamente tiene reconocida la doctrina y jurisprudencia, en cuanto a los alimentos para los hijos, la separación, la ruptura del vínculo matrimonial, o en su caso medidas paterno filiales; en modo alguno, hacen perder la relación de filiación, que, a tenor de lo dispuesto en los artículos 143, 144 y 145 del Código Civil; los cuales concede el derecho al descendiente percibir alimentos por parte de los padres, en base a lo dispuesto en el artículo 146 del Código Civil; creando una obligación a éstos de prestarlos en los casos en que así proceda, primando el criterio fundamental del favor filii.

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