Hijos mayores de edad y alimentos. Criterios del Tribunal Supremo

La pasada semana, publicamos un post referido a esta cuestión desarrollando, aquellos criterio mas destacables en lo concerniente a las cuestiones mas controvertidas en esta cuestión de los alimentos de los hijos mayores de edad, y la legitimación respecto de su solicitud, y los efectos retroactivos o no de los mismos.

Siendo conscientes de ser un tema sumamente complejo y problemático, no sólo para los que de manera directa o indirecta afecta, sino para los propios profesionales del derecho, toda vez que, como expresamos en nuestro artículo, se trata de un tema o cuestión, no regulado de manera directa por la Ley; por lo que deberemos estar, y ser conocedores de los parámetros que determinan los órganos judiciales por medio de la jurisprudencia dictada.

Existen dos cuestiones por las que nos encontramos en la presente situación;

  • La primera sería que nos encontramos con una legislación antigua, en la que no se ha tenido en consideración la evolución de la sociedad; a día de hoy es claro que tras los estudios universitarios deberemos continuar con una formación de especialización para poder conseguir un empleo medianamente digno;
  • En segundo lugar, la falta de empatía por parte del legislador, con los movimientos sociales.

Por ello, podemos decir, que este post supone la continuación del que publicamos la semana pasada, en la que procedemos a traer los criterios establecidos por el Tribunal Supremo en los procedimientos en los que se debaten aspectos litigiosos en la pensión alimenticia respecto de aquellos hijos que han alcanzado la mayoría de edad.

Para ello, hemos analizado las últimas resoluciones de nuestro alto Tribunal, en las que se ha pronuncia respecto de esta especial situación.

La primera de la cuestiones que pasaremos a remarcar, es la de la legitimación por parte del progenitor para poder comparecer ante el órgano judicial, en lugar de su hijo o hijos.

En tal sentido ¿cuales son los criterios que fundamental tal comparecencia, teniendo en consideración que el hijo es ya mayor de edad?.

La que es relevante a efectos del recurso, y de otra parte la más cuestionada, es la relativa a la legitimación del progenitor que reclama alimentos en el proceso matrimonial a favor del hijo que convive con él.

Se ha cuestionado si se trata de una legitimación directa o indirecta, y si fuese esta última si es legitimación por sustitución o legitimación representativa.

En tal sentido la Sala Primera del Tribunal Supremo en lo concerniente a la legitimación puntualiza en su resoluciones;

En evitación de confusiones que oscurezcan el debate se ha de tener en cuenta que la pensión alimenticia que ha venido percibiendo la recurrente lo es, en la actualidad, con destino a hijos mayores de edad, al amparo de lo previsto en el artículo 93. 2 del Código Civil .

Por tanto hemos de soslayar toda doctrina relativa a pensión alimenticia a favor de hijos menores de edad.

A partir de tal dato fáctico resulta de sumo interés traer a colación, para entender la legitimación quela recurrente para ser perceptora de la pensión alimenticia, aunque destinada a contribuir a las necesidades de tal naturaleza de sus hijos mayores de edad.

“La ley 11/1990, de 15 octubre, añadió el párrafo segundo del artículo 93 CC , incorporando que se permitiese fijar los alimentos de los hijos mayores de edad en la propia sentencia que resuelve el proceso de nulidad, separación o divorcio.

En concreto, establece que “si convivieran en el domicilio familiar hijos mayores de edad o emancipados que carecieran de ingresos propios, el juez, en la misma resolución, fijará los alimentos que sean debidos conforme a los artículos 142 y siguientes de este Código .”.

La doctrina ofreció varias razones para justificar esta previsión normativa.

  • Ya por economía procesal, para evitar otro proceso, este de alimentos a instancia de los hijos.
  • Ya para evitar que éstos tuvieran que enfrentarse con los padres o con alguno de ellos.

En cualquier caso daba respuesta a una necesidad social acuciante, que era proteger al hijo que, aún siendo mayor de edad, no era independiente económicamente y habría de convivir con alguno de sus progenitores.

Por el contrario, si lo que consta es que el hijo goza de ingresos propios y dejó de convivir con su madre; por lo que la cuestión no gira alrededor de las necesidades alimenticias del hijo, tema que queda extramuros de este procedimiento, sino en si la recurrente dejó de estar legitimada para percibir la pensión alimenticia, al amparo del artículo 93. 2 CC , por haber desaparecido los condicionantes fácticos en orden a su subsistencia.

La demandada dejó de estar legitimada para percibir la pensión alimenticia, al amparo del artículo 93.2 CC , por haber desaparecido los condicionantes fácticos en orden a su subsistencia.

se han de tener en consideración dos datos:

  • Que la legitimación de la recurrente para percibir los alimentos destinados a cubrir las necesidades de sus hijos mayores de edad, la tiene al amparo del artículo 93.2 CC .

De ahí que el actor formule demanda contra ella, y no contra los hijos, para la modificación de la medida alimenticia, en orden a su extinción.

  • Que ambos hijos, según contra como hecho probado, adquirieron independencia económica, e incluso residencia independiente, en las fechas que fijan ambas sentencias de la instancia, que no entran a valorar posibles avatares posteriores, salvo para calificarlos de voluntarios.

De ahí, que se declara la extinción de las pensiones, pronunciamiento que ha devenido firme.

A partir de tal dato fáctico resulta de sumo interés traer a colación la sentencia 156/2017, de 7 de marzo , para entender la legitimación de la recurrente para ser perceptora de la pensión alimenticia, aunque destinada a contribuir a las necesidades de tal naturaleza de sus hijos mayores de edad.

En el caso que convivieran en el domicilio familiar hijos mayores de edad o emancipados que carecieran de ingresos propios, el juez, en la misma resolución, fijará los alimentos que sean debidos conforme a los artículos 142 y siguientes de este Código .”.

evitar otro proceso, este de alimentos a instancia de los hijos. Ya para evitar que éstos tuvieran que enfrentarse con los padres o con alguno de ellos. En cualquier caso daba respuesta a una necesidad social acuciante, que era proteger al hijo que, aún siendo mayor de edad, no era independiente económicamente y habría de convivir con alguno de sus progenitores.

Este párrafo del artículo 93 CC ha dado lugar a cuestiones muy controvertidas, tanto a nivel doctrinal como jurisprudencial.

La que es relevante a efectos del recurso, y de otra parte la más cuestionada, es la relativa a la legitimación del progenitor que reclama alimentos en el proceso matrimonial a favor del hijo que convive con él.

Se ha cuestionado si se trata de una legitimación directa o indirecta, y si fuese esta última si es legitimación por sustitución o legitimación representativa.

Asimismo han existido corrientes doctrinales y jurisprudenciales que han buscado justificación a la legitimación. Destacan las que la basan en las cargas de matrimonio o las que creen que existe un derecho de reembolso del progenitor convivente.

El origen del problema se encuentra en que el artículo 93.2 CC establece como requisitos para su aplicación los siguientes:

Que los hijos mayores carezcan de ingresos propios, lo que se interpreta por doctrina y jurisprudencia en sentido amplio, esto es, no como una falta total de ellos sino que sean insuficientes;

Que los hijos mayores convivan en el domicilio familiar, lo que también ha merecido una interpretación extensa.

“El primer requisito no hacen más que reconocer el derecho de alimentos de los hijos mayores en virtud del artículo 143 CC , siendo ellos, pues, los necesitados.

El segundo requisito, que es la novedad, justifica el nuevo cauce procesal para reclamar los alimentos de los hijos mayores, en concreto que se fijen en el proceso matrimonial.

Tiene el precepto la laguna de no concretar, dentro del proceso matrimonial, la legitimación para reclamarlos.

Se echa en falta la existencia de una norma, como sucede en otros ordenamientos, que expresamente conceda legitimación al progenitor convivente con el hijo mayor de edad para solicitar la contribución del otro en el sostenimiento del hijo.

Desde que desaparecieron tales condicionantes, los únicos legitimados para reclamar alimentos a su progenitor eran los hijos, por ser mayores de edad; por ello:

Desde que el hijo dejó de convivir con la madre, el único legitimado para reclamar alimentos a su progenitor era él, al ser mayor de edad.

Criterios relativos al tiempo de la sentencia.-

Las cuestiones temporales de la sentencia que extingue la obligación alimenticia, contiene la siguiente declaración:

Es doctrina reiterada de la Sala que “cada resolución desplegará su eficacia desde la fecha en que se dicte y será solo la primera resolución que fije la pensión de alimentos la que podrá imponer el pago desde la fecha de la interposición de la demanda, porque hasta esa fecha no estaba determinada la obligación, y las restantes resoluciones serán eficaces desde que se dicten, momento en que sustituyen a las citadas anteriormente”

Dicha doctrina se asienta en que, de una parte, el artículo 106 del Código Civil establece que, “los efectos y medidas previstas en este capítulo terminan en todo caso cuando sean sustituidos por los de la sentencia o se ponga fin al procedimiento de otro modo”, y de otra, el artículo 774.5 de la Ley de Enjuiciamiento Civil dispone que “los recursos que conforme a la Ley se interpongan contra la sentencia no suspenderán la eficacia de las medidas que se hubieran adoptado en ésta”, razones que llevan a la Sala a entender que cada resolución habrá de desplegar su eficacia desde la fecha en que se dicte, siendo solo la primera resolución que fije la pensión de alimentos la que podrá imponer el pago desde la fecha de interposición de demanda (porque hasta esa fecha no estaba determinada la obligación), no así las restantes resoluciones que modifiquen su cuantía (sea al alza o a la baja), las cuales solo serán eficaces desde que se dicten, momento en que sustituyen a las dictadas anteriormente.

Los efectos retroactivos de los alimentos.-

Es también reiterada doctrina, desde la vieja sentencia de 18 de abril de 1913 , que confirma la línea jurisprudencial de las sentencias de la Sala, que los alimentos no tienen efectos retroactivos, “de suerte que no puede obligarse a devolver, ni en parte, las pensiones percibidas, por supuesto consumidas en necesidades perentorias de la vida“.

Todo ello debido a su “supuesto de consumidos“.

Y es que el efecto no retroactivo de la modificación de alimentos tiene sus raíces en el carácter consumible de los mismos.

De ahí, que las sentencias que, tratándose de hijos mayores de edad y litigios entre los progenitores, han fijado el efecto de la modificación de la pensión alimenticia desde la fecha de la sentencia se hayan dictado en supuestos en que los alimentos habían sido consumidos por los hijos beneficiarios, por seguir conviviendo con su progenitor.

De ahí, que las sentencias que, tratándose de hijos mayores de edad y litigios entre los progenitores, han fijado el efecto de la modificación de la pensión alimenticia desde la fecha de la sentencia se hayan dictado en supuestos en que los alimentos habían sido consumidos por los hijos beneficiarios ( sentencias 661/2015, de 2 de diciembre , y 483/2017, de 20 de julio ) por seguir conviviendo con su progenitor.

Si lo que consta es que el hijo goza de ingresos propios y dejó de convivir con su madre; por lo que la cuestión no gira alrededor de las necesidades alimenticias de Jesús Carlos , tema que queda extramuros de este procedimiento, sino en si la recurrente dejó de estar legitimada para percibir la pensión alimenticia, al amparo del arts. 93. 2 CC , por haber desaparecido los condicionantes fácticos en orden a su subsistencia.

También se ha de tener en cuenta que la sentencia, se refiere a restantes resoluciones que “modifiquen su cuantía (sea al alza o a la baja)”, esto es, está pensando en unos alimentos que varían en su cuantía, pero no en su extinción por perder la perceptora legitimación para su cobro.

En el caso enjuiciado habían desaparecido las bases fácticas para que la recurrente tuviese legitimación para seguir percibiendo la pensión alimenticia de un hijo mayor de edad, y no lo comunicó al alimentante.

Además la sentencia recurrida, como ratio decidendi concurrente y no simple argumento ex abundantia , apoya su resolución en la necesidad de no consagrar “un manifiesto abuso de derecho”, en el que entiende una connivencia entre madre e hijo.

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