Visitas y comunicación de los abuelos, criterios de conflicto y situación personal.

De un tiempo a esta parte, las relaciones interpersonales, son ciertamente complicadas, por lo que las regularizaciones de las mismas se complica de manera extrema; esto es lo que ocurrió con las cuestiones que hoy presentamos en este espacio, si bien ya nos hemos hecho eco de esta situación en algún otro post, desde aproximadamente desde el año 2015.

En esta ocasión y dada la cercanía entre una sentencia y otra, todas ella del presente año 2019; haremos referencia a los criterios determinantes, y que fundamentan la resoluciones del alto Tribunal,

Debemos partir de la base, que la relaciones de los menores, respecto de sus abuelos, tanto por vía materna como paterna es sumamente importante, y así lo determina nuestra legislación, reconociéndoseles ese derecho, la cuestión trascendental, viene cuando, tras la ruptura de la pareja o el matrimonio bien a pesar de no exisitir ruptura de los progenitores; los abuelos ven conculcado su derecho.

Una de las cuestiones fundamentales supone, la constatación de una situación de enfrentamiento entre los miembros del grupo familiar, si bien nos sería motivo o causa suficiente para impedir el contacto de los menores con sus abuelos, pero también es necesario valorar, si eso afectaria o perjudicaría al propio menor. esta es una de las cuestiones o aspectos en los que se fundamenta el Tribunal Supremo para resolver este tipo de cuestiones llitigiosas.

Pues ésta, es una de la verdaderas situaciones que se vive en el entorno familiar actual, no siendo poco frecuentes, y que desgraciadamente exisite; y con la que nos encontramos con mayor frecuencia de los que desearíamos.

Se ha de estar a las circunstancias del caso y valorar singularmente en cada uno de ellos si lo probado constituye una causa relevante y de entidad como para ser calificada de justa a efectos de impedir, aunque sea transitoria y coyunturalmente un régimen de visitas y comunicación de los abuelos con los nietos, si se tiene en consideración el papel que desempeñan los abuelos de cohesión y trasmisión de valores en la familia.

Además de ello, destaca la Sala del Tribunal Supremo, un aspecto o cuestión, ya traído a este espacio en no pocas ocasiones; esto es el beneficio e interés de las menores, a los que no debe colocarse nunca en una situación de riesgo.

Por tanto podremos dedir, que el crietrio a tener en consideración se circunscribe en el criterio de equilbrio entre los derechos de los abuelos, así como respecto de los menores.

En la causa que hoy traemos, a Sala primera del Tribunal Supremo, resuelve, los procedimiento planteados, con las siguientes características de hecho:

  • Una de éstas situaciones conflictiva, agravada por una enferdedad (trastorno depresivo) que afecta a la actora, esto es la abuela.
  • La mala relación entre las misma y los progenitores.

Cuestión impeditiva del régimen de visitas y de relación con el menor.

Valoración de hasta que punto dicha situación depresiva, afectaría al menor en el periodo e estancia de la abuel con el propio menor.

Pero, iniciemos la cuestión, interesante donde las haya.

Primera Instancia.-

Demanda.-

En su día, la abuela materna formula demanda de juicio verbal en solicitud de un régimen de visitas respecto de su nieto, hijo de los demandados ,y todo ello al amparo de lo dispuesto en el artículo 160 a partado segundo del Código Civil, relativo a la relación de los menores con la famila extensa.

La sentencia de primera instancia desestimó la demanda.

Razonó y fudamentó el Fallo de la misma en las siguientes cuestiones;

Respecto de la relación de los progenitores.-

Se evidencia:

  • Inexistencia absoluta de vínculo familiar entre nieto y abuela.
  • Una ruptura de las relaciones entre el padre del menor, hijo la actora.
  • Inexisitencia de relación desde hace ya más de diez años con toda la familia propia y extensiva.
  • La actora, madre de dos hijos rompió hace años las relaciones con ellos debido a discrepancias importantes.
  • Se manifiestó que, la actora ha ejercido una influencia negativa, generando
  • Ruptura del vínculo matrimonial
  • discrepancias irreconciliables con los propios hijos.

Respecto de la actora, abuela del menor.-

  • Se acredita que la actora padece desde hace años un trastorno depresivo recurrente, que tiene un trastorno de personalidad ansiosa, lábil, sensible con tendencia a la rumiación ansiosa y ansiedad ansiosa a la precipitación .
  • Dicho padecimiento es irreversible, y permanente y en la actualidad se encuentra entronizado al haber estado más de dos años sin respuesta positiva a los tratamientos a los cuales ha estado sometida”.
  • El perito, estima poco probable la recuperación psíquica suficiente para el desempeño normalizado social, laboral y familiar y que no puede concluir si la misma tiene capacidad adecuada para el cuidado de su nieto.

Respecto del menor.-

Como preisa, hemos de adviertir, el importante compromiso para el bienestar tanto físico como emocional del menor.

Se trata de evitar incluir al menor, ya que suele ser un conflicto entre adultos y no respecto de los menores con su abuelos.

Si bien la exisitencia de una situación de enfrentamiento entre los miembros del grupo familiar no es causa suficiente para impedir el contacto de los menores con sus abuelos, pero también es necesario valorar que eso no incida en un sufrimiento para niño.

Se se da la circunstancia y no por ello menos importante de que el menor no conoce a abuela con casi dos años de vida que tiene y que esta ni desea reanudar el vínculo con el padre del menor.

A la actora sólo le interesa mantener contacto con su nieto y esto lo hace de lo punto inviable.

Segunda Instancia. Audiencia Provincial.-

Recurso de Apelación.-

Ante laos dispuesto y determnado por la resolución dictada en Prierma Instancia, la parte actora interpuso recurso de apelación contra la anterior sentencia.

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Sevilla, que conocio del citado recurso, dictó sentencia, por la que;

Se estima parcialmente el recurso presentado.

Se fija un régimen de visitas en favor de la abuela de dos domingos alternos al mes de 11 a 13 horas en el punto de encuentro, que debe emitir informes del desarrollo de la visita tutelada cada 2 meses.

Los fundamentos que setermina la Audiencia Provincial en la resoluión, se circunscribe La motivación de la sentencia recurrida, en síntesis, es la siguiente:

Primero.- Que los dos principios que se deben ponderar para decidir sobre la procedencia de la relación de la abuela con su nieta, son:

  • El beneficio en el caso concreto que esa relación tendrá para la menor, sin perjuicio ni peligro para ella.
  • La valoración en principio positiva de la relación de los abuelos con sus nietos;

En este caso se pueden conjugar esos principios, por un lado adoptar un régimen que garantice la estabilidad y seguridad del menor, al realizarse las visitas bajo supervisión del punto encuentro y otro que permita a la abuela el inicio de una relación con su nieto.

Tribunal Supremo.-

Recurso Casación.-

La parte demandada apelada, interpone contra la anterior sentencia recurso extraordinario por infracción procesal, y recurso de casación por oposición a la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo.

El recurso de casación contiene un único motivo que se funda en la infracción del artículo 160.2 del Código Civil, y en la oposición a la doctrina de esta sala, al haberse aplicando incorrectamente el principio de protección del interés del menor y no apreciar que concurra justa causa para denegar las relaciones del nieto con la abuela, a la vista de los hechos probados.

Se argumenta que la sentencia recurrida obvia que la relación del menor con su abuela lejos de reportarle algún beneficio le causaría un grave perjuicio y un constante conflicto emocional, al constatarse que la abuela sufre trastorno depresivo recurrente, que ha tenido varios intentos de autolisis y necesita constante medicación y terapia, que no conoce a su nieto, ni mantiene relación con los padres del menor ni con su otra hija, ni con su exmarido, ni con el resto de la familia desde hace más de 12 años por la influencia negativa y el daño que les causó en su día por su actitud manipuladora.

El recurso extraordinario por infracción procesal se compone de dos motivos.

El primero, al amparo del art. 469.1.4.º LEC, por vulneración del art. 24 CE, en tanto en cuanto la sentencia recurrida realiza una valoración arbitraria e ilógica de la prueba.

Alega que la sentencia recurrida estima parcialmente el recurso de apelación y acuerda que la abuela inicie una relación con un nieto menor al que no conoce, estableciendo un régimen de visitas en el punto de encuentro, sin tomar en consideración ni valorar que pruebas conducen a tal conclusión, máxime cuando existen otras tales como el informe del perito judicial y la historia clínica de la Sra. Eugenia de las que se desprende el riesgo que el contacto con la abuela pueda tener desde el punto de vista físico y emocional con el menor.

En el motivo segundo se denuncia, al amparo del artículo 469.1.2.º de la Ley de Enjuiciamiento Civil la vulneración del artículo 218.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil; alegando que la sentencia recurrida no contiene motivación alguna, limitándose a una exposición teórica sobre las relaciones entre abuelos y nietos, a citar algunas sentencias de esta Sala sobre la materia para concluir, sin valorar ninguna prueba, que procede estimar en parte la demanda, sin motivar las razones por las que modifica la de instancia y considera que no existe causa justa para impedir la relación entre abuela y nieto.

Fudamentos de la Sala.-

Se ha de partir de estos para sopesar si la decisión jurídica de la Audiencia protege o no el interés del menor.

Consecuencia de lo anterior es dar respuesta al recurso de casación, pues si se estima, y solo excepcionalmente, no tendría sentido enjuiciar el recurso extraordinario por infracción procesal, estrechamente relacionado con aquél en valoraciones de naturaleza jurídica y no fáctica.

Esta Sala tiene sentado un cuerpo de doctrina respecto del régimen de visitas y comunicación entre abuelos y nietos, en el que rige en la materia un criterio de evidente flexibilidad en orden a que el Juez pueda emitir un juicio prudente y ponderado, en atención a las particularidades del caso, el cual deben tener siempre como guía fundamental el “interés superior del menor” , si bien, y en aras de ese interés, se prevé la posibilidad de suspensión o limitación del régimen de visitas, cuando se advierta en los abuelos una influencia sobre el nieto de animadversión hacia un progenitor.

Tal interés, guía de la interpretación jurisprudencial, deriva de lo establecido en el artículo 8.1 de la Convención de Nueva York sobre los Derechos del Niño, que establece que “Los Estados Parte se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su identidad, incluidos […] Las relaciones familiares de conformidad con la Ley […]”.

Así se contempla no solo en el artículo 160 del Código Civil sino también en las legislaciones autonómicas.

De ahí que la Sala parta de la regla de que no es posible impedir el derecho de los niños al contacto con sus abuelos, únicamente por la falta de entendimiento de éstos con sus progenitores por diversos motivos

Ahora bien, el artículo 160. 2 del Código Civil sí permite denegar las relaciones del nieto con sus abuelos cuando concurra justa causa, que no es definida y, en consecuencia, debe examinarse en cada caso, sirviendo de guía, como se ha dicho, para tal valoración el interés superior del menor.

Esta doctrina de la Sala se viene reiterando, siendo corolario de la misma la de que se ha de estar a las circunstancias del caso y valorar singularmente en cada uno de ellos si lo que el Tribunal considera probado constituye una causa relevante y de entidad como para ser calificada de justa a efectos de impedir, aunque sea transitoria y coyunturalmente un régimen de visitas y comunicación de los abuelos con los nietos, si se tiene en consideración el papel que desempeñan los abuelos de cohesión y trasmisión de valores en la familia según recoge la Exposición de Motivos de la Ley 42 de 2003 de 21 de noviembre por la que se modificó el artículo 160 del Código Civil, entre otros.

Esta Sala abordó un supuesto similar al presente, por lo que a relaciones ente abuela y progenitores de los menores se refiere.

Decía que “a partir de los hechos descritos, la sentencia recurrida ha considerado que existe justa causa para negar esta relación familiar, y esta justa causa no se establece de una forma simplemente especulativa sino fundada en beneficio e interés de las menores, a las que se coloca en una situación de riesgo de mantenerse las comunicaciones con los abuelos paternos; riesgo que considera suficiente para no señalar régimen de visitas alguno.

Ahora bien, de una forma sorprendente mantiene este régimen de vistas. Cierto es que lo hace de una forma restringida, como lo hizo el juzgado, en un punto de encuentro, lo que tampoco es conveniente en interés de las menores.

Y es que, si bien es cierto, y así lo pone de manifiesto el Ministerio Fiscal, que el interés de los menores se ha de salvaguardar en todo caso, también lo es que no pueden relativizarse las relaciones existentes entre los dos grupos de adultos y que la justa causa para negar las comunicaciones, visitas y estancias de las nietas con sus abuelos viene condicionada no solo por unas reiteradas denuncias, condenas, alejamientos, etc., sino por la absoluta desvinculación familiar durante un periodo considerable de tiempo (la mayor desde los cuatro años; la pequeña no les conoce) y, especialmente, por el riesgo que para las niñas va a suponer estas las vistas, por muy restrictivas que sean, y por la evidente influencia sobre las nietas de animadversión hacia la persona de sus padres, que la sentencia deduce de comportamiento tan anómalo y reprochable de los abuelos con su hijo y nuera, que no han asumido verdaderamente su papel de abuelos desde que dejaron de relacionarse con sus nietas, con el irreversible efecto que el transcurso del tiempo ha ocasionado en el desarrollo de la vida familiar desde que cesaron estas comunicaciones, salvo que se reconduzca la situación.

Bien es cierto que la edad de la menor no es la misma, pero también que se encuentra en un periodo de inicio y desarrollo de afectividades, y no consta que pueda o no perjudicarle la situación psíquica de la abuela; por lo que, tratándose de una menor, toda cautela es poca.

De ahí, que la propuesta de la juzgadora de primera instancia proteja mejor el interés de la menor, y deba estimarse el recurso, como interesa el Ministerio Fiscal.

De conformidad con lo dispuesto en los artículos 394.1 y 398.1 de la ey de Enjuiciamiento Civil, no se imponen a la recurrente las costas del recurso.

FALLO:

Por todo lo expuesto, esta sala ha decidido:

  • Estimar el recurso de casación, sin el examen del extraordinario por infracción procesal, interpuesto contra la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Sevilla, sección 2.ª.
  • Casar la sentencia recurrida y, al asumir la instancia, confirmar la sentencia dictada en la primera instancia, cuya firmeza se declara.
  • No se imponen las costas del recurso a la parte recurrente, ni se hace expresa condena de las de las instancias.

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