Dinero donado, bienes adquiridos con ese dinero. ¿Qué es colacionable?

Si, es cierto, no es la primera vez qe nos referimos a la colación , respecto de la contrvertida figura de la donación es éste espacio.

El motivo que nos conduce a ello, es el gran número de consultas y de la práctica efectiva de esta modallidad, tanto dentro como fuera del ámbito judicial; entre otras cuestiones, por poceder los padres a la ayuda económica de los hijos; así como la modalidad que en muchas ocasiones se nos ha planteado en el despacho, a los efectos de evitar, posteriormente, el abono del cargo impositivo.

Además de ello, hemos de advertir sobre la problematica a la hora, en la práctica de determinar la naturaleza de la misma, esto es, si es colacionable o no, respecto de la masa hereditaria; con lo que los problemas se agudizan; entre otras cuestiones a destacar, tal y como hemos expuesto en otras publicaciones de este espacio.

Mucho más además cuando, lo donado, es una cantidad de dinero, con la cual se procedió a la adquisición de una finca, por lo tanto, de proceder a donar un bien mueble, se convirtió con el paso del tiempo en un bien inmueble; como ocurre en el presente caso que exponemos hoy.

Hemos de tener en consideración, en éste caso, que la figura de la colación, respecto de la donación; supone una norma de reparto, propia de las operaciones particionales, tal y como determina, no sólo la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, sino la propia norma aplicable cuyo fundamentación radica en la consideración de que lo recibido del causante a título lucrativo por un heredero forzoso debe entenderse, como anticipo de la herencia, cuando concurra con otros herederos de tal condición.

Aunque como ya hemos visto en alguno de los artículos anterioremente reseñados, y prublicado en el presente escacio, será el propio causantes, el que pueda dispensar de la colación, aunque nunca podrá prescindirse de la msima a los efectos de determinar y precisar la legitima.

Por otra, parte, y como aspecto destacable de la presente resolución del alto Tribunal, podemos determinar; y todo en base a lo que la misma fundamentará, que únicamente será colacionable, aquello que se ha donado; y no lo adquirido con ello, además de ser vinculante el valor actualizado al tiempo de la partición.

La situación, se desarrolla de la siguiente manera;

Primera Instancia.-

Demanda.-

Se inta demanda, en base o al amparo de lo dispuesto en los artículos 1035 y 1045 del Código Civil, postulando que se declarase que parte de la finca litigiosa, descrita en el hecho sexto de la demanda, son colacionables conforme a lo dispuesto en el artículo 1035 del Código Civil en la herencia de Dª Justa, y que, en consecuencia, su hijo demandado D. Pio debe a la masa hereditaria 1.261.585,60 euros, valor de los bienes a la fecha del fallecimiento.

La precitada finca fue adquirida con dinero donado por la causante y entregado a su hijo.

El Juzgado de Primera Instancia nnúmero 1 de Huelva, estimó íntegramente la demanda sin imposición de costas.

Segunda Instancia Audiencia Provincial.-

Recurso de Apelación.-

Contra la precitada resolución judicial se interpuso por los demandados recurso de apelación, cuyo conocimiento correspondió a la sección segunda de la Audiencia Provincial de Huelva.

Dicha Audiencia, dictó sentencia en la cual, revocando la pronunciada por el Juzgado y estimando

  • La excepción de falta de legitimación pasiva, invocada por parte de una de las partes.
  • Maniene la obligación de colacionar del demandado D. Pio,
  • Determina que el valor de las fincas será el que corresponda actualizado al momento de apertura de la sucesión con las características que tenían al momento de producirse aquélla, contemplando una extensión de 37,6058 hectáreas (sumas de las dos fincas registrales numeros …., con la descripción y aprovechamiento, que tenían al adquirirse como tierra de secano calma y montuosa, con higueras y algunos pinos, conteniendo dentro de su contorno dos pequeñas casas para servicio de labranza y habitación, así como dos pozos de agua potable.

Contra la referida resolución judicial se interpusieron, recurso extraordinario por infracción procesal y recurso de casación por la parte demandante, que no fueron admitidos a trámite, así como por el demandado, al que le fue admitido únicamente el recurso de casación formulado.

Tribunal Supremo.-

Recurso de Casación.

Como hemos reseñado, unicamente se admitió a tramite el Recurso de Casación, fundado en dos aspectos:

Primero.-

  • Infracción de los artículos 1035, 1045, 1047, 1048 y 1049 del Código Civil,
  • En base a ellos, se considera, la colación como un instituto jurídico exclusivamente aplicable a los bienes recibidos del causante por dote, donación u otro título lucrativo, por lo que, si lo donado es dinero para la posterior adquisición de inmuebles ajenos al patrimonio del donante, debe ser objeto de colación el dinero y no los bienes inmuebles, que se adquirieron después a título oneroso, siendo erróneo,
  • Se afirma en el recurso, el criterio de la sentencia recurrida cuando razona que “habiéndose entregado el dinero no para comprar fincas, sino para una concreta dierección, es por lo entendemos que debe traerse a colación la finca y no el dinero“.
  • En definitiva, se considera, por la parte recurrente, que lo que deberá ser objeto de colación es el precio de la finca al tiempo de su adquisición, fijado en la escritura pública de 28 de diciembre de 1967, actualizado al momento de apertura de la sucesión.

En el segundo de los motivos se denuncia, se fundamenta en;

  • En cuanto a la determinación de la composición del donatum, que debe hacerse con el valor actualizado de los mismos bienes donados.
  • Vulneración de los artículos 818, 1035 y 1045 del Código Civil, en cuanto a la determinación de la composición del donatum, que debe hacerse con el valor actualizado de los mismos bienes donados.
  • El patrimonio de la donante/causante no comprende, ni nunca comprendió, la finca sita en (…), por lo que no es posible que el objeto de la donación sea la precitada finca.
  • Se indica que, en el supuesto contemplado, no existe más empobrecimiento en el patrimonio de la donante/causante que el dinero entregado, con el que posteriormente se adquirió a título oneroso, por el recurrente, la precitada propiedad.

Estos motivos de casación en tanto en cuanto versan sobre el mismo objeto, cual es determinar si la colación ha de llevarse a efecto sobre el precio donado o sobre la finca adquirida con dicho dinero, serán objeto de un tratamiento conjunto.

Hemos de partir de la base de que la pretensión ejercitada en la demanda no radica en la defensa cuantitativa de las legítimas, a través del ejercicio de una acción de complemento, artículo 815 del Código Civil, de reducción de legados por excesivos, artículos 817 y 820 del Código Civil o, en su caso, de reducción de donaciones inoficiosas, artículos 634, 651, 819 y 820 del Código Civil), sino que la demanda se interpone, a los únicos efectos de obtener un pronunciamiento judicial que proclame la obligación de colacionar, que corresponde al actor, como heredero forzoso en la herencia de su madre, al concurrir con sus hermanos, que también ostentan tal condición jurídica, en virtud de lo dispuesto en el artículo 1035 del Código Civil.

Como hemos advertido, con referencia a lo dispuesto en el artículo 1035 del Código Civil:

La colación no opera, desde el punto de vista técnico jurídico, con el sistema de protección de la legítima, sino que es una operación o norma de reparto, característica de las operaciones particionales, cuyo fundamento radica en la consideración de que lo recibido del causante a título lucrativo por un heredero forzoso debe entenderse, salvo disposición en contrario del causante, como anticipo de la herencia, cuando concurra con otros herederos de tal condición.

En este sentido, las diferencias entre computación de la legítima y colación son evidentes.

La computación ha de llevarse a cabo aun cuando exista un único legitimario, puesto que su legítima puede verse perjudicada por las donaciones efectuadas por el causante a terceras personas; mientras que la colación del artículo 1035 del Código Civil sólo tiene lugar cuando concurren a la herencia herederos forzosos.

En la computación hay que agregar al caudal hereditario todas las donaciones llevadas a efecto por el causante, ya sean a herederos forzosos como a terceros, dado que a través de unas y otras se puede lesionar la legítima; mientras que, en el caso de la colación del artículo 1035 del Código Civil; sólo se tienen en cuenta las donaciones realizadas a los herederos forzosos, para reconstruir entre ellos el haber del causante, y conseguir, salvo dispensa de colación, la igualdad entre los mismos, bajo la presunción de configurarlas como anticipo de la herencia.

Las normas concernientes al cómputo del donatum, artículo 818 del Código Civil; son de carácter imperativo, no susceptibles de entrar dentro de la esfera de disposición del causante; mientras que la colación puede ser dispensada por el de cuius, siempre que se respeten las legítimas de sus herederos forzosos, artículo 1036 del Código Civil.

Por ello el causante puede dispensar de la colación a uno o varios de los legitimados, pero no puede impedir que se computen para calcular la legítima, por mor del artículo 813 del Código Civil.

En consecuencia, el empleo del término colación del párrafo segundo del artículo 818 del Código Civil, se debe distinguir, en un plano técnico jurídico, con la colación entre herederos forzosos a la que se refiere el artículo 1035 del Código Civil , que es la acción ejercitada en este proceso.

En este sentido, la colación que contempla el artículo 818, que viene referido a las operaciones de cálculo que encierra la determinación del caudal computable a los efectos de fijar las correspondientes legítimas.

En este marco, su empleo en la formulación del citado artículo 818 del Código Civil no refiere una aplicación técnica o jurídica del concepto de colación, sino un sentido lato que se corresponde con la noción de colación como mera computación de las donaciones realizadas por el testador para el cálculo de la legítima y de la porción libre que recoge el 818 del Código Civil.

“Por el contrario, el empleo de la colación que se infiere del artículo 1035 del Código Civil, sí que refiere una aplicación técnica o jurídica de este concepto basado en la presunta voluntad del causante de igualar a sus herederos forzosos en su recíproca concurrencia a la herencia, sin finalidad de cálculo de legítima, como en el supuesto anterior; todo ello, sin perjuicio de que se haya otorgado la donación en concepto de mejora o con dispensa de colacionar”.

La colación opera sobre lo donado

y no sobre el bien adquirido con lo donado.

En este caso, según consta de los hechos declarados probados por la sentencia de la Audiencia, la causante donó dinero al demandado para que éste y su esposa comprasen unas fincas, lo que se instrumentalizó por medio de escritura pública de 28 de diciembre de 1967, figurando desde entonces inscritas en el Registro de la Propiedad a nombre de los compradores.

El artículo 1035 del Código Civil, señala que el heredero forzoso que concurra, con otros que también lo sean, a una sucesión, deberá traer a la masa hereditaria los bienes o valores que hubiera recibido del causante, y, en este caso, lo recibido de su madre no fueron las fincas litigiosas, sino dinero con el que se adquirieron las fincas por parte del demandado y su esposa.

Estas no pertenecían al patrimonio de la causante, al tiempo de la donación del dinero, sino que eran titularidad de los terceros vendedores, que fueron quienes se lo transmitieron al recurrente, a título oneroso, por lo que no pudo ser objeto de donación colacionable lo que no pertenecía a la donante, sino a sus hijos que realizaron sobre sus fincas actos de riguroso dominio como constituir una hipoteca.

Por ello, cuando una persona, los padres, generalmente, en la práctica, entregan el dinero para que el hijo compre una cosa, no le hacen donación de ésta, sino que hacen donación del dinero.

Sería un contrasentido que en un momento dado, después de la donación, aquel donante o sus herederos (éste es el caso) pretendiera que se declarase que aquella cosa es suya y se incorporara a su patrimonio.

Por tanto, no hay negocio fiduciario, ni negocio simulado (el fiduciario es realmente simulado, tanto más cuando no consta en parte alguna el pacto de fiducia), ni nunca lo hay cuando, insistimos, una persona (el hijo, normalmente) compra algo, cuyo dinero le ha donado otra (los padres).

Es donación de éste, claramente, sin simulación alguna.

El modo de practicar la colación es por adición contable, a la masa hereditaria, del valor de los bienes donados, como reconoce la Jurisprudencia de ésta Sala, cuyo valor será el del momento de la partición, como norma el artículo 1045 del Código Civil

En los casos en los que la donación sea de dinero, se plantea el problema de si se habrá de colacionar el concreto importe recibido, o su valor actualizado al tiempo en que se practique la partición, este criterio, que es el más convincente.

El artículo 1045 no contempla el caso concreto de donaciones consistentes en sumas de dinero, por lo que no precisa si la colación ha de efectuarse por el valor nominal, o, por el contrario, atendiendo al valor real, es decir la cantidad recibida pero actualizada.

Resulta determinante el hecho que se presenta notorio que el donatario ha incorporado a su patrimonio una cantidad de dinero cuyo valor al tiempo de la donación no es el mismo que el que pudiera tener al fallecer el causante y sobre todo en el momento de la evaluación de sus bienes, ya que los coherederos resultarían perjudicados si se tuviera en cuenta el valor nominal y no el valor real, lo que no se acomoda a la equidad ni a la voluntad de la testadora que instituyó a sus cinco hijos (litigantes en este pleito), como herederos por partes iguales, como tampoco a la legalidad sucesoria desde el momento que los artículos 1047 y 1048 del Código Civil contemplan los medios e instrumentos para que los herederos reciban cuotas equivalentes

“Si bien algunos preceptos del Código Civil están presididos por el criterio nominalista –artículos 1170 y 1753 -, la respuesta casacional que procede en el supuesto presente es la de atender al valor real, ya que así resulta del cambio legislativo que se operó en el artículo 1045 por la reforma de 1981, que deja la determinación del valor de las donaciones recibidas para el momento en que se evalúen los bienes que integran la herencia del causante-donante, por lo que procede es la actualización monetaria del valor efectivo de las sumas donadas, o, en otras palabras, ha de atenderse en el momento de la colación al valor real, que no es otro que las cantidades que igualen el poder adquisitivo que tenían las sumas entregadas cuando se hizo la donación, pues este es el criterio general del artículo 1045, cuya infracción se ha producido y con ello la estimación del motivo”.

Los otros dos motivos de casación ya carecen de virtualidad, al estimarse los dos anteriores y versar sobre la misma cuestión jurídica.

En cualquier caso, la doctrina jurisprudencial de la nulidad de la donación disimulada bajo la cobertura de una compraventa en escritura pública, mantenida del pleno de esta Sala entre otras muchas, es una cuestión nueva no planteada en la instancia.

En virtud del conjunto argumental expuesto, se debe estimar parcialmente la demanda deducida, pues procede la colación, no sobre las fincas que el demandado compró con el dinero que le dio la madre, sino sobre el dinero mismo, por importe, que no podemos precisar en este trance, por lo que será, en su caso, objeto de otro procedimiento.

Costas y depósito.

Conforme al artículo 398.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, la estimación del recurso de casación determina que no proceda imponer especialmente a ninguna de las partes las costas causadas por el mismo.

Tampoco procede imponer las costas de segunda instancia, dado que el recurso de apelación de la entidad demandante tenía que haber sido estimado en parte.

En cuanto a las costas de la primera instancia, tampoco deben imponerse a la parte demandada al ser parcialmente estimada la demanda.

Conforme a la Disposición Adicional 15.ª 8 LOPJ procede devolver a la parte recurrente el depósito constituido.

FALLO:

Por todo lo expuesto, en nombre del Rey y por la autoridad que le confiere la Constitución, esta sala ha decidido:

  • Estimar el recurso de casación interpuesto por el demandado D. Pio contra la sentencia dictada en el mes de febrero de 2017, por la sección 2.ª de la Audiencia Provincial de Huelva.
  • Estimar en parte el recurso de apelación interpuesto contra la sentencia dictada, por la magistrada-juez del Juzgado de Primera Instancia núm. 1 de Huelva. Revocar esta última resolución, y, en su lugar, declarar colacionable, en el patrimonio hereditario de la causante Dª Justa, por parte de su hijo D. Pio.
  • El valor actualizado del dinero que recibió como donación de Dª Justa, para la adquisición de las fincas litigiosas descritas en la parte dispositiva de la sentencia de la Audiencia.
  • No imponer a ninguna de las partes las costas del recurso de casación, ni las devengadas en ambas instancias.
  • Devolver a la entidad recurrente el depósito constituido.

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