Porque el Derecho también empieza mucho antes de llegar al juzgado.
Este mes de septiembre inauguramos en esta plataforma una nueva sección a la que hemos denominado “Al otro lado del Derecho”, y ello por una sencilla razón; porque después de muchos años de ejercicio profesional hemos aprendido que el Derecho, por sí solo, no siempre explica todo lo que sucede alrededor de un conflicto.
Detrás de cada asunto existen personas, decisiones, emociones, relaciones y circunstancias que también necesitan ser comprendidas.
Y porque creemos que ejercer la abogacía exige conocimiento y rigor jurídico, pero también criterio, reflexión, escucha y capacidad para mirar más allá del expediente.
Durante años hemos hablado del Derecho desde el lugar desde el que habitualmente se espera que hable un despacho de abogados: leyes, procedimientos, sentencias, conflictos, estrategias y soluciones jurídicas.
Y seguiremos haciéndolo; porque el estudio, la actualización permanente y el rigor técnico son irrenunciables en nuestra profesión.
Pero nuestra manera de entender la abogacía nunca se ha limitado única y exclusivamente a ello, porque al otro lado de cada expediente hay una persona, puede haber una familia que lleva años sin hablarse, una historia compartida, esfuerzo, incertidumbre, miedo o expectativas construidas durante toda una vida.
Y detrás de cada decisión jurídica hay alguien que tendrá que convivir con sus consecuencias.
Y de ahí nace Al otro lado del Derecho, la unión de Derecho, pensamiento y personas.
Creemos en una abogacía rigurosa, basada en el estudio, precisar, contrastar, anticipar y comprender cada asunto antes de decidir.
Pero ejercer bien esta profesión exige también escuchar, observar y discernir.
Porque un abogado no debería limitarse a decir qué permite la ley, debe, además ser capaz de valorar qué conviene hacer, cuándo hacerlo y cuáles pueden ser sus consecuencias.
Por eso, desde el despacho entendemos que; El Derecho no es reacción. Es dirección.
Y por eso también habrá aquí filosofía, literatura, comunicación, experiencia y pensamiento.
Porque el Derecho ordena relaciones humanas y, para comprenderlas, inevitablemente debemos preguntarnos por la responsabilidad, la libertad, el miedo, la confianza, los límites, la prudencia, el conflicto o la justicia.
No pretendemos convertir la filosofía en Derecho. Pretendemos que el pensamiento mejore nuestra forma de comprenderlo y ejercerlo. Nuestra forma de ejercer.
Creemos en analizar antes de actuar, en anticipar antes de reaccionar, y en explicar antes de prometer.
En nuestra filosofía prima la búsqueda de soluciones antes que la generación innecesaria de conflictos, sin renunciar a defender con toda la firmeza necesaria cuando las circunstancias así lo exigen.
Esa forma de entender la abogacía determina también nuestra manera de abordar cada asunto: analizar antes de actuar, anticipar antes de reaccionar y valorar la estrategia antes de iniciar el camino.
Porque; a nuestro criterio, una buena estrategia jurídica no siempre conduce a un procedimiento; a veces, precisamente, consiste en evitarlo.; en definitiva, una buena defensa jurídica no comienza en el juzgado. Empieza mucho antes.
Por ello, AL OTRO LADO DEL DERECHO, nace de esa convicción y también de nuestra propia experiencia.
De años de ejercicio, de asuntos que nos han obligado no solo a estudiar más, sino también a pensar más, y de clientes que nos han enseñado que detrás de una misma cuestión jurídica pueden existir necesidades completamente diferentes.
Porque ser abogado no consiste únicamente en conocer el Derecho; consiste también en saber qué hacer con él cuando alguien pone una parte de su vida en nuestras manos.
Este será un espacio para pensar, preguntar y mirar nuestra profesión desde perspectivas diferentes.
Habrá Derecho, filosofía, experiencia, comunicación, estrategia y, probablemente, muchas preguntas.
Porque algunas de las cuestiones más importantes de nuestra profesión no están escritas en un código; están, precisamente, al otro lado del Derecho.
