Pension alimenticia y crisis sanitaria. Medidas a tener en cuenta.

Es posible que se piense que nos adelantamos a los acontecimientos, pero la realidad está ya aquí.

Cierto que debemos esperar a la concreción y determinación del ámbito económico, y la recuperación de la misma, pero comenzamos a sospechar que los augurios no son buenos, y los efectos devastadores en la economía de este país, y las consecuencias de todo ello derivarán en el ámbito familiar, y por ende respecto de los menores, así como respecto de lo obligados al pago de las pensiones que cubren, parcialmente, las necesidades de los mas pequeños.

Por ello, entendemos necesario tratar esta cuestión en el momento actual y no dejarlo para mas tarde.

En este espacio, hemos dedicado no pocos post a la pensión alimenticia, basten los siguientes ejemplos Pensión alimenticia. Modificada su cuantía, ¿desde cuando debo abonar la actual? , Criterios fundamentales en la Pensión alimenticia de un mayor de edad y su reclamación. Extinción de pensión alimenticia. efecto retroactivo. Reclamación pensión alimentos.¿Se requiere buena fe? ;

Para ponernos en antecedentes, debemos recordar lo dispuesto en el artículo 142 del Código Civil, relativo a tal concepto, sin olvidar aquellos otros que lo amplían, desarrollan y concretan respecto del ámbito del derecho de familia.

Tampoco debemos olvidar, al beneficiario de dicha pensión alimenticia, así como los derecho que le otorgan las leyes y normas nacionales como internacionales; entre otras debemos destacar la Ley Organica 1/1996, en especial su artículo 2; teniendo en consideración la vulnerabilidad de los mismos, y la primacía de la tutela de los mismos en consonancia con el principio que debe regir en todo lo concerniente a los mismos circunscrito al interés superior del menor, por lo que su interés debe ser considerado con rigor superior, valorando y considerando como primordial respecto de todas las acciones y decisiones que le conciernen, tanto en el ámbito publico como en el privado.

Visto lo anterior, en muchos de los casos, tendremos una sentencia en la que, entre otras cuestiones, se determine la obligación del pago de una pensión, el modo o la forma de realizarla así como la cuantía de la misma, que tanto el progenitor no custodio como los progenitores, para el caso del establecimiento de una custodia compartida , ya fueran cónyuges o pareja.

Así nos encontramos con una resolución de obligado cumplimiento, es decir, si o sí habrá de cumplirse obligatoriamente en todos sus términos dispositivos.

Pero ¿qué ocurre si como a día de hoy nos encontramos con la posibilidad o de manera concreta y fehaciente con una merma importante en nuestra capacidad económica?

En éstos casos, la solución es clara.

Los que nos siguen o se hayan interesado por nuestras publicaciones, sabrán que ese principio de proporcionalidad tantas veces invocado por nuestro alto Tribunal y determinado en el artículo 146 del Código Civil tan apreciado y habiendo hecho uso del mismo en no pocas oaciones en la practica procesal de éste despacho y con gran éxito.

Pues bien, evidentemente, el obligado al pago devendrá obviamente obligado al abono del mismo, a fin de cumplir las necesidades del menor o los menores, en virtud del principio del interés mas necesitado de protección, esto es, la aplicación absoluta del interés superior del menor.

Dicha obligación deviene limitado claramente por la capacidad económica del obligado, ya sea un único progenitor o ambos. Por ello habrá de hacerse uso del ya referido principio de proporcionalidad, y entendemos que no sólo en un único sentido, si no en dos sentidos, que el lector comprenderá claramente:

  • Un segundo sentido o dirección, equilibrio entre cumplir las necesidades del menor y al que deviene obligado en virtud de la filiación, y cubrir las propias necesidades del obligado.

Recordemos que la mayor parte de los casos, el progenitor obligado al pago o abono de la pensión alimenticia, ha debido abandonar la vivienda que fuera familiar, e incluso debiendo además cubrir en la proporción determinada la cuota hipotecaria que grava dicha vivienda; debiendo cubrir sus propias necesidades habitacionales y de vivienda como de las restantes necesidades básicas.

Por ende, debemos tener en consideración las necesidades, tanto del beneficiario de la pensión, como las del obligado a cumplirla.

Por lo que hemos visto hasta el momento, no sería oportuno, en modo alguno, que el obligado al pago dejar de cumplir con dicha obligación, recordemos que las sentencias y lo dispuesto en las mismas son de obligado cumplimiento, y cuya modificación corresponde unicametne al órgano judicial oportno; ello provocaría la inmediata demanda de ejecución de sentencia por incumplimiento de la misma; recordemos ademas que dicha ejecución en caso de no ser favorable a nosotros, que sería el caso, conllevaría las oportunas costas procesales.

Por ello, para proceder al cambio de la proporcionalidad como de la cuantía en base a al anterior, en nuestro sistema procesal existe el conocido procedimiento de modificación de medidas del artículo 775 de la ley de Enjuiciamiento Civil.

Por medio de dicho procedimiento podremos variar o modificar las la medidas definitivas dispuestas en sentencia, recaía en el oportuno procedimiento inicial o de origen, variando con ello a partir de entonces la cuantía de la pensión alimenticia, fundamentada en la disminución o merma de nuestra capacidad económica, y en virtud de lo dispuesto en el artículo 146 del Código Civil.

En virtud de todo ello, podemos concluir y concretar que, para el caso de ver reducido nuestro salario y por ende, nuestra capacidad económica, estando obligados al abono de una pensión alimenticia debemos:

Primero.- Nunca dejar de pagar o abonar la misma

En caso de que fuera muy dificil llegar a la cuantía o cantidad estipulada en la sentencia, y que veníamos abonando hasta el momento, cumplamos, al menos con una parte de la misma. No es lo mismo no abonar, que hacer el esfuerzo de abonar lo que se pueda.

Segundo.- Intentar llegar a un acuerdo con el otro progenitor.

Es mejor llegar a un acuerdo, al menos por el momento, que iniciar un procedimiento, el cual conllevaría de inicio, no sólo un coste, sino un enfrentamiento con la otra parte.

Para el caso de llegar a un acuerdo, dejar el mismo constatable de algún modo, preferiblemente mediante correo electrónico que por cualquier otro medio de mensajería rápida; ello podría servirnos para el caso de tener que instar posteriormente un procedimiento de modificación de medidas, o bien para nuestra defensa para el caso de que la otra parte inste un procedimiento ejecutivo.

Tercero.- Si no hubiera otro medio, deberemos instar un procedimiento de modificación de medidas por cambio de circunstancias sobrevenidas, a fin que el Juzgado determine, en base a los nuevos criterios y circunstancias, la cuantía de la pensión alimenticia.

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