Requisitos que constituyen una unión o pareja de hecho, y su validez.

Como ya pudimos observar en nuestro post anterior, dedicado a las uniones o pareja de hecho; si bien no existe una regulación estatal que regula esta figura jurídica, tanto la Doctrina como la Jurisprudencia, así como las diversas regulaciones Autonómicas y Forales,; han determinado una serie de parámetros por los que debe circunscribirse dicha figura a los efectos de validez y constitución al este tipo de unión.

Así, como vimos, la propia definición del término Unión o Pareja de Hecho, determina los propios requisitos para la efectividad de la misma.

Con carácter general podemos señalar como requisitos de las uniones de hecho los siguientes:

  • Existencia de una pareja, lo cual implica dualidad de personas físicas.
  • La mayoría de edad, de cada uno de los componentes de la unión.
  • Emancipación en su caso , si no hubieran alcanzado la mayoría de edad.  en su caso la emancipación de los miembros de la unión.
  • La ausencia de impedimentos legales entre los miembros de la unión.

Este aspecto se circunscribe a que no sea una unión de carácter incestuoso, no formada o constituida por parientes en linea recta y colaterales, por unión de consanguinidad hasta el segundo grado.

  • La convivencia more uxorio, o lo que es lo mismo una relación o vinculo afectivo-sexual entre los convivientes, aspecto éste esencial para la constitución de la misma, también podríamos referirnos y añadir otro concepto como es el proyecto integral de vida.

Este aspecto viene determinado por la solidaridad y ayuda mutua que afecte al orden económico y social.  Es el fundamento básico de la existencia de la unión.

La estabilidad en la convivencia, determinada por la permanencia de la convivencia durante un periodo de tiempo.

En tal sentido, podríamos afirmar;

  • La publicidad y la notoriedad de la convivencia.
  • La ausencia de toda formalidad.

En las presentes uniones, no supone un fin o un aspecto necesario para la constitución de este tipo de uniones, la existencia de hijos, en común; no es elemento necesario para la protección jurídica de la pareja, pero su existencia puede constituir, de una parte, un medio de prueba, como veremos en al apartado correspondiente a la forma y manera y medios de prueba de acreditar la existencia de la unión de hecho;  de algunos requisitos de los contemplados anteriormente, y de otro lado, incluso un hecho que sustituya, pueda sustituir o haga innecesario alguno de los otros particulares.

Convivencia, More Uxorio

El término “more uxorio”, deviene del latín, y determina la unión o convivencia estable, de facto, o de hecho.

Ha sido la propia Jurisprudencia la que se ha ocupado, a través de diversas resoluciones de determinar y delimitar el término.

Como ya hemos puntualizado anteriormente, la convivencia more uxorio, supone una de los grandes pilares sobre los que ha de asentarse la unión o pareja de hecho para ser considerada como tal, desplegando toda su eficacia.

Por ello, debemos traer a este post, lo reseñado,  ya en el año 1992 por el Tribunal Supremo, en lo concerniente al término y sentido íntegro  de la convivencia more uxorio, y la delimitó bajo el prisma y el efectivo desarrollo de un régimen vivencial de coexistencia diaria, estable, con permanencia temporal consolidada a lo largo de los años, practicada de forma externa y pública con acreditadas actuaciones conjuntas de los interesados, creándose así una comunal vida amplia, intereses y fines, en el núcleo de un mismo hogar.

Así considera y estima, que debe ser entendida como una relación a semejanza de la matrimonial, no regulada legalmente, ni tampoco prohibida por el Derecho: es ajurídica, pero no antijurídica

En definitiva, pudiéramos hablar de uniones de hecho o parejas de hecho aquéllas en las que sus componentes desarrollan una vida paramatrimonial, conviviendo como si estuviesen casados, pero sin cumplir los trámites formales de la celebración del matrimonio.

Como hemos podido apreciar en nuestro anterior post, – Uniones de hecho; ¿Qué nos distingue del matrimonio? ; como los que desarrollamos en el presente, podemos determinar que el requisito fundamental para la existencia de la unión es, la existencia de un vínculo afectivo entre los miembros de la unión, que determina su convivencia, además del consentimiento y voluntariedad para llevarla a cabo.

La convivencia more uxorio es, en definitiva, 
la convivencia de dos personas unidas 
por una relación afectivo-sexual, una relación marital, 
una coexistencia diaria y estable, 
con vocación de constituir una comunidad de vida.

Por tanto se pone el acento en que el modelo de vida de la pareja debe coincidir con el canon de normalidad de la convivencia matrimonial; por lo que, faltando ese canon de normalidad, no nos encontraríamos ante una “unión more uxorio”.

Y ya que estamos hablando del requisito de convivencia, y los requisitos de la misma para hacer emerger de manera acorde a derecho, una unión de hecho, procederemos a pasar a nosotros de los requisitos exigidos por la Jurisprudencia, para la concreción de la misma, y es el carácter de permanencia, y que viene determinado por la estabilidad de la misma.

Permanencia en la convivencia

No podemos afirmar que toda convivencia entre dos personas unidas por una relación de afectividad, constituya una unión de hecho; pongamos por caso, unos amigos, sean o no del mismo o distintos sexo, familiares, etc…

Para que emerja de esa convivencia una unión o pareja de hecho, debe primar y regir respecto de ficha convivencia, dos aspectos importantes, esto es, que:

  • La conveniencia sea permanente.
  • La conveniencia sea duradera en el tiempo, es decir que sea y denote estabilidad.

 

Si dentro de la convivencia nacen y afloran
la permanencia y la durabilidad,
podemos afirmar que nos encontramos con la estabilidad.
Así una convivencia estable.

 Esta permanencia o estabilidad en la convivencia viene definida por una convivencia no interrumpida en el tiempo o por lo menos por un periodo de tiempo que revele esa voluntad de permanencia.

Señala la jurisprudencia por la cual, tales uniones, para que puedan generar aplicación de la normativa legal, deben de cumplir ciertos requisitos que se derivan de su propia naturaleza, a fin de evitar que una interpretación amplia y no debidamente medida, desborde y desvirtúe la correspondiente aplicación del Derecho, estableciendo como requisito esencial que la convivencia more uxorio ha de desarrollarse en régimen convivencial de coexistencia diaria, estable, con permanencia temporal consolidada a lo largo de los años, practicada de forma externa y pública con acreditadas actuaciones conjuntas de los interesados, creándose así una comunal vida amplia, intereses y fines, en el núcleo de un mismo hogar

Estamos conforme con cierta doctrina,  y entendemos la cuestión un el desarrollo de la misma, respecto de la perspectiva de voluntariedad,  dado que partimos de la unión de dos personas, y entendemos que tanto la constitución como el desarrollo de la misma, e incluso la estabilidad y la totalidad de los requisitos ya reseñado, deben estar regido por la voluntad.

 Dicho esto,
y en lo concerniente a la voluntad,
sólo nos queda determinar que la misma
debe ser dual, y respecto del otro miembro de la unión.

 Respecto de esta cuestión de presente planteamiento, de la permanencia convivencial,  podrá plantear el lector, si la normativa aplicable, o Jurisprudencia han determinado tiempo o plazo mínimo,  para considerar constituida una unión o pareja de hecho.

Exige este autor un lapso de tiempo suficientemente largo como para que se acredite que la relación de pareja tiene estabilidad, pero en su opinión, no debe exigirse un número determinado de años de convivencia sino que pueda hablarse de una situación estable.

A este respecto, debemos reseñar dos cuestiones, en primer lugar la legislación autonómica aplicable a cada caso, dependiendo del lugar de residencia, o que alguno de los componentes de la unión, tenga posibilidad asumir dicha legislación a su unión.

Como vimos en nuestro artículo anterior, Uniones de hecho ¿Qué nos distingue del matrimonio?; las diversas legislaciones Autonómicas en materia de uniones de hecho recogen una serie de plazos y requisitos, como vimos; para considerar la existencia de la unión.

Por su parte, Aragón y Cataluña hablan de convivencia marital ininterrumpida de, al menos dos años, salvo que se haya formalizado con anterioridad al cumplimiento de dicho plazo en escritura pública. El precepto catalán excepciona también los casos con descendencia común habida durante la convivencia._

Navarra, Requiere una convivencia  análoga a la marital. durante un período ininterrumpido de un año, como mínimo, o manifiesten su voluntad de constituir una pareja estable en documento público;

Respecto a este periodo  determinado en la Ley el Tribunal Constitucional, se pronunció en el año 2013, declarando nulo este requisito del año, considerando en su fudamentación que; la regulación respondía básicamente a un modelo imperativo, bien alejado del régimen dispositivo que resultaría acorde a las características de las uniones de hecho, y a las exigencias del libre desarrollo de la personalidad recogido en el artículo 10 de la Constitución Española.

La Comunidad de Madrid, por su parte,  considera oportuno un periodo de convivencia de doce meses previo a la inscripción en el Registro de Uniones de Hecho.

Canarias, al igual que Madrid,  también considera oportuno un periodo de convivencia de doce meses previo a la inscripción en el Registro de Uniones de Hecho.

Por su parte  Asturias,  establece que la conciencia marital se ha debido prolongar como mínimo durante un período ininterrumpido de un año, salvo que tuvieran descendencia común, en cuyo caso bastará la mera convivencia, o salvo que hayan expresado su voluntad de constituir una pareja estable en documento público, o se hayan inscrito en el Registro de Uniones de Hecho  del Principado.

Al igual que en el caso anterior, esto Asturias, se pronuncian tanto Cantabria como Extremadura; esto es, establecen que la conciencia marital se ha debido prolongar como mínimo durante un período ininterrumpido de un año, salvo que tuvieran descendencia común, en cuyo caso bastará la mera convivencia, o salvo que hayan expresado su voluntad de constituir una pareja estable en documento público, o se hayan inscrito en el Registro de Uniones de Hecho  del Principado.

En los casos reseñados, en los que las distintas Comunidades Autónomas, requieren la concreción de un determinado periodo de tiempo, consideran que existen razones que favorecen la establecimiento de dicho plazo;

  • En primer lugar, porque salvo el caso de existencia de impedimento matrimonial, no obstruye a ninguno de los convivientes a que pueda contraer matrimonio si lo desea, ya que el plazo es la condición para el reconocimiento de efectos jurídicos, pero en ningún caso supone sanciones ni coacciones de ninguna clase para quienes no lo completen.

  • En segundo lugar, porque se consigue de este modo eliminar todas aquellas uniones que son efímeras o pasajeras, en las que no teniendo una voluntad de compartir vida con vida, pretenden aprovechar los derechos y facultades que otorga el matrimonio con el rechazo de sus obligaciones

 Por el contrario, otras Comunidades Autónomas como es el caso de Andalucia, Pais Vasco y Baleares, por el contrario, no determinan limite temporal alguno, para la formalización legal de una pareja estable.

 

La segunda cuestión, es lo determinado por la doctrina; mas correctamente un sector de la misma, entiende que sería conveniente, la determinación de un periodo  lapso de tiempo, a fin de acreditar la estabilidad de la unión. 

Como hemos expuesto en la introducción,  Para la constitución de una unión de hecho se precisa que la misma no se vea afectada por alguna prohibición legal; Por lo que, nos refreiremos, y como último a este requisito 

Como en casi todas las figura legales, podemos decir que la validez de las mismas, se circunscriben en la capacidad de obrar, entre otras.

En tal sentido, la constitución válida de una unión o pareja de hecho, no ser menos, toda vez que se circunscribe en la capacidad de obrar de los miembros que constituyan la referida unión; así como la ausencia de todos impedimentos que puedan invalidar la vinculación. 

No concurrencia de una o alguna de las prohibiciones legales establecidas por la Ley.

En virtud de lo que determina el presente apartado, no pueden constituir una unión estable o unión de hecho, por concurrir una prohibición legal:

  • Los menores de edad no emancipados.

  • Los unidos por vinculo matrimonial o por otra unión de hecho.

  • Los parientes en línea recta por consanguinidad o adopción.

  • Los parientes en línea colateral por consanguinidad o adopción hasta el segundo grado.

Estos requisitos, son los mismos que se disponen respecto del matrimonio, y todo ello en base a los artículos 46 y 47 del Código Civil

Tal y como vemos, el aspecto o cuestión sexual, se convierte en un de los impedimentos, que motivan la invalidez de la uniones de hecho, si bien es cierto, que a su vez, se trata de una cuestiones y aspectos necesarios, que, junto con la convivencia, estabilidad y afectividad , dan sentido a este tipo de uniones.

Por ello, esta afinidad en lo esencial exige, para su reconocimiento, se cumplan determinadas exigencias que son requisitos del matrimonio, y que vienen conformadas como impedimentos que, como tales, impiden que pueda contraerse; como puede ser:

  • Aquellas relaciones que prime es aspecto e incidencia sexual.
  • Aquellas uniones que vulnere y Ley, siendo contrarias a las mismas así como a la naturaleza, o al orden natural.
  • Aquellas en los que uno o ambos de los individuos que conforman la pareja, possean un vinculo matrimonial con terceros.
  • Aquellas en los que uno o ambos de los individuos que conforman la pareja, possean un vinculo o unión paramatrimonial con terceros.

En tal sentido, y como podemos apreciar, todos aquellos principios que rige e inspiran el concepto de matrimonio son de aplicación, a esta figura de uniones o parejas de hecho.

Todo ello, queda evidenciado en tanto en la doctrina, como el la Jurisprudencia, además de por la diversa, legislación autonómica, que ha realizado un destacado esfuerzo por acomodar el ordenamiento jurídico a tal realidad social, y, precisamente establecen la exclusión por falta de requisitos personales, entre otros, a los menores de edad no emancipado,s los parientes en línea recta por consanguinidad o adopción, y las personas ligadas por el vínculo del matrimonio no separadas judicialmente.

Es decir, reflejan lo que ya era principio general del derecho común aplicable, por tratarse de principios que conforman e integran el ordenamiento jurídico y de aplicación a cualquier modelo familiar, aunque se tratase de un modelo sin específica regulación legal.

En definitiva, si bien los requisitos que conforman las uniones de hecho, son los mismo que constituyen su definición, en todos y cada uno de ellos, de aplicación lógica y criterio acorde a la Ley aplicable.

M. Pilar Alvarez Moreno

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