Causas de nulidad matrimonial canónica Consentimiento viciando por desconocimiento.

Ademas de la incapacidad del sujeto afectado, puede darse la incapacidad para consentir por desconocimiento de la esencia del matrimonio, por causas patológicas, circunstancias ambientales, educación, o ausencia de formación religiosa.

Pueden señalarse tres referencias que integran el conocimiento:

1.- Carácter social del matrimonio expresado en términos de consorcio.

2.- Fin específico.

3.- Conexión entre consorcio marital y procreación.

Ademas deben conocer los contrayentes:

1.- Que se trata de una unión no transitoria, si no permanente.

2.- Que esta sociedad sólo puede ser instaurada por el varón y la mujer.

3.- Que el fin primordial de dicha sociedad es el de la procreación, mediante “cierta cooperación sexual”-Esta cooperación sexual implica que los cónyuges deben saber que;

a.- La notica de la diferencia orgánica de los dos sexos.

b.- que esa diferencia orgánica tiene como fin la procreación

c.- Que la procreación se obtiene mediante la intervención sexual de los esposos.

Como puede suponerse, cualquier desconocimiento o error sobre la constitución del matrimonio, o de los fines del mismo, o sobre la uno de los contrayentes; puede producir la nulidad del mismo.

Error acerca del Instituto Matrimonial.- El error puede recaer sobre el propio instituto matrimonial, o sobre la persona concreta que contrae matrimonio.

Error acerca del Instituto Matrimonial.- Error puede cometerse en referencia al propio Instituto Matrimonial en su consideración abstracta o puede referirse a una persona concreta con la que se contrae matrimonio.

Ha de partirse de la base de que el error encuentra su causa en la ignorancia: es ésta, la que cuando el sujeto pretende emitir un juicio práctico es cuando hace posible el error.

Debe advertirse que cuando lo que se predica no concuerda con la realidad , es porque se ignora esa realidad.

La ignorancia, “per se”, no puede crear un acto de voluntad; se necesita una persona que realice un acto voluntario que transforme el acto equivocado en realidad. Esta es la razón por que que se diferencia la ignorancia del error.

Así pues, el matrimonio resulta inválido cuando el consentimiento se dirige a un objeto que no es precisamente el matrimonio, sino a una idea falseada de él que se ha forjado el propio sujeto, como sucede al nexo causal del matrimonio, con la generación de la prole.

Regla general.- Es la irrelevancia del error acerca de las propiedades del matrimonio o del carácter sacramental de mismo.

La idea que tengan los contrayentes acerca de las propiedades del patrimonio no incide directamente sobre el consentimiento matrimonial. Se entiende que quien acepta el matrimonio, acepta sus propiedades, y consecuentemente, sus elementos constitutivos.

Situaciones especiales.- Tiene lugar cuando el error determina la voluntad.

El termino “determinar” deber ser interpretado como, o bien se ponen límites a la voluntad bien como constituir el término al que se dirige la voluntad como a su objeto propio.

Esto ocurre cuando el error incide en el consentimiento en forma de limitación o restricción al objeto y al alcance del consentimiento matrimonial constituido se acuerdo con las ideas erróneas del individuo.

La doctrina mas reciente se centrado en determinar si el legislador ha querido abarcar, ademas de la simulación, el supuesto del error causativo.

En el caso del error ha de ser incluído el supuesto del llamado error pertinaz que está basado en el supuesto de que las profundas convicciones del individuo hagan que el acto voluntario se encuentre condicionado por tales convicciones, por lo que el individuo no puede emitir un consentimiento si no es el condicionado por tales convicciones. Por supuesto que tales extremos han de ser probados.

Visto el problema desde otro plano, ,si bien, en los casos de error sobre las propiedades del matrimonio, prevalece la voluntad de contraer matrimonio, se debilita, tanto mas fácilmente, cuanto cuanto mas maliciosamente el error influye en la mente.

No obstante, se sigue exigiendo el acto positivo de voluntad, si bien éste puede ser implícito.

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