La sucesión “mortis causae”.

El Derecho de Sucesiones es aquella parte del Derecho privado que regula el destino que ha de darse a las relaciones jurídicas de la persona física cuando muere.

La sucesión puede ser inter vivos o mortis causa, y ésta puede definirse,  como la sustitución o subrogación de una persona en el conjunto de relaciones jurídicas transmisibles que corresponde a otra al tiempo de su muerte o en bienes y derechos determinados dejados por el difunto.

El fundamento de la sucesión mortis causa,  es la necesidad de perpetuar los patrimonios más allá de los límites de la vida humana, para dar estabilidad a la familia y fijeza a la economía social.

La sucesión está presente en nuestra Carta Magna, así mas concretamente en su artículo 33, en el que se reconoce el derecho a la propiedad privada y a la herencia, y todo ello de conformidaqd con las disposiciones legales.

Nuestro sistema sucesorio deviene del sistema latino, el cual proveniente del Derecho Romano, entiende que el heredero sucede “uno ictu in locum et ius defuncti”, tanto en sus relaciones activas como pasivas, ocupando la misma posición jurídica que ostentaba el “de cuius” respecto de cada una de las relaciones singulares sobre las que opera la sucesión.

A consecuencia de ello el heredero responde de las deudas del causante con su propio patrimonio, “ultra vires hereditatis”, pues pasan a ser deudas propias.

Se requiere aceptación. Este es el sistema que sigue el Código Civil, pues el artículo 661 del Código Civil establece: “los herederos suceden al difunto por el hecho sólo de su muerte en todos sus derechos y obligaciones”.

Ha de tenerse en consideración que, el heredero responde de las deudas con todo su patrimonio, salvo que acepte la herencia a beneficio de inventario, respondiendo entonces de las deudas y cargas de la herencia sólo hasta donde alcancen los bienes de la misma, tal y como dispone el artículo 1023 del Código Civil.

En el ámbito procesal, su posición procesal la ocupa la persona que según el Derecho Civil es su heredero. Pero sólo entra en su posición, no puede modificar las actuaciones del causante, tal y como establece la Ley de Enjuiciamiento Civil, mas concretamente en su artículo 16 regula la sucesión procesal por causa de muerte y es coherente con la idea de sucesión mortis causa.