Causas de indignidad en la sucesión.

Las causas de indignidad, supone un veto que emana de la conducta reprochable observada por el indigno y se funda en la presunción iuris tantum de que el causante hubiera excluído de la sucesión al indigno si hubiese tenido conocimiento del hecho constitutivo de la indignidad.

Esta figura puede constar o apreciarse de dos maneras;

  • Si la indignidad está comprobada; no deviene heredero.
  • Si se prueba después de la apertura de la sucesión: deviene heredero bajo la amenaza de una acción de impugnación.

La indignidad se regula con la incapacidad pero hay diferencias sustanciales:

La indignidad tiene carácter de pena civil, la incapacidad relativa no tiene carácter sancionador.

La incapacidad relativa se refiere a la sucesión testamentaria, la indignidad se refiere a toda sucesión.

La voluntad del causante es decisiva en la indignidad, mientras que la incapacidad relativa funciona con independencia de la voluntad.

Las causas de indignidad vienen recogidas en el artículo 756:

Son incapaces de suceder por causa de indignidad:

1. Los padres que abandonaren, prostituyeren o corrompieren a sus hijos.

2. El que fuere condenado en juicio por haber atentado contra la vida del testador, de su cónyuge, descendientes o ascendientes. Si el ofensor fuere heredero forzoso, perderá su derecho a la legítima.

3. El que hubiese acusado al testador de delito al que la ley señale pena no inferior a la de presidio o prisión mayor, cuando la acusación fuere declatada calumniosa.

4. El heredero mayor de edad que, sabedor de la muerte violenta del testador, no la hubiese denunciado dentro de un mes a la justicia, cuando ésta no hubiera procedido ya de oficio. Cesará esta prohibición en los casos en que, según la ley, no hay obligación de acusar.

5. El que, con amenaza, fraude o violencia, obligare al testador a hacer testamento o a cambiarlo.

6. El que por iguales medios impidiere a otro hacer testamento,o revocar el que tuviese hecho, o suplantare, ocultare o alterare otro posterior.

7. Tratándose de la sucesión de una persona con discapacidad, las personas con derecho a la herencia que no le hubieren prestado las atenciones debidas, entendiendo por tales las reguladas en los artículos 142 y 146 del Código civil

Según un sector de la Doctrina Jurídica, exisiten otros dos caso que pudiera igualarse o asemejarse a los casos anteriores, y son:

1. El que manipule la publicidad, por así decirlo, de un documento testamentario, bien ocultandolo o sustrayéndolo

Así lo determina el artículo 713 de nuestro Código Civil, al establecer que: “El que con dolo deje de presentar el testamento cerrado que obre en su poder dentro del plazo fijado en el párrafo 2 del artículo anterior, además de la responsabilidad que en él se dtermina, perderá todo derecho a la herencia, si lo tuviere como heredero ab intestado o como heredero o legatario por testamento.

En esta misma pena incurrirán el que sustrajere dolosamente el testamento cerrado del domicilio del testador o de la persona que lo tenga en guarda o depósito y el que lo oculte, rompa o inutilice de otro modo, sin perjuicio de la responsabilidad criminal que proceda.

2. El que por diversos motivos, de los dispuesto en nuestro ordenamiento jurídico, le sea excluida la patria potestad cualquier otra potestad tuitiva, respecto del hijo o de sus descendientes. o en sus herencias, el progenitor, por los siguientes motivos:

  • Cuando haya sido condenado a causa de las relaciones a que obedezca la generación, según sentencia penal firme.
  • Cuando la filiación haya sido judicialmente determinada contra su oposición.

En cuanto a los efectos rigen las mismas reglas que para la incapacidad, tanto el Tribunal Supremo en su extensa Jurisprudencia como el Tribunal Constitucional, y mas concretamente en Sentencia de fecha 28 de Febrero de 1947 entienden que “ la indignidad del legitimario le excluye siempre de la legítima”.

Por otra parte, las causas de indignidad han de ser objeto de prueba y declaración judicial; en este sentido la Sentencia del Tribunal Constitucional de 11 de Febrero de 1946 señala que la regla general es la capacidad y dignidad sucesoria y que la indignidad precisa declaración por sentencia firme.

La rehabilitación la recoge el artículo 757, al establecer: “Las causas de indignidad dejan de surtir efecto si el testador las conocía al tiempo de hacer testamento, o si habiéndolas sabido después las remitiere en documento público”.

Por su parte el artículo 111 del Código Civil señala que “…Dejarán de producir efecto estas restricciones por determinación del representante legal del hijo aprobada judicialmente, o por voluntad del propio hijo una vez alcanzada la plena capacidad”.