LAS ACCIONES DE FILIACION. CUESTIONES GENERALES.-LA RECLAMACIÓN Y LA IMPUGNACIÓN DE LA FILIACIÓN.

LAS ACCIONES DE FILIACION. CUESTIONES GENERALES.-LA RECLAMACIÓN Y LA IMPUGNACIÓN DE LA FILIACIÓN.

La regulación de estas acciones está contenida en los artículos 127 a 141 del Código Civil, modificados por la Ley de Enjuiciamiento Civil, que deroga los artículos 127 a 130, el pàrrafo 2º del 134 y el artículo135.

Por su parte, la referida Ley de Enjuiciamiento Civil, recoge una regulación similiar en los artículos 764 a 768, con pequeñas modificaciones.

PRINCIPIOS RECTORES.

Las acciones de filiación pueden ser definidas como “aquéllas acciones que tienen por objeto obtener de los Tribunales un pronunciamiento relativo a la filiación, ya declarándola, ya negando la establecida formalmente”.

El artículo 764 de la Ley de Enjuiciamiento Civil dispone que; “podrá pedirse de los tribunales la determinación legal de la filiación, así como impugnarse ante ellos la filiación legalmente determinada, en los casos previstos en la legislación civil”.

De esta forma distinguimos dos tipos de acciones:

Acciones de reclamación: son aquellas dirigidas a la obtención de la determinación de la filiación mediante sentencia firme.

Acciones de impugnación: tienen por objeto la negación de la filiación que ya fue legalmente determinada, ya porque no se corresponde con la realidad, ya porque se había determinado incorrectamente.

La regulación de esta figura jurídica, en los cuerpos legales, anteriormente referenciados, esto es el Código Civil, así como en la Ley de Enjuiciamiento Civil, está basada en tres principios claves, que dominan todas las normas en esta materia.

1. Principio de igualdad entre filiaciones, que es absoluta, si bien el Código Civil no puede desconocer las diferencias fácticas existentes, lo que considera relevante para distinguir las reclamación y la impugnación de la filiación matrimonial y de la no matrimonial.

2. Principio de protección del hijo, pues así lo exige el artículo 39 de la Constitución y los diversos tratados internacionales en esta materia.

3. Principio de filiación real, pues se trata de que la filiación biológica coincida con la jurídicamente determinada, para lo cual la ley establece la libertad de prueba y la admisión de las pruebas biológicas, tal como se verá luego.

DISPOSICIONES GENERALES.

Las disposiciones generales son las siguientes:

1.- Principio de filiación real. A tenor del artículo 767, apartado segundo de la Ley de Enjuiciamiento Civil; “En los juicios sobre filiación será admisible la investigación de la paternidad y de la maternidad mediante toda clase de pruebas, incluidas las biológicas”.

De esta norma se deducen dos principios básicos;

a) El principio de libre investigación de la paternidad y la maternidad.

Por su parte, la Constitucion , reconoce en su artículo 39, apartado segundo dicha investigación, al afirmar; que “la ley posibilitará la investigación de la paternidad”.

b) El principio de admisibilidad de toda clase de pruebas, incluidas las biológicas.

En este sentido, debemos comentar los problemas jurídicos que se pueden plantear respecto de las mismas, mas concretamente:

¿Hasta qué punto puede imponerse a una persona la toma de muestras para una prueba?.

Incicialmente, la jurisprudencia entiende que no cabe la imposición, pues no lo permitiría el principio fundamental de respeto a la integridad física y moral y a la libertad personal, que establecen los 15 y 17 de la Constitución.

Pero la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional marca, en virtud de las Sentencias dictadas por el alto Tribunal, en sendas resoluciones de fechas 17 de Enero y 18 de Mayo de 1994, estableciendo los requisitos para que se pueda imponer una prueba biológica y los casos y condiciones en que un parte procesal podría legítimamente negarse a ella.

En cuanto al valor de la prueba biológica,

El Tribunal Supremo ha manifestado, en reiteradas resoluciones, que no puede ser considerada por sí misma como una “ficta confessio”, sino que representa un indicio valioso que junto con otros pueden llegar a provocar la declaración de la paternidad pretendida.

Esta orientación se recoge en la Ley de Enjuiciamiento Civil, pues el artículo 767, en su apartado cuarto dispone que; “la negativa injustificada a someterse a la prueba biológica de paternidad o maternidad permitirá al Tribunal declarar la filiación reclamada, siempre que existan otros indicios de la paternidad o maternidad y la prueba de ésta no se haya obtenido por otros medios”.

Pero el sistema de libre investigación supone ciertos riesgos como la excesiva facilidad para incoar a veces artificial e infudadamente procesos que pueden provocar problemas a personas y a familias cuando no coacciones o chantajes, por ello viene modalizado por el siguiente principio:

La exigencia de un principio de prueba para la viabilidad de la demanda: el art. 767. 1 LECiv establece que “en ningún caso se admitirá la demanda sobre determinación o impugnación de la filiación si con ella no se presenta un principio de prueba de los hechos en que se funde”.

El TS ha señalado como tales principios los documentos de reconocimiento tácito de la filiación, fotografías, cartas, la llamada exceptio plurium concubentium etc.

Por otra parte procesos de esta clase son especialmente aptos para tensiones y maniobras en medio de las cuales se encuentra el hijo discutido por ello el legislador ha establecido unas

Medidas de protección del hijo durante el proceso de filiación.
Dice el art. 768.1 y
2 de la LECiv que “mientras dure el procedimiento por el que se impugna la filiación, el Juez adoptará las medidas de protección oportunas sobre la persona y bienes del sometido a la potestad del que aparece como progenitor”.

Reclamada judicialmente la filiación, esto es, iniciado el procedimiento judicial el “Juez podrá acordar alimentos provisionales a cargo del demandado y, en su caso, adoptar las medidas de protección a que se refiere el párrafo anterior”
En tal sentido conviene, tal y como realizamos en nuestros escritos de demanda, hacer previamente, ofrecimiento de abono de cantidad en concepto de pensión alimenticia a favor del menor, y todo ello por dos motivos:
Establecer una pauta de buena voluntad rdel progenitor con respecto del menor.
No dejar al arbitrio del Juez el establecimiento de una cantidad aleatoria.

Por su parte el artículo 768 apartado tercero de la Ley de Enjuiciamiento Civil, introduce como novedad la adopción de medidas cautelares en caso de urgencia, sin seguir la previa audiencia para la adopción de las medidas señaladas.

Lo más interesante de estas medidas es que, en relación con los alimentos, el resultado del juicio determinará sus efectos; si se declara la paternidad o maternidad la obligación de prestarlos se convertirá en definitiva; si la demanda es rechazada, creemos que procederá la restitución de los alimentos percibidos por enriquecimiento sin causa.

Iniciado o instado el procedimiento de filiación, la legitimación activa, se refieren a ella el artículo 765, apartado primero de la Ley de Enjuiciamiento Civil que dice ” 1. Las acciones de determinación o de impugnación de la filiación que, conforme a lo dispuesto en la legislación civil, correspondan al hijo menor de edad o incapacitado podrán ser ejercitadas por su representante legal o por el Ministerio Fiscal, indistintamente.
2. En todos los procesos a que se refiere este capítulo, a la muerte del actor, sus herederos podrán continuar las acciones ya entabladas.”

Se trata de una norma que excepciona el carácter personalísimo de este tipo de acciones.

LAS ACCIONES DE FILIACION: LA RECLAMACIÓN.-

Se entiende aquella acción que se ejercita para conseguir por vía judicial la determinación de una filiación verdadera que por cualquier circunstancia no se ostenta.

Es el propio Código Civil el que diferencia en función de la existencia de la posesión de estado que se entiende como “el ejercicio constante de la condición de padre o madre y de hijo”, basado en los clásicos caracteres de nomen, tractatus y reputatio.

a) Cuando existe posesión de estado.-

El artículo 131 del Código Civil, prescribe que; “cualquier persona con interés legítimo tiene acción para que se declare la filiación manifestada por la constante posesión de estado.
Se exceptúa el supuesto en que la filiación que se reclame contradiga otra legalmente determinada”.

No hay que olvidar que el artículo 113, apartado segundo del Código Civil, establece que; “no será eficaz la determinación de una filiación en tanto resulte acreditada otra contradictoria”.

Por su parte el Ley de Enjuiciamiento Civil, en aplicación del principio de cosa juzgada, señala en su artículo 764, apartado segundo que; “Los tribunales rechazarán la admisión a trámite de cualquier demanda que pretenda la impugnación de la filiación declarada por sentencia firme, o la determinación de una filiación contradictoria con otra que hubiere sido establecida también por sentencia firme.
Si la existencia de dicha sentencia firme se acreditare una vez iniciado el proceso, el tribunal procederá de plano al archivo de éste”.

b) A falta de posesión de estado.-

El Código Civil en su artículo 132 que; “…la acción de reclamación de la filiación matrimonial, que es imprescriptible, corresponde al padre, a la madre o al hijo. Si el hijo falleciere antes de transcurrir cuatro años desde que alcanzase plena capacidad, o durante el año siguiente al descubrimiento de las pruebas en que se ha de fundar la demanda, su acción corresponde a sus herederos por el tiempo que faltara para completar dichos plazos”.

Y establece el artículo 133 del Código Civil que; “la acción de reclamación de filiación no matrimonial, cuando falte la respectiva posesión de estado, corresponde al hijo durante toda su vida.
Si el hijo falleciere antes de transcurrir cuatro años desde que alcanzara plena capacidad, o durante el año siguiente al descubrimiento de las pruebas en que se funde la demanda, su acción corresponde a sus herederos por el tiempo que faltara para completar dichos plazos”.

Este artículo, interpretado literalmente, planteó un grave problema: si sólo el hijo puede ejercitar esta reclamación del paternidad.

Si así se entendiese, el padre carecería de legitimación para ejercitar esta acción, según establece la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, entre otras en resolución de fecha 20 de Junio y 2 de Octubre de 2000, recogiendo la interpretación flexible del artículo 133 del Código Civil, reconociendo legitimación activa al padre ,y no sólo al hijo.

Y en el mismo sentido se pronuncia el Tribunal Constitucional en Sentencias de 27 de octubre y 26 de mayo del 2005 que ha considerado que “la privación al progenitor de la posibilidad de reclamar una filiación no matrimonial en los casos de falta de posesión de estado no resulta compatible con el mandato del artículo 39 apartado segundo de la Constitución Española de hacer posible la investigación de la paternidad ni, por ello, con el derecho a la tutela judicial efectiva, dispuesto en el artículo 24.1 Constitución Española”.

A pesar de ello, el Tribunal Constitucional no declara la nulidad del mencionado precepto para evitar que el hijo se vea privado de legitimación para reclamar la filiación extramatrimonial cuando falta la posesión de estado.

Por ello mantiene la vigencia del precepto, pero admite la cuestión de inconstitucionalidad respecto del mismo, para reconocer la legitimación del padre.

En cuanto a la legitimación pasiva, ante el silencio del Código Civil debe acudirse a la Ley de Enjuiciamiento Civil, que en su artículo 766 recoge esta legitimación tanto para las acciones de reclamación como de impugnación y dice: “En los procesos a que se refiere este capítulo serán parte demandada, si no hubieran interpuesto la demanda, las personas a las que en ésta se atribuya la condición de progenitores y de hijos, cuando se pida la determinación de la filiación y quienes aparezcan como progenitores y como hijo en virtud de la filiación legalmente determinada, cuando se impugne ésta. Si cualquiera de ellos hubiere fallecido, serán parte demanda sus herederos”.

Es el artículo 767 apartado tercero del mismo cuerpo legal, establece que; “aunque no haya prueba directa de la generación o el parto, podrá declararse la filiación que resulte del reconocimiento expreso o tácito, de la posesión de estado, de la convivencia con la madre en la época de la concepción, o de otros hechos de los que se infiera la filiación de modo análogo”.

El reconocimiento no se refiere – naturalmente- al formal en el sentido del artículo 120 apartado primero del Código Civil, que determinaría directamente la paternidad sin tener que acudir a la sentencia judicial. Puede ser un reconocimiento expreso no solemne – escrito privado, o ante testigos que lo acrediten- o tácito, deducible de “facta concludentia”.

Aunque el Código Civil guarda silencio, creemos que la llamada exceptio plurium concubentium sólo es eficaz en los casos en que se declare la improcedencia de la prueba biológica, tal como afirman la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 2 de Octubre de 2000.

LAS ACCIONES DE FILIACION: LA IMPUGNACIÓN DE LA FILIACIÓN.

La acción de impugnación de la filiación tiene por objeto negar una filiación legalmente determinada, ya por no corresponder con la realidad, ya porque se había determinado incorrectamente.

A) Impugnación de la filiación MATRIMONIAL;

En la regulación del Código Civil, mas concretamente en los artículos 136 a 141, aparecen mezcladas dos tipos de acciones; las de impugnación “stricto sensu” y las que sólo pretenden anular el título de determinación de la filiación a través de una acción declarativa, pero no discuten si se adecúa o no a la verdadera paternidad o maternidad así, determinan los artículos 138. 1 y 141. 1 Código Civil.
Pudiendo distinguir:

1.- Impugnación de la maternidad:

El artículo 139 del Código Civil establece que; “la mujer podrá ejercitar la acción de impugnación de su maternidad justificando la suposición del parto o no ser cierta la identidad del hijo”.

Tiene gran importancia, pues impugnada con éxito la maternidad de la mujer casada decae la presunción de paternidad y la filiación matrimonial en su totalidad.
A pesar del tenor literal del Código Civil, algunos autores creen que están legitimados activamente también el marido y el hijo.

No se establece duración de la acción; La Doctrina entiende por una parte que debe aplicarse la regla general de la imprescriptibilidad, mientras que otro sector entiende, en base al principio de seguridad jurídica, que debería aplicarse por analogía los dispuesto en el artículo 140, apartado segundo, esto es 4 años desde que hijo goce de posesión de estado.

2.- Impugnación de la presunta paternidad del marido;

Se trata de impugnar la presunción del artículo 116 del Código Civil. Suele ir acompañada de la reclamación de otra filiación (art. 134).

Establece el artículo 136 del Código Civil que; “el marido podrá ejercitar la acción de impugnación de la paternidad en el plazo de un año contado desde la inscripción de la filiación en el Registro Civil. Sin embargo, el plazo no correrá mientras el marido ignore el nacimiento.
Si el marido falleciere antes de transcurrir el plazo señalado en el párrafo anterior, la acción corresponde a cada heredero por el tiempo que faltare para completar dicho plazo.
Fallecido el marido sin conocer el nacimiento, el año se contará desde que lo conozca el heredero”.

Por su parte, la Sentencia del Tribunal Constitucional de fecha 26 de Mayo de 2005, declara la inconstitucionalidad del párrafo 1º del artículo 136 en cuanto al dies a quo establecido en la norma que debe situarse el día en que el marido conoce la falsedad de su paternidad haya pasado o no el año desde la inscripción.

Respecto del hijo, establece el artículo 137 del Código Civil que; “la paternidad podrá ser impugnada por el hijo durante el año siguiente a la inscripción de la filiación. Si fuere menor o incapaz, el plazo contará desde que alcance la mayoría de edad o la plena capacidad legal.

El ejercicio de la acción, en interés del hijo que sea menor o incapacitado, corresponde, asimismo, durante el año siguiente a la inscripción de la filiación, a la madre que ostente la patria potestad o al Ministerio Fiscal. Si falta en las relaciones familiares la posesión de estado de la filiación matrimonial, la demanda podrá ser interpuesta en cualquier tiempo por el hijo o sus herederos”.

3.- Impugnación de la paternidad de los hijos concebidos fuera del matrimonio;

A ella se refiere el artículo 138 del Código Civil cuando dice que “los reconocimientos que determinen conforme a la ley una filiación matrimonial podrán ser impugnados por vicio del consentimiento conforme a lo dispuesto en el artículo 141. La impugnación de la paternidad por otras causas se atendrá a las normas contenidas en esta sección”.

B) Impugnación de la filiación NO MATRIMONIAL;

Son impugnables todas las filiaciones extra-matrimoniales legalmente determinadas, a excepción de las declaradas judicialmente.

La razón es , como hemos venido exponiendo a lo largo de este tema, al legislador le es preferible la subsistencia de un posible error judicial a la inseguridad jurídica de una ilimitada atacabilidad de las sentencias firmes.

A ella se refiere el artículo 140 del Código Civil al decir que; “cuando falte en las relaciones familiares la posesión de estado, la filiación paterna o materna podrá ser impugnada por aquéllos a quienes perjudique.

Cuando exista posesión de estado, la acción de impugnación corresponderá a quien aparece como hijo o progenitor y a quienes por filiación puedan resultar afectados en su calidad de herederos forzosos.

La acción caducará pasados cuatro años desde que el hijo, una vez inscrita la filiación, goce de la posesión de estado correspondiente.

Los hijos tendrán en todo caso acción durante un año después de haber llegado a la plena capacidad”.
También existe la impugnación del reconocimiento por vicios del consentimiento
establecida en el artículo 141 del Código Civil. Y es que siendo el reconocimiento – estudiado en el tema anterior- una declaración de ciencia y una decisión de voluntad, sólo se le da eficacia en tanto esté limpiamente formada y libremente emitida.

Dice ese artículo que; “la acción de impugnación del reconocimiento realizado mediante error, violencia o intimidación corresponde a quien lo hubiere otorgado. La acción caducará al año del reconocimiento o desde que cesó el vicio del consentimiento, y podrá ser ejercitada o continuada por los herederos de aquél, si hubiere fallecido antes de transcurrir el año”.

Se trata de una acción que pretende exclusivamente dejar sin efecto el reconocimiento como título de determinación de la filiación; no entra a juzgar acerca de su adecuación a la realidad biológica, para lo que existe la acción específica del artículo 140 del Código Civil.

Es posible que se deje sin efecto el reconocimiento y mediante reconvención se demuestre la paternidad biológica, pero en ese caso la filiación ya no quedaría determinada en virtud de reconocimiento, en virtud de lo dispuesto en el artículo 120, apartado primero del Código Civil, sino en virtud de sentencia judicial, en base a lo dispuesto en el artículo 120 apartado segundo, del mismo cuerpo legal.

Debemos llamar la atención, y destacar en el presnete tema, la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 29 de Octubre de 2008, en la que se estudia un interesante caso: un reconocimiento hecho por el marido que no se corresponde con la realidad biológica.

El marido reconoce a un hijo anterior de su mujer.

Luego fallece y los padres del marido impugnan el reconocimiento hecho por éste.

El Tribunal Supremo admite la validez de la impugnación de esta filiación, al no corresponderse con la verdad biológica, a pesar del reconocimiento del marido.

Entiende que conforme a lo dispuesto en el artículo 140 del Código Civil, cabe impugnar la filiación dentro de los plazos previstos en dicho precepto.

Afirma, por ello, que el reconocimiento no invalida el ejercicio de la accion del artículo 140

EFECTOS DE LAS ACCIONES DE RECLAMACIÓN-

IMPUGNACIÓN de la filiación, el Código Civil omite una regulación expresa.

En todo caso para las acciones de reclamación cabe estar como norma general a los efectos retroactivos de su determinación con arreglo al imperio del artículo 112 del Código Civil.

Para las acciones de impugnación, la sentencia que declara la inexistencia produce la destrucción del parentesco que deja de producir efectos ex nunc para lo sucesivo pero al mismo tiempo produce ex tunc la desaparación del parentesco no sólo entre el progenitor y el hijo sino también entre cualquiera de ellos con los parientes del otro y otros efectos como reintegración de prestaciones hechas por razón de la filiación aparente, extinción de deudas ( alimentos debidos y na pagados) o ejercicio de la actio petitio hereditatis frente al heredero aparente.