NULIDAD, SEPARACIÓN Y DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO: SUS CAUSAS Y EFECTOS

INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO CIVIL OPORTUNO.-

La inscripción del matrimonio en el Registro Civil, se encuentra regulada en los artículos 61 a 65 del Código Civil:

En tal sentido, El matrimonio produce efectos civiles desde su celebración.

Para el pleno reconocimiento de los mismos será necesaria su inscripción en el Registro Civil.

El matrimonio no inscrito no perjudicará los derechos adquiridos de buena fe por terceras personas.

El Juez, Alcalde o funcionario ante quien se celebre el matrimonio extenderá, inmediatamente después de celebrado, la inscripción o el acta correspondiente con su firma y la de los contrayentes y testigos.

Asimismo, practicada la inscripción o extendida el acta, el Juez, Alcalde o funcionario entregará a cada uno de los contrayentes documento acreditativo de la celebración del matrimonio.

La inscripción del matrimonio celebrado en España en forma religiosa se practicará con la simple presentación de la certificación de la Iglesia o confesión respectiva, que habrá de expresar las circunstancias exigidas por la legislación del Registro Civil.

Se denegará la práctica del asiento cuando de los documentos presentados o de los asientos del Registro conste que el matrimonio no reúne los requisitos que para su validez se exigen en este título.

Para el reconocimiento de matrimonio secreto basta su inscripción en el libro especial del Registro Civil Central, pero no perjudicará los derechos adquiridos de buena fe por terceras personas sino desde su publicación en el registro Civil ordinario.

Salvo lo dispuesto en el artículo 63, en todos los demás casos en que el matrimonio se hubiere celebrado sin haberse tramitado el correspondiente expediente, el Juez o funcionario encargado del Registro, antes de practicar la inscripción, deberá comprobar si concurren los requisitos legales para su celebración.

De lo dispuesto en estos artículos se deduce que los matrimonios no inscritos son válidos y eficaces en todo lo que se refiere a las relaciones personales y patrimoniales entre los cónyuges. Por tanto, sólo las terceras personas de buena fe podrán considerar a los cónyuges como no casados siempre que, además, invoquen un derecho adquirido de naturaleza patrimonial, tal y como ha confirmado la D.G.R.N. en varias resoluciones.