NULIDAD CANONICAEL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL Y EL MIEDO

NULIDAD CANONICA

EL MIEDO.- 

 

El miedo consiste en la consternación del ánimo causada por un mal inminente.

Supone la existencia de un elemento objetivo, representado por la amenaza de u  mal , y una reacción subjetiva de un paciente, en forma de perturbación psicológica a te aquellos males.

El elemento objetivo, constituye la coacción moral que realiza el agente sobre el paciente; la reacción subjetiva, constituye la figura del miedo. Ambos elementos son imprescindibles correlativos, como  la causa y el efecto.

El miedo puede ser producido mediante fuerza física, privando, por tanto, al individuo de libertad pa aceptar o no aceptar  el matrimonio. la coacción moral supone consiste en la amenaza de unos males.

En ambos casos Se sustentan en presiones irresistibles; en el primero físicamente, en tanto que en el segundo lo es moralmente.

Debe tenerse en cuenta además, las características físicas y morales de la persona que sufre el acoso, pues resulta difícil creer que una persona que posee determinadas características físicas o morales pueda alegar que prestó consentimiento. E igualmente será preciso estudiar si el miedo físico o moral tenían la consistencia suficiente para  viciar el consentimiento.

 

Los requisitos del miedo.- 

 

1.-El miedo tiene  que ser antecedente al hecho de contraer; habrá que probar que el matrimonio no se hubiera contraído si no hubiera mediado la suficiente coacción.

En el supuesto que el miedo fuese concomitante con la celebración  del matrimonio, tal matrimonio no se celebraría por miedo, sino con miedo.

Gravedad.- Se exige que el miedo sea lo suficientemente grave como para producir una verdades conmoción del ánimo que impulse a la celebración del matrimonio.

De ahí debe ser tenido en cue ta el hecho de que el produzca una verdadera conmoción del animo , no solo respecto en los elementos de su producción o aspecto objetivo, sino además en el aspecto subjetivo, es decir, en la influencia causada en quién lo sufre.

Podemos, pues señalar tres dimensiones del miedo.

1.- Gravedad del mal.

2.- Seriedad de la amenaza.

3.- Percepción del peligro por parte del paciente.

Vistas las cosas desde otro ángulo ha de distinguirse entre el miedo absolutamente grave del miedo relativamente grave.  

Miedo absolutamente grave: es aquel capaz de amedrentar a una persona normal, no fácilmente impresionable.

Miedo relativamente grave: es aquel capaz de impresionar a una persona concreta.                   

Seriedad de la amenaza.- Ha de tenerse en cuenta tanto la seriedad de la amenaza como cas características físicas, psicológicas y morales del acosado.

Por último, hace falta que el amedrentado perciba la: la seriedad de la amenaza y la gravedad del mal que se le puede ocasionar.

El miedo intrínseco no vicia el consentimiento  matrimonial.

Existe miedo intrínseco cuando no existen circunstancias externas que cause  el ideo.

En tal caso el miedo viene producido por causas imaginativas o sugestivas del propio sujeto. No se considera miela extrínseco el producido por fuerzas de la naturaleza o circunstancias naturales,  acaecimientos inevitables.

Desde otro ángulo no se considera miedo extrínseco cuando el contrayente capta el matrimonio con el fin de evitar perjuicios o inconvenientes que pudieran derivarse de su resistencia a contraer.

Jurisprudencia y doctrina, coinciden en que en los casos de enajenación mental, no puede producirse miedo extrínseco a no existir una causa humana expresada de manera voluntaria y libre.

 

Especial consideración al miedo reverencial.-  Esta forma  o expresión de miedo, aunque no es observa que se produzca con frecuencia, no faltan ocasiones mas o menos encubiertas, en las que una persona  contrae matrimonio como consecuencia de las presiones que recibe una persona a las que se bede respeto, autoridad u obediencia.

Son tres los elementos característicos del miedo reverencial:

1.- Relación entre la persona que produce el miedo y la persona que lo sufre.

2.- Naturaleza del mal temido.

3.- Los procedimientos  con los que se ejerce la coacción.

 

Requisitos.-  Entre la persona que infiere el miedo y la persona que lo padece debe existir una relación de supeditación o sujeción como consecuencia de la cual, el inferior, deba obsequio y reverencia al superior. Basta, para la producción de mal la doctrina en estos términos que vamos a resumir a continuación: 

1- Que exista una relación de carácter ético o social.

Esta situación puede producirse sobre todo en las relaciones paternofiliales. 

Como puede suponerse, no sería encajable el concepto de miedo reverencia en el caso de que las relaciones antedichas, fueran ilícitas.

2.- El miedo referencial, nace del fundado temor de incurrir en la indignación del padre o superior  siempre que tal enfado revista las características  de gravedad, perpetuidad y duración.

La decisión de contraer, debe producir en el,sujeto una “trepidatio mentís” capaz de invalidar el matrimonio.

3.- El mero deseo de complacer a los padres o superiores, o evitar el desagrado o tristeza que pueda producir, no invalida el matrimonio.

4.-Miedo inferido injustamente.- El Concilio Vaticano II ha recogido la doctrina tradicional en los siguientes términos: Es propio de padres y tutores que den consejos prudentes, que que deben ser escuchados por los hijos …evitando toda coacción directa o indirecta  que les lleve a elegir o a contraer con una determinada persona…”

Todo ello debe llevar a la conclusión de que habrá que distinguir entre el consejo recibido por el hijo de la presión forzada inferido por el padre o superior.

En el primero de los casos, no procedería la nulidad matrimonial; en tanto que en el supuesto de que existan amenazas graves, o se rebasen  los límites de la autoridad paterna estaríamos en presencia de una posible nuliddad matrimonial.