NULIDAD MATRIMONIAL CANONICA. EL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL VICIADO POR LA SIMULACION.-

NULIDAD MATRIMONIAL CANONICA.

EL CONSENTIMIENTO VICIADO POR LA SIMULACION.-

 

La simulación consiste en que la expresión de acto de voluntad por la que se constituye el matrimonio, se excluye: o bien el matrimonio en sí, o aquellos elementos que, por ser esenciales, el matrimonio  no puede nacer.

El matrimonio goza del “favor matrimonii” , lo que se traduce en la conciencia jurídica de  su existencia  y contribuye a la certeza jurídica de su estabilidad.

Ello obedece a un triple fundamento: experiencia; racionalidad y fiabilidad.  Por ello el Código de Derecho Canónico, expresa como presunción “iuris tantum”, la fiabilidad y veracidad de la palabra expresada en el acto matrimonial  “Pero si una de los contrayentes, o ambos; dice el Código, excluye, con un acto de voluntad, un elemento esencial del matrimonio, o una propiedad esencial, contrae inválidamente”.        

 En primer lugar debe advertirse que el Código no hace referencia simulación, alude exclusivamente a  exclusión.

Cuando e uno o en los dos cónyuges predomina la intención de no contraer, estaremos en presencia de la simulación total: En cambio  si predomina en los cónyuges  la intención la exclusión de alguno de los elementos esenciales del matrimonio, estaremos en presencia de una simulación parcial.

La simulación total se caracteriza por el “animus non contrahendi”, en tanto que la simulación parcial se caracteriza por el “animus non se obligando”.

En estos casos existe una antinomia entre la declaración y la voluntad , por lo que el ordenamiento jurídico puede incurrir en una doble postura: O dar preponderancia a la manifestación interna, por razones de seguridad jurídica y de tutela a terceros; o atender a la sustancia de la voluntad negocial, o otorgar carácter prevalente a la voluntad interna.

 

El acto simulatorio, consiste en “un acto positivo de la voluntad”, que se concreta  en una exclusión del bien del matrimonio o en la exclusión de uno de sus elementos fundamentales. En este sentido podemos resaltar.

1.- La simulación no consiste en un mero  deseo vago.

2.- La simulación repercute en celebración del matrimonio.    

           

Coexisten dos actos de voluntad contrarios entre sí: El acto de dar al matrimonio la apariencia de tal, y el de rechazar internamente su constitución.

3.- El acto de simulación puede provenir de uno a de ambos contrayentes.

 

Por lo general, pueden darse los siguiente casos:

Casos en los que se excluye directa y expresamente la voluntad matrimonial.

Casos en los que la exclusión  versa directa y primariamente sobre el objeto del matrimonio.

Casos en los que la voluntad del simulador se dirige directamente a  la persona del otro contrayente en cuanto  cónyuge.

Casos en los que se excluye directamente el objeto, forma o causa jurídica del pacto conyugal, para sustituirlo por un pacto con un contenido distinto, como puede ser una colaboración económica o profesional.

 

Criterios para delimitar el alcance de la simulación.-

 

 a.-Una de las formas de excluir el consentimiento es el firma propósito de no hacer vida en común.

b.- Dificilmente puede estimarse la simulación en quien no se atreve a negar las obligaciones inherentes al matrimonio o quien ignora encontrarse libre de todo vínculo.

c.- En relación  con el amor conyugal la simulación, la jurisprudencia se inclina por los siguientes criterios:

1.- El amor conyugal, aunque es el móvil que incita al matrimonio, resulta conveniente para los contrayentes aunque no es exigible para su constitución. 

2.- No parece muy lógico que  exista simulación  cuando se profesa amor a su comparte.

3.- La falta de amor, sobre todo, si  existe aversión, odio o deseo de venganza, puede dar lugar a la simulación cuando puedan darse circunstancias que impelen al matrimonio.