¿Cómo puedo acreditar la unión o pareja de hecho?

En no pocas ocasiones, los profesionales nos encontramos en la tesitura de tener que probar la existencia de convivencia de nuestros clientes; pero no sólo eso, es a la propia pareja, a la que, de manera personal e individual, los organismos, les requieren la acreditación veraz de la convivencia.

Por ello, hemos querido concretar este aspecto, no solo a nivel jurídico procesal, sino a nivel de ciudadano, a fin que tenga conocimiento de los medios o formas de acreditar la unión o la constitución de pareja de hecho.

Como sabemos, y hemos determinado en nuestros post anteriores, la unión o pareja de hecho, se caracteriza por la ausencia de todas formalidad, esto es, no hay una ceremonia, ni acción que determine acción de creación o constitución de la unión, ni en la que quede contratado el consentimiento otorgados por ambas partes o miembros de la pareja; y es ello, lo que dificulta la acreditación de la existencia de la misma.

Pero, en estos casos, sí existen formas o medios de acreditar, no sólo la constitución de la unión de hecho, sino lo que es más importantes, acreditar el tiempo; y eso es lo que procedemos a explicar y concretar en el presente post.

La forma y manera de determinar y acreditar la existencia de una unión de hecho, será con los medios admitidos en Derecho, en base a lo dispuesto en los artículo 1216 del Código Civil, para el caso de que estemos inmersos en un procedimiento judicial, deberemos tener en consideración lo dispuesto en el artículo 217 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

La existencia de hijos en común y el Registro Civil.-

Evidentemente, la existencia e hijos en común es una de a consecuencia de la convivencia, cumpliendo con uno de los requisitos, y características determinados para este tipo de uniones, como es “more uxorio”, tal y como vimos en nuestro post anterior.”Requisitos que constituyen una unión o pareja de hecho, su validez“.

Por ello, la existencia de hijos, fruto de la unión, no sólo acredita la misma, sino el cumplimiento de determinados requisitos que dar luz y existencia plena a la unión de hecho o constitución de pareja de hecho; sino que además acredita la existencia de la unión desde un determinado periodo de tiempo, circunscribiéndose respecto de la edad del menor, o los mayores de edad.

Por ello, podemos afirmar, que la existencia de la filiación tanto paterna como materna ya sean los progenitores del mismo o de distinto sexo, la cual conste inscrita en el Registro Civil correspondiente, constituyen prueba de convivencia, con la particularidad de “more uxorio”, que requiere la figura, entre otras, la unión o pareja de hecho; eso sí debiendo cumplir los requisitos que establece el Código Civil, esto es cumpliendo los requisitos en los casos oportunos de los dispuesto en los artículos 123 y 124, y no encontrarse en los impedimentos del artículo 113 el mismo cuerpo legal.

Además de ello, la existencia de hijos comunes entre los miembro de la unión o pareja, constituyen la filiación, la cual ha de ser inscrita en el Registro Civil, confirmando y ratificando la convivencia y el requisito de more uxorio, que requiere este tipo de uniones.

Del reconocimiento de la filiación, 
respecto de los hijos habidos en común, 
se acredita no sólo la convivencia desde, 
en principio el nacimiento del mismo, 
sino el requisito “more uxorio”.

Tal y como expusimos en nuestros post, dedicados a la filiación, recordemos que existen varias clases de filiación, la filiación no matrimonial que es en la que  encontramos en esta figura, quedará determinada de manera legal por el propio reconocimiento del encargado del Registro Civil, tal y como determina el artículo 120 del Código Civil.

Pero, además de ello, la filiación, puede quedar determinada, por medio de actos unilaterales o personalísimos; así, una de las partes de la pareja, y progenitor de los menores habidos en común.

En los mismos, se determinará no solamente la filiación con respecto de terminado hijo, sino además el motivo y causa del nacimiento del mismo, la unión de hecho o paramatrimonial.

Cada uno de los miembros de la unión de hecho, podrá reconocer, tales aspectos, como hemos dichos en documentos públicos de carácter personalísimo, como con;

  • Testamento.

  • Documento público.

En estos casos, el reconcomio de de la filiación respecto de un hijo, con base en una unión matrimonial, no pierde su fuerza legal a pesar de la revocación del testamento en el que se realizó dicho reconocimiento, sin que afecte al mismo, la existencia o no de otras disposiciones o aspectos, sean o puedan ser nulas,

Tanto la Doctrina como la Jurisprudencia, reconocen esta equiparación  de efectos entre la filiación matrimonial, la adoptiva plena y la no matrimonial, proclamada en el artículo 108 del Código Civil, exige para acabar con la discriminación existente la desaparición del Libro de Filiación, destinado fundamentalmente a reflejar los nacimientos de los que se llamaban hijos naturales, y que para todos los hijos, cualquiera que sea su condición, se utilice un mismo modelo del Libro de Familia, que se entregará al progenitor o progenitores que reconozcan a un hijo no matrimonial.

Las Capitulaciones.-

Las capitulaciones matrimoniales, suponen un documentos por el que los cónyuges estipulan y determina el régimen económico que va a regir en su matrimonio.

A pesar, que la figura de las Capitulaciones están enfocadas al la determinación del régimen matrimonial, por voluntad del matrimonio, nada impide, tal y como disponen la doctrina y la Jurisprudencia en que la pareja o miembro de una unión de hecho, con carácter y sentido paramatrimonial, pueden hacer uso de un documento público a modo de capítulos, donde se establezca la constitución de la unión de hecho, se pacte un régimen económico para regular sus intereses económicos y su vida en común, de conformidad con el principio de libertad de pacto.

Esta idea parte de la premisa determinada en el Código Civil, respecto de los contratos, y las personas que suscriben el mismo; así estos pueden establecer los pactos, clausulas y condiciones que estimen oportunos, siempre y cuando, dichos pactos no sean contrarios a la Ley, la moral y el orden público.

En cualquier caso, los pactos que la pareja constituya, deberá cumplir con os mismos requisitos que lo establecidos en la normativa aplicable respecto de las capitulaciones matrimoniales; esto es constar en documentado público.

En consecuencia, el contenido del acuerdo al que hayan llegado las partes, y elevación del mismo a escritura publica, producirá, sin la menor duda, prueba documental, plena y fecha cierta de la existencia y vigencia de la unión, además de los aspectos de fondo pactos y reflejados en cada una de las clausulas existentes en el mismo.

Así, debemos tener en consideración y referencia, lo dispuesto en el artículo 1218 del Código Civil; el cual determina, que los documentos públicos hacen prueba;

  • Del hecho que motiva su otorgamientos.

  • La fecha del otorgamiento .

  • Contra tercero.

  • Contra contratantes

  • Contra sus causahabientes.

De esta forma las capitulaciones pueden acreditar de forma fehaciente la existencia de la unión desde la fecha de su otorgamiento, quedando a la interpretación posterior del juzgador la manifestación de los convivientes de que la unión comenzó en fecha distinta, teniendo en cuenta que si en las capitulaciones se hace relación de los bienes existentes en ese momento y se establece la fecha de su adquisición, resultaría lógico pensar que las fechas acreditarán la existencia de la convivencia al menos desde aquéllas.

El Empadronamiento.-

Como ya vimos, uno de los requisitos de la unión de hecho, entre otros, es el de la convivencia, y que mejor manera que la de la convivencia en domicilio de manera conjunta.

Por ello, el empadronamiento, es una de las pruebas que evidencian la convivencia, pudiendo presentarla, tanto en el ámbito judicial, privado o administrativo; pero hemos de decir que en sí misma únicamente prueba eso, la convivencia, esto es, de la residencia conjunta bajo un mismo techo; sin que sea válida, o acreditativa de la existencia de la unión de hecho o paramatrimonial, con relación sentimental, con carácter sexual, estable y permanente.

En el presente caso, el certificado de empadronamiento, deberá ser presentado junto con otros documentos o pruebas que acrediten, no sólo la convivencia y desde cuando, aproximadamente, sino la existencia de unión sentimental, con el carácter de sexual, estable y permanente.

En tal sentido, hemos de decir, que a acreditación de la existencia de un domicilio común, es una prueba de la convivencia, pero prueba indiciaria  de la existencia de unión de hecho; por lo que deberíamos unirla a otras a fin de acreditar y constatar la unión paramatrimonial, a fin de cumplir con los requisitos que acreditan la misma.

Domicilio Fiscal.-

Vinculado con el domicilio, nos encontramos con otra circunstancia, que al igual que e caso anterior, supone prueba de convivencia, pero prueba indiciaria de la constatación de la unión de hecho, por lo que es necesaria, acompañarla de otras pruebas o medios de prueba para que, en conjunto se acredite la unión de facto o paramatrimonial.

En caso que sea distinto, por motivos personales, o fiscales, no pasaría nada, deberíamos en tal caso, centrarnos en el respeto de prueba de la que disponemos a fin de acreditar la convivencia.

En lo relativo al Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, el obligado a declarar o contribuyente, determinará voluntariamente el domicilio; por ello, éste también es un medio propicio para acreditar la convivencia en determinado domicilio y localidad; en tal caso, el otro miembro de la pareja o unión, deberá constatar ante la Agencia Tributaria, el mismo domicilio fiscal, a los efectos de acreditación.

Hemos de puntualizar y recordar, que la pareja de hecho, como tal, en modo alguno procederá a realizar la declaración del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas, de manera conjunta, dado que esta modalidad, está reservada única y exclusivamente a los matrimonio, ya sean de carácter civil o religioso. o oros personas de idéntico o distinto sexo, aspecto al que no incidimos, por no tener que ver con la presente causa, ni con la validez o no de la unión de hecho o paramatrimonial; pero ello no es óbice, para que los miembros de la unión posean idéntico domicilio a los efectos fiscales y tributarios.

Los contratos.-

Otro de los medios de prueba que podemos, y debemos tener en consideraron a los efectos de acreditar la unión de hecho o paramatrimonial son los contratos y los tipos de contrato que se han suscrito desde que se han unido, de manera voluntaria como pareja efectiva de hecho.

Como podemos ver, todas nuestras acciones quedan registradas de una manera u otra, y sin nosotros saberlo, o no siendo conscientes de ello en todo momento.

Por ello, son muchos y variopintos los medios de prueba de los que disponemos para poder justificar y acreditar la unión.

Contratos Bancarios.-

A modo indiciario, la existencia de contratos o depósitos bancarios, tales como cuentas corrientes o cuentas de ahorro, suscritos conjuntamente por los miembros de la unión, facilitan la prueba de la existencia de la unión, al ser indicio claro de una comunidad de intereses y de bienes; mucha más en el caso de un préstamo hipotecario, para la adquisición de vivienda, independientemente del porcentaje por el que adquiera y se obligue cada una de las partes.

Estos contratos, exigen y requieren una declaración de voluntad, no sólo de constitución, si no de aceptación de una serie de obligaciones, derivadas de los mismos, y que no indican o pueden indicar, la existencia de una relación de afectividad, análoga a la matrimonial, incluyendo la fecha de la misma.

Además de ello, no debemos centrarnos en la existencia o apertura de cuentas corrientes; existen otros productos bancarios, suscrito entre ambos miembros de la pareja, que nos acreditan la vida en común; lo que supone otro indicio, no solo de la constatación de residencia conjunta, al determinar el mismo domicilio, sino de la existencia de intereses comunes.

Asimismo, estos contratos bancarios, y la forma respecto a la titularidad en que se hayan suscrito, proporcionarán un indicio de prueba sobre la existencia o no de una comunidad de bienes como régimen económico de la unión, como son la libre disposición por ambas partes de forma y manera indistinta de los haberes de las cuentas y libretas de ahorro, de las que pudiera tener y disponer cada uno de los miembros de la pareja.

Este tipo de contratos, no solo no acreditan o nos llevan a obtener un idea de cuando se inició la relación y la existencia de la misma, por determinación del mismo domicilio en la constatación y entidad bancaria, además de la constatación de la voluntariedad de la obligación asumida por ambos, en la proporción determinada, sino que además, a través de los mismos, podemos determinar como fecha de finalización de la relación, de manera efectiva del cese de convivencia, aquella en la que se dejó de operar en la cuenta común, o en la liquidación y cierre de cuenta común, o en la que una de las partes, extrajo una cantidad de cierta, o bien el 50% de lo depositado en la cuenta, sin que en modo alguno, volviera a operar en la misma, así como la coincidencia de la apertura de otra cuenta bancaria, a nombre propio e ingresando la cantidad retirada de la común, etc…

Contratos con terceros.-

Al igual que la contratación con entidades financieras o bancarias; como hemos expuesto en caso anterior, las partes pueden haber suscrito contratos con terceros, pongamos por caso una compraventa de una vivienda, o el arrendamiento de vivienda, o vivienda de temporada, etc…

La existencia de contratos suscritos conjuntamente por los miembros de una unión de hecho con terceros servirán para facilitar la prueba de la existencia de una convivencia more uxorio, esta circunstancia unida a otros elementos probatorios llevarán a tal convencimiento al juzgador.

Asimismo, estos contratos con terceros, y en atención al contenido de sus disposiciones, proporcionarán un indicio de prueba sobre la existencia o no de una comunidad de bienes como régimen económico de la unión. Quedaría indicada una unidad de intereses económicos, así como la fecha en la que ésta existía ya.

Los Testigos.-

La prueba de testigos, por sí, ciertamente, y principalmente en el ámbito judicial, no constituyen prueba plena; pero no por ello, debemos subestimarla, ya que en muchas ocasiones, podrán corroborar con una declaración concisa y abundando en ciertos detalles, de la veracidad de la relación paramatrimonial.

A nuestro modo de ver, la importancia de la prueba testifical, vendría a ser apoyo, siempre y cuando fuera necesaria y oportuna, de otros medios de prueba que podamos presentar o presentan, a fin de acreditar la existencia de la misma.

Como vimos en los post previos al presente, en los que introdujimos al lector, en el conocimiento de esta falsamente conocida figura, tan actual; uno de los requisitos se refería a que la misma fuera pública y notoria.

Pues bien, a estos aspectos se puede hacer referir la prueba testifical o de testigos; y siempre como apoyo de otras pruebas que se presenten, aunque, si bien no es muy frecuente, y ciertamente peligroso, salvo que no se tengan otros medios de prueba, basar la fundamentación probatoria en declaraciones testificales, en algunas ocasiones los Juzgados y Tribunales han considerado probada la convivencia, por la aseveración de cierto número de testigos, que han coincidido en sus declaraciones corroborando y acreditando mediante las mismas, la convivencia entre dos personas.

En éste apartado podrá preguntarse el lector, bueno ¿a quienes puedo solicitar como testigos para el caso de necesitar su declaración?, pues bien, a pesar se ser una tendencia tanto social, como en el ámbito jurídico el rechazo a familiares cercano, nada más lejos de la realidad, dado en su sentido, son aquellos más cercanos en nuestra vida diaria y familiar, los que pudieran acreditar la existencia de relación; pero además de ello, también podemos requerir de la ayuda de amigos, vecinos o aquellas personas mas cercanas de nuestro ámbito profesional o laboral.

Relacionada con la prueba de testigos, de una manera tangencial, si bien se trata de una prueba documental de carácter gráfico, y siempre y cuando no se abuse de la misma, podemos aportar, imágenes y fotografías, en las que la pareja aparezca, junto con familiares y amigos en los diversos actos sociales y familiares, en los que ambos hayan participado, pudiendo acreditar incluso la relación a lo largo de un tiempo considerable, pongamos por caso, bodas de amigos y familiares, bautizos, barbacoas, viajes, etc…

Como podemos apreciar, son variados los medios de prueba que tenemos, a fin de acreditar una relación de facto, ciertamente unos poseen un mayor valor que otros, pero unidos todos ellos, y haciendo un previo estudio, podemos conseguir acreditar, no sólo la relación de convivencia, sino desde, aproximadamente el tiempo en que se formalizó entre los mismos.

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