¿Cuando podemos hablar de gastos extraordinarios?

Como ya hemos reseñados en otras de nuestra publicaciones, la pensión pensión alimenticia, es aquella fijada a cargo del progenitor no custodio para procurar la existencia de una vida digna, que cubra todas las necesidades de los hijos en todos los órdenes de la vida, resulta de especial consideración el artículo 142 del Código Civil.

Siguiendo los dictado de este precepto, se comprende en el concepto ordinario y general de los alimentos, todo lo indispensable para el sustento, habitación, vestido y asistencia médica, y también la educación e instrucción del alimentista.

Dado que hemos comentado aquellos aspectos importantes del concepto de alimentos y pensión alimenticia; los cuales reseñamos a continuación, hemos considerado oportuno, hacer referencia a la determinación del concepto de gastos extraordinario, debido a la persistente confusión existente en el mundo jurídico.

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Por tanto podemos mantener que, todos aquellos gastos no incluidos en este apartado serán considerados gastos extraordinarios.

La normativa que resulta aplicable a los gastos extraordinarios, que por su cuantía no pueden cubrirse con el importe de la pensión mensual establecida, son los artículos 93142, 143 y 154 del Código Civil.

Por regla general, la vida y el desarrollo de la misma no se constituye de manera lineal, sino que en ocasiones surgen aspectos y cuestiones, que producen alteración de la misma.

Por tanto, en lo relativo a los hijos el desarrollo de los mismos, el desarrollo, tanto físico, social o educativo de los hijos, genera en la mayor parte de las veces, gastos que no han sido previstos inicialmente en la cuantía establecida, por lo que es necesario fijar en relación a los mismos una contribución de cada progenitor a dichos gastos._

Estos gastos extraordinarios, como su propio nombre indica, son distintos de los ordinarios y habituales, de los establecidos en convenios reguladores en en las sentencias dictadas, en principio, alguna jurisprudencia determina que los gastos extraordinarios surgen de las necesidades de los hijos de naturaleza excepcional, eventuales, difícilmente previsible y de un montante económica considerable, que por tanto, no pueden incluirse en la pensión de alimentos ordinarios, a la vez que no pueden ser costeados por uno solo de los progenitores sin desequilibrio o sin perjuicio de su respectiva contribución.

Por tanto, para una primera selección o como guía para la determinación de esos gastos extraordinarios, tenemos que, derivados de las necesidades de los hijos:

  • Naturaleza excepcional.

  • Eventuales.

  • No previsibles.

  • Cuantía importante.

Determinaremos, por tanto de manera un tanto básica y como cuestión primaria, que los gastos ordinarios, son de carácter primario, siendo los extraordinarios, de diversa trascendencia, siendo necesarios, pero no de carácter o condición de básicos 

Tal y como hemos expuesto en los antecedentes realizada una reseña general, entendemos que no se puede determinar, enumera o clasificar los gastos extraordinarios, por su anómala naturaleza entendemos que deberá determinase en cada caso concreto y en consideración a las extraordinarias necesidades que la obligación impuesta está llamada a subvenir o resulta conveniente hacer enumeraciones o clasificaciones de los gastos extraordinarios, sino que lo más efectivo y práctico es examinar caso por caso que gatos merecen la calificación de gastos extraordinarios con arreglo al concepto mayoritariamente aceptado.

La jurisprudencia, por su parte, ha configurado la distinción entre gastos ordinarios y extraordinarios, en el sentido de que ambas figuras han de ponerse en relación con el concepto y contenido de la obligación de alimentos de los artículos 142 y 154 el Código Civil, en el que ha de partirse de su naturaleza de “indispensables”, que, por ello, se opone a lo que es conveniente o, más claramente, a lo superfluo.

La Jurisprudencia los define como aquellos gastos, que no tienen periodicidad prefijada en cuanto dimanantes de sucesos de difícil o imposible previsión apriorística, de tal modo que los mismos pueden surgir o no, habiendo de estar vinculados a necesidades que han de cubrirse, económicamente, de modo ineludible, en orden al cuidado, desarrollo y formación, en todos los órdenes del alimentista y ello en contraposición al concepto de lo superfluo o secundario, de lo que obviamente, puede prescindirse, sin menoscabo para el alimentista.

Por ello podemos destacar y resaltar, la dificultad para elaborar una lista cerrada de gastos extraordinarios, aquellos que son más frecuentes, incluidos en la excepcionalidad, en lo que se refiere a gastos médicos, clínicos, farmacéuticos de elevado coste, tratamientos médicos o de cualquier clase, de carácter físico, psiquiátrico, psicológico, de rehabilitación, de material que exige la salud e integridad física de los hijos, actividades extraescolares de alto coste, viajes a extranjero, masters, etc., todo ello en proporción al nivel de vida que haya podido mantener la familia.

El juez, en consonancia con la facultad que posee en este tipo de procedimiento, derivada de la tutela de los adecuados intereses de los hijos, podrá resolver el pago de los gastos extraordinarios en la proporción que estime oportuna, incluso, al margen de lo previsto en un convenio regulador, en defensa de este mejor interés del menor, en el artículo 776 de la Ley de Enjuiciamiento Civil._

“Cuando deban ser objeto de ejecución forzosa gastos extraordinarios, no expresamente previstos en las medidas definitivas o provisionales, deberá solicitarse previamente al despacho de ejecución la declaración de que la cantidad reclamada tiene la consideración de gasto extraordinario.

Del escrito solicitando la declaración de gasto extraordinario se dará vista a la contraria y, en caso de oposición dentro de los cinco días siguientes, el Tribunal convocará a las partes a una vista que se sustanciará con arreglo a lo dispuesto en los artículos 40 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil y que resolverá mediante auto”.

Los que tengan un carácter excepcional, se salgan de lo común, corriente y cotidiano que se cubre con la pensión alimenticia ordinaria y periódica._

  • Los que no sean periódicos y previsibles en el momento de su fijación._

  • Que sean necesarios para los intereses del alimentista, y no obedezcan a meros caprichos y arbitrariedades de quien los intenta imponer._

  • Que esos gastos sean acomodados a las circunstancias económicas, recursos y capacidad de ambos progenitores a los que incumbe la cobertura de las necesidades alimenticias de los hijos.

  • Que previamente se haya consensuado y consentido expresamente su desembolso.

Abono y contribución de los gastos extraordinarios.-

Por lo general, y de conformidad con la obligación de las partes, los tribunales consideran necesario fijar la contribución de cada progenitor en el cincuenta por ciento de tales gastos, pero si el Juzgador los estima oportuno podrá modificar el porcentaje a abonar por cada uno de los progenitores se abonen por ambos progenitores, en la proporción que estime oportuno; ya sea por establecimiento, en dicha proporción de otros gastos, Código Civil.

En otras ocasiones puede uno de los progenitores asumir la carga del abono del gasto de carácter extraordinario, del menor o los menores, si bien hemos de advertir, que la Jurisprudencia no se suele mostrar conforme con este criterio que atribuye los mismos a uno solo de los padres por razones de equidad, al considerar que los mismos son igualmente inherentes a la progenitura, de los que en modo alguno se puede eximir, debiendo ser de cargo de ambos progenitores al 50%, siendo éste el criterio de la Audiencia Provincial de Madrid; por ello, cuando, se incluyen los gastos extraordinarios dentro de la partida de la pensión alimenticia; lo cual hemos de advertir que es improcedente, los tribunales se muestran partidarios de su desglose y división por partes iguales entre los progenitores, ya que la pensión alimenticia ha de ser proporcional al caudal y medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe, en base a lo dispuesto en el artículo 146 del Código Civil.

De facto, tanto en convenio regulador, como en escritos de demanda y contestación a la demanda, deberemos determinar y acreditar, las partidas destinadas a pensión alimenticia, incluyendo los gastos del menor o menores, correspondientes a alimentación, vestido, y educación.

Si se solicita el abono de unos gastos extraordinarios impagados mediante ejecución de sentencia, es importante tener en cuenta si tales gastos entran dentro del concepto de alimentos o si se trata de gastos que no han sido adoptados de mutuo acuerdo, al no haber sido puesta la necesidad de la prestación en conocimiento del otro progenitor. 

Un primera aspecto a tener en consideración todos aquellos gastos de carácter imprescindibles, en principio se circunscriben al ámbito de los gastos médicos necesarios, esto es, todos aquellos que sean necesarios o convenientes y que no sean sufragados por los sistemas públicos, salud, etc., y que en ocasiones son de cuantía bastante elevada, o bien aquellas operaciones o intervenciones quirúrgicas, por lo que constituyen gastos imprescindibles, aquellos gastos médicos y farmacéuticos ocasionados por las enfermedades o circunstancias que requieran la intervención de tales profesionales, sufridas por los hijos.

En muchos de los casos que en la mayoría de las ocasiones se encuentran parte de las mismas cubiertas por la Seguridad Social, o bien por seguros médicos privados.

En tales casos, se estará, determinará, en virtud de los gastos que los mismo cubran debiendo asumir los progenitores, ruellos que estén exentos de tales seguros, debiendo cubrir os padres, estos últimos.

Podemos, determinar que existen otro tipo de gasto como es el determinado como gasto considerado como accesorio, el cual, en principio. resulta conflictivo la inclusión de este tipo de gastos, como gasto extraordinario, por lo que, en caso de que no exista acuerdo entre ambos cónyuges sobre su adopción y reparto, deberán ser examinados por el juez que determinará si deben o no ser abonados por el cónyuge deudor.

En todo caso, para la fijación y determinación del mismo, deberá tenerse en cuenta la necesidad de la prestación y el análisis de los medios y capacidad económica con los que cuenta el alimentante._

Existen otros gastos los cuales se subsumen, derivan, desarrollan e incrementan en la propia consecución del proceso desarrollo y formación de los menores, son lo que se denominan Gastos complementarios.

Si bien el coste de los mismos, no son de envergadura respecto de los menores de corta edad, salvo que se trate de las guarderías, según proceda a continuar el desarrollo de los niños, estos suelen incrementarse, llegando a suponer una cierta carga para los progenitores; o estamos refiriendo a los gastos de viajes, cursos de idiomas, clases particulares, cursos y actividades extraescolares, deportes, etc._

Generalmente, estos gastos complementarios están relacionados con la educación e instrucción de los hijos, y a pesar de ser loable ese deseo de completar la educación de los hijos, ese gasto tiene como límite la capacidad económica del alimentante._

Por tanto, estos gastos no pueden ser reclamados judicialmente, pues se entiende que éstos pueden ser pagados con las mensualidades correspondientes a la pensión alimenticia.

Lo contrario conllevaría un grave desequilibrio económico en el patrimonio de uno de los progenitores.

Determinación en virtud de la Jurisprudencia.-

La jurisprudencia menor, en numerosas ocasiones, se ha pronunciado acerca de;

Los gastos escolares o universitarios señalando que los mismos no se consideran un gasto extraordinario, sino que se encuentran comprendidos en el concepto de alimentos, ya que serían extraordinarios si fueran presentados de manera esporádica o cuando se reitere su frecuencia o presentación resulten imprevisibles; incluye el coste de los libros escolares, de la matrícula o en su caso de la estancia, en su día, en otras ciudades para cursar estudios universitarios, sobre todo si los ingresos del progenitor que tiene consigo a los hijos no son muy elevados.

Los gastos extraescolares, adicionales a los ordinarios de educación, que sin ser necesarios ni impredecibles puedan ser convenientes, tanto la concertación y el devengo de los mismos como la proporción en la que cada progenitor ha de contribuir, han de pactarse por mutuo acuerdo, decididos en proceso de mediación o por decisión judicial dirimente.

En el mismo sentido, para la Audiencia Provincial de Madrid, estima que las actividades extraescolares, ya sean deportivas, culturales o de estudio, requieren el consentimiento de ambos progenitores de forma expresa y previa a su realización, para que ambos progenitores estén obligados al pago por mitad.

En tal sentido, y por el mismo criterio, tampoco tienen la naturaleza de gasto extraordinario las colonias y excursiones escolares obligatorias.

No es el caso de las universidades, respecto de las universidades, la Jurisprudencia suele rechazar la reclamación de la misma, con la determinación o la inclusión en el concepto de gastos extraordinarios, pues considera que el hecho de matricularse en una Universidad privada va a generar unos gastos periódicos, durante un periodo más o menos largo de años; por lo tanto, no es un gasto excepcional, sino periódico y duradero en el tiempo,

La vinculación es esta cuestión, o no de la pensión de alimentos dependerá no sólo de acreditar la necesidad del hijo de acudir a esa Universidad, la cual posee una naturaleza privada, por los que el coste de la misma se incrementa considerablemente, sino también de la disponibilidad económica del padre; por tanto se deberá aplicar el principio de proporcionalidad, tal y como establece el artículo 146 del Código Civil.

Los gastos derivados del ingreso del menor en un centro educativo en régimen de internado considera como extraordinarios puesto que, determina la existencia de un sistema público de enseñanza que garantiza la impartición de la educación a los ciudadanos y que, desde luego, no supone los gastos que genera un colegio privado. 

En lo concerniente a los libros de texto establecidos por el centro escolar y necesarios para seguir los cursos de formación reglada constituyen gastos ordinarios.

Aunque matiza la Jurisprudencia que, constituye un gasto que se devenga en un periodo muy concreto del año, pero no por ello impide esa consideración de gastos ordinarios, en tanto que son perfectamente previsibles, y forman parte de las necesidades educativas del menor, elemento esencial de la obligación de prestar alimentos._

Igualmente, los gastos de guardería no pueden ser considerados como gastos extraordinarios, sino incluidos dentro del concepto de alimentos.

En cualquier caso, 
si la cuantía de la pensión alimenticia resulta insuficiente 
para cubrir la nueva situación de los hijos, 
será necesario instar una modificación 
de la pensión, en lugar de solicitar el abono 
de unos gastos extraordinarios.

Del mismo modo, tampoco es posible incardinar en tales gastos los relativos a la formación profesional y análogos, puesto que expresamente el artículo 142 del Código Civil señala que los alimentos comprenden también la educación e instrucción del alimentista.

En definitiva, podemos concretar que se considerarán y tendrán la categoría de Gasto extraordinario;

  • Los que tengan un carácter excepcional, se salgan de lo común, corriente y cotidiano que se cubre con la pensión alimenticia ordinaria y periódica._

  • Los que no sean periódicos y previsibles en el momento de su fijación._

  • Que sean necesarios para los intereses del alimentista, y no obedezcan a meros caprichos y arbitrariedades de quien los intenta imponer._

  • Que esos gastos sean acomodados a las circunstancias económicas, recursos y capacidad de ambos progenitores a los que incumbe la cobertura de las necesidades alimenticias de los hijos.

  • Que previamente se haya consensuado y consentido expresamente su desembolso.

 

M. Pilar Alvarez Moreno. Abogado

_M. Pilar Alvarez Moreno. Abogado

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