Las acciones de Filiación: La reclamación.

Se entiende por acción de Filiación; aquella acción que se ejercita para conseguir por vía judicial la determinación de una filiación verdadera que por cualquier circunstancia no se ostenta.

Es el propio Código Civil el que diferencia en función de la existencia de la posesión de estado que se entiende como “el ejercicio constante de la condición de padre o madre y de hijo”, basado en los clásicos caracteres de nomen, tractatus y reputatio.

a) Cuando existe posesión de estado.-

El artículo 131 del Código Civil, prescribe que; “cualquier persona con interés legítimo tiene acción para que se declare la filiación manifestada por la constante posesión de estado.
Se exceptúa el supuesto en que la filiación que se reclame contradiga otra legalmente determinada“.

No hay que olvidar que el artículo 113, apartado segundo del Código Civil, establece que; “no será eficaz la determinación de una filiación en tanto resulte acreditada otra contradictoria”.

Por su parte el Ley de Enjuiciamiento Civil, en aplicación del principio de cosa juzgada, señala en su artículo 764, apartado segundo que; “Los tribunales rechazarán la admisión a trámite de cualquier demanda que pretenda la impugnación de la filiación declarada por sentencia firme, o la determinación de una filiación contradictoria con otra que hubiere sido establecida también por sentencia firme.
Si la existencia de dicha sentencia firme se acreditare una vez iniciado el proceso, el tribunal procederá de plano al archivo de éste”.

b) A falta de posesión de estado.-

El Código Civil en su artículo 132 que; “...la acción de reclamación de la filiación matrimonial, que es imprescriptible, corresponde al padre, a la madre o al hijo. Si el hijo falleciere antes de transcurrir cuatro años desde que alcanzase plena capacidad, o durante el año siguiente al descubrimiento de las pruebas en que se ha de fundar la demanda, su acción corresponde a sus herederos por el tiempo que faltara para completar dichos plazos”.

Y establece el artículo 133 del Código Civil que; “la acción de reclamación de filiación no matrimonial, cuando falte la respectiva posesión de estado, corresponde al hijo durante toda su vida.
Si el hijo falleciere antes de transcurrir cuatro años desde que alcanzara plena capacidad, o durante el año siguiente al descubrimiento de las pruebas en que se funde la demanda, su acción corresponde a sus herederos por el tiempo que faltara para completar dichos plazos“.

Este artículo, interpretado literalmente, planteó un grave problema: si sólo el hijo puede ejercitar esta reclamación del paternidad.

Si así se entendiese, el padre carecería de legitimación para ejercitar esta acción, según establece la Jurisprudencia del Tribunal Supremo, entre otras en resolución de fecha 20 de Junio y 2 de Octubre de 2000, recogiendo la interpretación flexible del artículo 133 del Código Civil, reconociendo legitimación activa al padre ,y no sólo al hijo.

Y en el mismo sentido se pronuncia el Tribunal Constitucional en Sentencias de 27 de octubre y 26 de mayo del 2005 que ha considerado que “la privación al progenitor de la posibilidad de reclamar una filiación no matrimonial en los casos de falta de posesión de estado no resulta compatible con el mandato del artículo 39 apartado segundo de la Constitución Española de hacer posible la investigación de la paternidad ni, por ello, con el derecho a la tutela judicial efectiva, dispuesto en el artículo 24.1 Constitución Española“.

A pesar de ello, el Tribunal Constitucional no declara la nulidad del mencionado precepto para evitar que el hijo se vea privado de legitimación para reclamar la filiación extramatrimonial cuando falta la posesión de estado.

Por ello mantiene la vigencia del precepto, pero admite la cuestión de inconstitucionalidad respecto del mismo, para reconocer la legitimación del padre.

En cuanto a la legitimación pasiva, ante el silencio del Código Civil debe acudirse a la Ley de Enjuiciamiento Civil, que en su artículo 766 recoge esta legitimación tanto para las acciones de reclamación como de impugnación y dice: “En los procesos a que se refiere este capítulo serán parte demandada, si no hubieran interpuesto la demanda, las personas a las que en ésta se atribuya la condición de progenitores y de hijos, cuando se pida la determinación de la filiación y quienes aparezcan como progenitores y como hijo en virtud de la filiación legalmente determinada, cuando se impugne ésta. Si cualquiera de ellos hubiere fallecido, serán parte demanda sus herederos”.

Es el artículo 767 apartado tercero del mismo cuerpo legal, establece que; “aunque no haya prueba directa de la generación o el parto, podrá declararse la filiación que resulte del reconocimiento expreso o tácito, de la posesión de estado, de la convivencia con la madre en la época de la concepción, o de otros hechos de los que se infiera la filiación de modo análogo”.

El reconocimiento no se refiere – naturalmente- al formal en el sentido del artículo 120 apartado primero del Código Civil, que determinaría directamente la paternidad sin tener que acudir a la sentencia judicial. Puede ser un reconocimiento expreso no solemne – escrito privado, o ante testigos que lo acrediten- o tácito, deducible de “facta concludentia”.

Aunque el Código Civil guarda silencio, creemos que la llamada exceptio plurium concubentium sólo es eficaz en los casos en que se declare la improcedencia de la prueba biológica, tal como afirman la Sentencia del Tribunal Supremo de fecha 2 de Octubre de 2000.