Extinción y privación de la patria potestad.

En primer lugar, debemos reseñar lo dispuesto en el artículo 169 del código Civil, referente a la finalización, o limite temporal del ejercicio de la patria potestad.

Según lo dispuesto en el referido artículo la patria potestad se finaliza, por los siguientes motivos:

  • Por la muerte o la declaración de fallecimiento de los padres o del hijo.
  • Por la emancipación.
  • Por la adopción del hijo.

Pero también podemos encontrarnos con la privación del ejercicio de la patria potestad, así los progenitores tanto el padre o la madre podrán ser privados total o parcialmente de su potestad; está deberá determinarse en por sentencia la cual deberá estar fundada en el incumplimiento de los deberes inherentes a la misma o dictada en causa criminal o matrimonial.

Por tanto, y además de ellos, los órganos judiciales podrán, en beneficio e interés del hijo, acordar la recuperación de la patria potestad cuando hubiere cesado la causa que motivó la privación.

Por otra parte, nos podemos encontrar, que por diversas causas o circunstancias, la patria potestad es prorrogable, en los casos en los hijos que hubieran sido incapacitados, quedará prorrogada por ministerio de la Ley al llegar aquellos a la mayor edad.

Para el caso que el hijo mayor de edad soltero que viviere en compañía de sus padres o de cualquiera de ellos fuere incapacitado, se rehabilitará la patria potestad, que será ejercida por quien correspondiere si el hijo fuese menor de edad.

La patria potestad prorrogada en cualquiera de estas dos formas se ejercerá con sujeción a lo especialmente dispuesto en la resolución de incapacitación y en su subsidiariamente la lo dispuesto en el código Civil.

Esta patria potestad prorrogada, finalizara:

  • Por la muerte o declaración de fallecimiento de ambos padres o del hijo.
  • Por la adopción del hijo.
  • Por haberse declarado la cesación de la incapacidad.
  • Por haber contraído matrimonio el incapacitado.

Si al cesar la patria potestad prorrogada subsistiere el estado de incapacitación, se constituirá la tutela o curatela según proceda

¿En qué supuestos cabe la privación de la patria potestad?

Como ya hemos expuesto anteriormente, la titularidad de la patria potestad, corresponde a ambos progenitores, tanto al padre como a la madre corresponde de manera conjunta, tal y como lo determina el artículo 154 del Código Civil.

En los supuestos de separación y divorcio, nos encontramos con que el distanciamiento físico que en la mayoría de las ocasiones se produce entre los cónyuges conlleva la situación de con quién van a estar los hijos, es decir, cuál de los progenitores va a tener la guarda y custodia de esos hijos.

La titularidad en estos casos sigue siendo conjunta, a menos que se prive de ella a alguno de los cónyuges, o a los dos, pero el ejercicio de la misma, con todo lo que conlleva corresponde a uno de ellos.

En los casos de nulidad, separación o divorcio, los progenitores podrán acordar en el convenio regulador que la patria potestad sea ejercida total o parcialmente por uno de ellos, y en defecto de acuerdo, decidirá el Juez teniendo siempre en cuenta el interés o beneficio de los hijos, tal y como dispone el art. 92.4 CC .

El supuesto de privación de la patria potestad aparece regulado en el art. 92.3 CC

Para que pueda tener lugar la privación de la patria potestad se requiere una causa suficiente para ello revelada en el proceso previo y lo suficientemente grave como para adoptar esta decisión, puesto que sólo se llevará a cabo en supuestos extremos, es decir, ha de haber una sentencia de privación que puede ser la misma en la que se acuerda la separación, nulidad o divorcio, y se requiere además que dicha privación convenga a los hijos, es decir que prime el principio de favor filii.

El art. 92.3 CC guarda relación con el art. 170 CC , que habla de la misma privación fundada en el incumplimiento de los deberes inherentes a la patria potestad o dictada en causa criminal o matrimonial.

Como afirma la Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de octubre de 2004, e invocan las resoluciones de no pocas Audiencias Provinciales, es posible y plenamente ajustado a Derecho la privación de la patria potestad (total o parcial) acordada en un proceso ad hoc, fundada en el incumplimiento de los deberes inherentes a la misma, cuando ha sido calificado como grave, actuando siempre en interés y beneficio de los hijos, pero no su extinción, recordando que podrán igualmente los Tribunales acordar su recuperación cuando hubiere cesado la causa que motivó la privación.

La privación de la patria potestad que autoriza el art. 92.3 CC , tal y como manifiesta el no siempre tiene que revestir el carácter de sanción a una conducta indigna del titular de aquélla, como ocurre en la mayoría de las ocasiones; bastará sencillamente con que concurran hechos que sin llegar a esa categoría desvalorativa aconsejen la privación de dicha potestad a uno de los progenitores para evitar injerencias en el ejercicio de la misma por el otro y superar problemas y tensiones que podrían perjudicar a los hijos; así, por ejemplo, cuando en el proceso matrimonial haya quedado acreditado cumplidamente la existencia de rivalidades o discusiones entre los cónyuges en relación con la educación de los hijos, como expresión de su irreductible enfrentamiento personal.

en los casos de crisis matrimonial puede distinguirse entre la titularidad y el ejercicio de la patria potestad, siendo una de las opciones respecto a la titularidad de la misma, mantenerla compartida pero con el ejercicio exclusivo o parcial de uno de los progenitores.

Así lo considera la Sentencia de AP Madrid de 20 de mayo de 2014, dado el carácter excepcional de la medida de privación, que no resulta necesaria para proteger al menor al atribuir el ejercicio exclusivo de la patria potestad al otro progenitor.

La Sentencia de AP Girona de 30 de abril de 2014 señala que esta medidas tiene sentido cuando se constata que el progenitor privado de su ejercicio puede recuperarlo en un plazo medio de tiempo, ya sea porque se ha iniciado una relación entre el progenitor y el hijo, ya porque ha desaparecido o está próxima a desaparecer la causa que imposibilitaba el ejercicio de la potestad por el progenitor incumplidor, así como en aquellos casos en que se vislumbra un deseo de cumplir con las funciones parentales.

La privación de la patria potestad ha de hacerse siempre por sentencia, y, por tanto, como desenlace de un proceso contencioso, con toda clase de garantías procesales para el interesado, como se deduce de lo establecido en los arts. 94 y 170 CC .

A este respecto, diferencia la figura de la extinción de la patria potestad del art.169 CC , de la privación de la patria potestad, referida en el art 170 CC , fundada en el incumplimiento de los deberes inherentes a la misma, o dictada en causa criminal o matrimonial, añadiendo que en beneficio e interés del menor, los Tribunales pueden acordar la recuperación de la patria potestad cuando hubiera cesado la causa que motivó la privación.


La extinción del art. 169 CC se impone por ministerio de la ley, no por sentencia. La exclusión se produce cuando el padre biológico no acepta su paternidad, no resultando equivalente a privación; sirva el art. 111 CC cuando concluye que sobre los padres excluidos del ejercicio quedaran siempre a salvo las obligaciones de velar por los hijos y prestarles alimentos (Sentencias del TS de 31 de diciembre de 1996 y de 2 de febrero de 1999).


Además, el deber de prestar alimentos del padre subsiste aunque se prive al mismo de la patria potestad (art. 110 CC ), por lo que, con mayor razón, debe permanecer cuando sólo se le suspenda en ese ejercicio.

Precisamente el cumplimiento de esa obligación será uno de los parámetros que se habrán de tener en cuenta para restituirle en el pleno ejercicio de la misma.

Con la privación a los progenitores de la patria potestad sobre el hijo menor, insuficientemente atendido, no se trata de sancionar su conducta en cuanto al incumplimiento de sus deberes (aunque en el orden penal pueda resultar tipificada y sancionada), sino que con ello lo que se trata es de defender los intereses del menor, de tal manera que esa medida excepcional resulte necesaria y conveniente para la protección adecuada de esos intereses

Lógicamente, el incumplimiento de los deberes inherentes a la potestad es el presupuesto para poder acordar la privación de la misma, pero su concurrencia no debe llevar necesariamente a ello, sino que es preciso apreciar que es “lo más beneficioso para el hijo.”

Por otra parte, el art. 111.2 CC es una norma que priva de derechos, lo que implica que deba ser interpretada de forma restrictiva, por lo que, la exclusión del ejercicio de la patria potestad se producirá cuando el progenitor biológico no acepta su paternidad.

Así, para la suspensión o privación judicial de la patria potestad exige:

  • La existencia y subsistencia, plenamente probada, de una causa grave, de entidad suficiente para acordarla.

  • La razonable necesidad, oportunidad y conveniencia de su actual adopción para la adecuada salvaguarda de la persona e intereses del menor.

La privación de la patria potestad no implica necesariamente suprimir el régimen de visitas a que tiene derecho el cónyuge que no ostenta la guarda y custodia, y al que se le haya privado también de la patria potestad, ya que el padre y la madre tienen un derecho natural de relacionarse con los hijos y no podrán ser privados de él sin justa causa.

Aunque naturalmente, esa conservación de relación y contacto con el progenitor privado de la patria potestad, especialmente se ha de entender excepcional y siempre ponderarse desde la perspectiva del derecho del hijo,

La declaración contenida en el art. 170 CC tiene carácter genérico, al no precisar el CC las conductas determinantes de tal sanción, por lo que los Tribunales, en cada caso concreto, ha de decidir el alcance de los incumplimientos, midiendo su gravedad y reiteración, debiendo ser probados ponderando las circunstancias, efectos y consecuencias de las conductas, en proyección al mejor y mayor bien del niño.

La privación total o parcial de la patria potestad requiere la realidad de un efectivo incumplimiento de los deberes de cuidado y asistencia (de modo constante, grave y peligroso para el beneficiario y destinatario de la patria potestad, imputable de forma relevante al titular o titulares de la patria potestad, y apreciado en un juicio de imputación basado en datos contrastados y suficientemente significativos de los que pueda inducirse la realidad de aquel incumplimiento con daño o peligro grave y actual para los menores

Así, las causas posibles de privación de la patria potestad son:

Drogodependencia.
Alcoholismo.
Perturbaciones mentales.
Conducta indigna.
Malos tratos.
Ausencia de relación con los hijos.
Incumplimiento del deber de alimentar a los hijos.


Condena penal.

Todo ello sin perjuicio de apuntar que en la mayoría de las ocasiones no sólo concurre y es de apreciar una sola causa para motivar la privación de la patria potestad, dado que como medida drástica y excepcional, en la mayoría de las ocasiones son varias las causas que confluyen para adoptar esa decisión en beneficio de los hijos menores; y así no es extraño que junto a drogodependencia y alcoholismo se aprecien situaciones de perturbaciones mentales; que junto a conductas indignas y de maltrato, concurran conductas negligentes de abandono, ausencia de relación con los hijos e incumplimiento grave y reiterado de las obligaciones que comporta el propio ejercicio responsable de la patria potestad.

La privación de la patria potestad, total o parcial, se encuentra condicionada condicionada a la persistencia de la causa que la motivó; esto es , la privación de la patria potestad, nunca es una medida de carácter absoluto o definitivo, ya que en cualquier momento cabe la posibilidad de revisar la situación de hecho y acordar la recuperación de la patria potestad, su recuperación es posible cuando se acredite un cambio radical de actitud en el comportamiento del progenitor.