DECRETO TRIBUNAL DE LA ROTA DE LA NUNCIATURA DE ESPAÑA, DE FECHA 10 DE ENERO DE 2014.PTE: CARLOS MANUEL MORÁN BUSTOS. IINSTRUCCIÓN “DIGNITAS CONNUBII” PARA SU OBSERVANCIA EN LAS CAUSAS DE NULIDAD ARTICULOS 253, 257 Y 290. CÓDIGO CANÓNICO CANONES 1514, 1614, 1625 Y 1682.

 

DECRETO TRIBUNAL DE LA ROTA DE LA NUNCIATURA DE ESPAÑA, DE FECHA 10 DE ENERO DE 2014.PTE: CARLOS MANUEL MORÁN BUSTOS. INSTRUCCIÓN “DIGNITAS CONNUBII” PARA SU OBSERVANCIA EN LAS CAUSAS DE NULIDAD ARTICULOS 253, 257 Y 290. CÓDIGO CANÓNICO  CANONES 1514, 1614, 1625 Y 1682.

 

Los infrascritos Auditores del Turno rotal deputado para conocer y resolver esta causa de nulidad de matrimonio, interpuesta ante el Tribunal eclesiástico del arzobispado de ………. por Dña. ………, asistida por D….., siendo parte demandada D. ….., asistido por D. ….., estudiados los autos de la presente causa, por el presente venimos a rechazar la petición de querella de nulidad presentada por la parte demanda contra la sentencia dictada por el Tribunal primijuzgador el 10 de septiembre de 2013, sentencia que venía a declarar la nulidad de matrimonio por grave defecto de discreción de juicio por parte de ambos esposos, y por incapacidad para asumir las obligaciones esenciales del matrimonio por parte del esposo demandado, querella de nulidad presentada acumulada a la apelación respecto de la sentencia citada; la inadmisión de la querella de nulidad presentada tiene como base los datos procesales y los argumentos jurídicos y fácticos que exponemos a continuación.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

4. La presente querella de nulidad se presenta con el sustrato de una supuesta violación del derecho de defensa, lo que nos impone algún apunte jurídico relacionado con el mismo. Sabemos que el ius defensionis pertenece a las entrañas mismas de la dinámica procesal, relacionándose directamente con el contradictorio procesal necesario para poder situarnos ante un verdadero proceso.

En efecto, sin la posibilitación del ius defensionis, no existirá ni un verdadero contradictorio, ni se verificarán las condiciones que permitan probar las propias pretensiones, y excepcionar las pretensiones de la otra parte (Vid. Erlebach, G., La nulità della sentenza giudiziale «ob ius defensionis denegatum» nella giurisprudenza Rotale, Città del Vaticano 1991, pp. 233-235; Acebal, J. L.,

El derecho de defensa en las causas de nulidad matrimonial, en Aa.Vv. Curso de derecho matrimonial y procesal canónico para profesionales del foro, vol. 11, Salamanca 1994, pp. 307-314; Villegiante, S., Il principio del contraddittorio nella fase di costituzione del processo ordinario per la dichiarazione di nullità del matrimonio, en ed. Grocholewski, Z.-Cárcel Oortí, V., «Dilexit iustitiam». Studia in honorem Aurelii Card. Sabattani, Città del Vaticano, 1984, pp. 349-361; Id., Lo «ius defensionis denegatum» e il diritto di difesa della parte dichiarata assente, en «Monitor Ecclesiasticus» 109, 1986, pp. 189-205).

El derecho de defensa permitirá a las partes, por ejemplo, recibir información sobre las iniciativas de la otra parte, y le permitirá también confrontar activamente las legítimas pretensiones contrarias, y hacerlo a través de la presentación de sus propias pruebas…

En cuanto tal, el derecho de defensa debe venir protegido durante todo el proceso, desde su inicio hasta el final del mismo, siendo la jurisprudencia la que ha venido estableciendo lo que podríamos llamar diversos niveles de protección del derecho de defensa dentro de cada una de las fases del proceso, así como las consecuencias procesales en caso de su violación.

5. En el Código de Derecho Canónico no existe un elenco cerrado de supuestos de violación del derecho de defensa, de modo que hay que ir a los casos particulares. Esta indeterminación ha originado no pocos abusos en la presentación de querellas de nulidad por violación del derecho de defensa, de hecho no rara vez se recurre a este motivo cuando no existen otros medios de impugnar la sentencia. En la legislación anterior al Código no existía explícitamente el derecho de defensa como motivo de nulidad, sin embargo, sí que se permitía la impugnación de la sentencia por este motivo.

Después del CIC’83, gran parte de las querellas de nulidad se plantean invocando violación del derecho de defensa. Quizás por ello, en el discurso a la Rota de 1989, el querido Papa Juan Pablo II indicaba que debe garantizarse el ejercicio de derecho a defensa, pero prestando especial atención también a que el mismo no genere en abuso y obstruccionismo (Juan Pablo II, Discurso a la Rota romana de 1989, en Lizarraga Artola, A., Discursos Pontificios a la Rota romana, Pamplona 2001, pp. 171-175).

Desde el punto de vista de la dinámica del proceso, la cuestión a determinar será hasta qué punto en un momento concreto está lesionado o no el ius defensionis. Con la doctrina mayoritaria, entendemos que el mismo se ve lesionado cuando se deniega toda posibilidad de defensa, o cuando se le concede a la parte una posibilidad totalmente insuficiente de defenderse, no existiendo una lesión del derecho de defensa susceptible de generar la nulidad insanable de la sentencia cuando se niega parcialmente el ius defensionis.

Es común en la jurisprudencia encontrarnos con situaciones de nulidad insanable de la sent

encia en los supuestos en los que se deja de publicar las actas de la causa, o cuando no existe la citación al demandado…En relación con esta cuestión, la doctrina y la jurisprudencia ha distinguido entre lo que podríamos llamar «el contenido esencial» del derecho de defensa, y aquellas otras situaciones que no tienen que ver con «el contenido esencial» del derecho de defensa.

6. ¿Pertenece a la esencia del derecho de defensa la indicación de los medios de impugnación de la sentencia? Veamos. Según establece el can. 1614 EDL 1983/9449, al publicarse la sentencia deben indicarse los medios de impugnación de la misma. El art. 257 §1 DC EDL 2005/62277 -que corresponde con el can. 1614-, omite el que al publicarse la sentencia se deban señalar los medios de impugnación, limitándose a señalar en el §2 que, si cabe apelación, al publicar la sentencia debe indicarse cómo se ha de interponer y proseguir la misma, haciendo mención explícita de la facultad de acudir a la Rota Romana, además de al tribunal de apelación del lugar.

Es verdad que la omisión del §1 queda paliada por el art. 253 §5 EDL 2005/62277, en donde expresamente se indica que debe constar en el texto de la sentencia la referencia a los medios de impugnación de la misma, pero también es cierto que con la omisión del §1, y con la referencia en el §2 únicamente a la apelación, se viene a orientar sobre los medios de impugnación que deben ser explicitados en las sentencias de nulidad matrimonial.

En este sentido, si no estamos ante una sentencia que puede originar cosa juzgada formal -esto es, si no se produce conformidad con los pronunciamientos anteriores, es decir, si es de primera instancia, o de segunda instancia no confirmativa-, no parece que sea necesario aludir expresamente a la posibilidad de la querella de nulidad, ya que la sentencia es susceptible de apelación, e incluso la propia querella de nulidad puede acumularse a la misma (can. 1625 EDL 1983/9449); si estuviéramos ante dos sentencias conformes, por tratarse de causas sobre el estado de la persona, sólo quedaría la vía del recurso extraordinario de revisión (can. 1644 EDL 1983/9449, art. 290 EDL 2005/62277), en cuyo caso sería conveniente informar sobre la posibilidad del citado recurso.

En todo caso, y sea como fue, la omisión de la referencia explícita a los medios de impugnación de la sentencia no lesiona eso que podríamos llamar el «contenido esencial» del derecho de defensa, máxime cuando la parte, de hecho, ejercita los medios de impugnación de la sentencia en cuestión.

FUNDAMENTOS FÁCTICOS

7. Vistos los hechos realmente acaecidos tal como se descubren a través de las actas de la causa cumplimentadas en primera instancia, considerando las actuaciones procesales llevadas a cabo por el Tribunal de primera instancia, teniendo en cuenta el ordenamiento jurídico de la Iglesia constituido en el caso por las normas procesales referibles al supuesto tal como ha sido anotado y doctrinal y jurisprudencialmente apoyado, y poniendo muy en valor la fundadas reflexiones de el promotor de justicia, le llevan a este N. Tribunal a hacer las siguientes consideraciones crítico-valorativas:

1º. La parte alega indefensión -violación del derecho de defensa- durante la tramitación de la causa, la cual se habría producido como consecuencia de que no hubiera podido contactar con el letrado que le fue asignado de oficio, el cual habría venido a producir determinadas actuaciones sin su conocimiento. Ninguno de estas afirmaciones corresponde a la realidad jurídico-procesal del caso que nos ocupa, ni tiene una mínima consistencia en orden a fundamentar la invocada violación del ius defensionis.

En efecto, inicialmente adoptó una postura procesal reconducible a lo que sería u

na remisión a la justicia del Tribunal, posteriormente solicitó que se le nombrara un abogado-procurador de oficio, petición a la que accedió el Tribunal de ……..; a partir de este momento, el letrado designado de oficio -D. …………- vino a cumplir su función de asistencia y representación de manera correcta; el que la parte ahora venga a disentir del modo de proceder del letrado, o el que esgrima ausencia de comunicación entre ellos, incluso el que no esté de acuerdo con algunas de sus actuaciones es una cuestión que en absoluto tiene que ver eso que hemos llamado en nuestra fundamentación jurídica el «contenido esencial» del derecho de defensa.

Si no estaba conforme con el modo como se estaba llevando la causa lo debió advertir en su momento y tomar las decisiones que a su juicio hubieran permitido una defensa de sus intereses más acorde con lo que él consideraba; si no existía comunicación entre ellos, también lo debería haber subsanado en su momento procesal oportuno. Al parecer no lo hizo, lo cual nada tiene que ver con violación del derecho de defensa.

Es evidente que las razones que esgrime la parte no tienen una mínima consistencia jurídica en orden a fundamentar la invocada querella de nulidad: no hay nada que apunte una denegación de cualquier posibilidad de defensa, ni ante un ejercicio del mismo que no garantizara el contradictorio procesal. Tiene razón el promotor de justicia cuando afirma cuanto sigue: «estudiados atentamente los autos de segunda instancia no se advierte atisbo alguno de haber padecido indefensión la parte demandada desde la perspectiva jurídico-procesal que es la que interesa».

2º. En orden a fundamentar una querella de nulidad por violación del ius defensionis, ni tiene base jurídica la alusión a la falta de comunicación con el letrado, ni tampoco el que no tuviera noticia de la ampliación del dubium, ni el que no se le indicaran en la propia sentencia los medios de impugnación de la misma.

En relación con la ampliación del dubium, a la parte se le comunicó el decreto de ampliación, de modo que el «auditis reliquis partibus» del can. 1514 EDL 1983/9449 se puede considerar preservado, sobre todo porque hay que tener en cuenta que estamos ante res odiosa y, en cuanto tal, exige de interpretación estricta. Eso mismo hay que decir respecto de la omisión de los medios de impugnación de la sentencia.

Nos remitimos a lo indicado en nuestra fundamentación jurídica al respecto. Es verdad que la sentencia ahora recurrida no alude explícitamente a los medios de impugnación de la sentencia, pero ello no le ha impedido a la parte presentar recurso de apelación y querella de nulidad, todo ello en tiempo y forma, lo que es prueba evidente de que el derecho de defensa no ha sido conculcado en modo alguno, al contrario, ha sido oportunamente ejercitado.

FALLO

Como consecuencia de lo anteriormente considerado y razonado, tanto desde el punto de vista fáctico como jurídico, se Decreta por este N. Tribunal:

1º. No admitimos la querella de nulidad planteada por la parte ……………. contra la sentencia de 10 de septiembre de 2013 del Tribunal de ……….

2º. Ordenamos se continúe con la tramitación de esta causa por el proceso abreviado, dándose traslado de la misma a la defensa del vínculo a los efectos del can. 1682 §2 EDL 1983/9449.

Publíquese y notifíquese inmediatamente este Decreto a las partes, a la Defensa del Vínculo de N. Tribunal; todo ello para los efectos procesales y sustantivos oportunos, si y en cuanto procediere legalmente.

Dado en Madrid, fecha ut supra.