¿E L C O N C O R D A T O?

¿E L C O N C O R D A T O?

Ciertos gropúsculos de la izquierda, vienen reiterando que hay que derogar el Concordato, y acabar con los privilegios la Iglesia. La idea no deja de tener su aquel; porque viene a descubrir la perversión ideológica de unos cuantos, por un lado; y desde otra perspectiva, se adivina el desconocimiento jurídico que al respecto carecen algunos sectores.

Señores míos: Ustedes desconocen, o pretenden desconocer que el Concordato de 1953 ya no existe; que lo que en el momento actual “se lleva” son los cuatro Acuerdos Entre el Gobierno Español y la Santa Sede, suscritos en fecha 4 de diciembre de1979 que llevan los títulos de Acuerdo Jurídico; Acuerdo Económico; Acuerdo sobre Enseñanza y Asuntos culturales; y Acuerdo sobre Asistencia religiosa a las fuerzas Armadas.

A la vista está que al pertenecer tales acuerdos al Derecho Internacional no pueden ser incumplidos o derogados por voluntad unilateral de una de las partes.

Al contenido y aplicación de cada uno de los Acuerdos, se reducen los “privilegios” de la Iglesia.

Desde otro punto de vista, quienes desean acabar con los mencionados ¨privilegios”, desconocen además que con fecha 10 de noviembre de 1992 el Gobierno Español, suscribió tres Acuerdos de Cooperación, uno con la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España; otro con la Federación de Comunidades Israelitas de España; y un tercero con la Comisión Islámica de España.

Siguiendo con los reiterados “privilegios” , ¿se nos puede explicar la razón por la que se tiene interés en derogar solamente aquellos de los que “goza” la Iglesia Católica?.

Si quienes apoyan la retirada de los “privilegios a la Iglesia Católica” tuviesen una perspectiva más real e imparcial de la utilización de tales “privilegios” necesariamente tendrán que admitir que, la Iglesia a través de una gran red de instituciones de caridad creadas precisamente por la Iglesia Católica; que a día de hoy, esa misma Iglesia está alimentando a infinidad de familias; a otras les proporciona abrigo y cobijo; auxilio, dentro de ciertos límites, desde los materiales; consistentes, en abonar a los necesitados, los servicios necesarios y vitales, inherentes de a vivienda, como pueden ser luz, agua, gas y comunidad; hasta los más nimios, como por ejemplo, proporcionar a quién lo necesita pases de bono transporte, entre otros, a los más espirituales, escuchando, acompañando y asesorando, si ello fuera necesario, desde lo más profundo, la soledad que aflora entre dos sectores importantes de nuestra sociedad, como son la juventud y los ancianos, o llenando de aliento y compromiso, a aquellas personas en los que la presente crisis económica, y social, se ha cebado con ellos.

Por estas y otras razones Cáritas Madrid, recibió la Medalla de oro de la Comunidad de esta Capital.

¿Qué hacemos señores?. ¿Acabamos también con estos “privilegios? ¿Asumirían todos aquellos que hablan de “privilegios” la labor asistencial que realiza la Iglesia Católica?.

¿Si?.

Pues; ¡hala¡; a trabajar.

 

               Luis Alvarez Prieto