Sucede la batalla de Tours, cerca de Poitiers, Francia.
En la que la victoria del ejército de los francos, comandados por Carlos Martel frente a las tropas musulmanas, supuso detener el avance de estos al interior de Europa.
El 10 de octubre de 732 tuvo lugar la Batalla de Tours, también conocida como la Batalla de Poitiers, un enfrentamiento crucial que detuvo el avance del ejército musulmán en Europa occidental.
Esta batalla se libró cerca de la ciudad de Poitiers, en el reino de los francos (lo que hoy es Francia), y enfrentó a las fuerzas del Reino Franco, lideradas por Carlos Martel, contra el ejército omeya comandado por Abderramán al-Gafiquí, gobernador de Al-Ándalus.
En ese momento, los musulmanes del Califato Omeya habían logrado una rápida expansión territorial, controlando gran parte de la península ibérica y avanzando hacia el norte, cruzando los Pirineos con la intención de expandirse más allá de la Galia (lo que hoy es Francia).
El avance musulmán por Europa occidental amenazaba con expandir la influencia islámica por territorios que hasta entonces habían estado bajo el dominio cristiano.
El ejército franco de Carlos Martel era considerablemente más pequeño en número que las fuerzas musulmanas, pero estaba mejor organizado. Martel se valió de una estrategia defensiva, estableciendo su ejército en una posición elevada y fortificada.
Las tropas musulmanas, confiadas en su superioridad numérica, lanzaron ataques sucesivos, pero no lograron romper las líneas de los francos.
Durante el combate, el líder musulmán Abderramán al-Gafiquí fue muerto, lo que sembró la confusión entre sus tropas y favoreció la victoria de los francos.
La victoria de Carlos Martel en la Batalla de Tours es vista por muchos historiadores como un punto decisivo que frenó la expansión musulmana en Europa occidental.
A Martel se le atribuye el haber detenido lo que pudo haber sido una invasión completa de Europa cristiana por parte de las fuerzas islámicas, consolidando su poder y prestigio.
Este triunfo también sentó las bases para la dinastía carolingia, de la cual sería nieto Carlomagno, el primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.
Este evento fue percibido en Europa como un momento crucial en la defensa de la civilización cristiana frente al Islam, y Carlos Martel fue aclamado como el «Salvador de Europa».
