A vueltas con los “gastos extraordinarios”.

Ya sea de manera directa como de manera indirecta, en algún momento hemos oído ese término: “gasto extraordinario”; pero ¿sabemos a qué nos referimos cuando utilizamos ese término?, ¿Sabemos o conocemos que ámbito queda delimitado respecto de dicho término?

No, ciertamente, no.

Este post nace como respuesta a estas preguntas; y al mal uso dado al término, terminológicamente hablando como en la práctica ya sea por parte de profesionales, o profanos en la materia, respecto de lo que el mismo entraña.

Pero para comenzar a depurar y conceptuar el término deberemos referirnos a otros términos que determinan y delimitan, tan incomprendido término.

En tal sentido debemos partir de esa cuestión, ya tan conocida como cotidiana en nuestro lenguaje individual como social, como es la “pensión alimenticia”.

Respecto a éste concepto deberemos realizar una pequeña puntualización. Cierto es que se suele vincular el concepto de pensión alimenticia únicamente a los casos de separación divorcio o respecto del cese de la convivencia en uniones de hecho y respecto de hijos; ya sean éstos menores o mayores de edad; pero lo cierto y verdad es que tiene un ámbito ciertamente mas extenso y amplio.

La pensión alimenticia no nace unicamente de la relación de padre e hijo, sino que también respecto del ámbito conyugal y familiar, dado que en caso de ser necesario o procedente, existen la obligación de dar alimentos respecto de con cónyuges, así como de los ascendientes y los descendientes, Calc y como establece nuestro Código Civil.

Por ello, es totalmente posible, viable; y como no, atender a las necesidades de los mas allegados. Como ya sabemos, la pensión alimenticia se fija con la intención de cubrir las necesidades de aquellos, a los que nos vincula una relación familiar y consangínea, aunque no deberemos de perder de vista la cuestión de la adopción.

Aunque el término parece que se circunscribe al ámbito, unicamente de los alimentos; nada mas lejos de la realidad.

En tal sentido, se circunscribe al ámbito de las necesidades más básicas, ya se respecto de un hijo menor, del concluye o de cualquiera de los ascendientes, no sólo respecto de la manutención, si no respecto de vestido, asistencia médica, educación y formación de los hijos, en ocasiones, tal y como establece el Código Civil, en tal sentido, pero no es menos cierto que, el desarrollo físico, social o educativo de los hijos comunes genera otros gastos que no han sido previstos inicialmente en la cuantía establecida, ya fuera por orden judicial o bien por determinación en convenio regulador y de común acuerdo.

Estos últimos serían los que vendríamos a llamar gastos extraordinarios; por lo que, una vez devenidos los mismos, será necesario fijar posteriormente, en relación a los mismos, una contribución de cada progenitor a dichos gastos.

Según la Jurisprudencia, y en aras a aclarar los términos, vino a determinar que los gastos extraordinarios, son distintos de los ordinarios y habituales; si bien es cierto que que la determinación es ciertamente básica, es sumamente clara por la simpleza de su expresión.

Podemos decir, es tal sentido, que éstos gastos extraordinarios, se caracterizan por;

  • Ser difícilmente previsibles, en su momento; esto es a la hora de determinar y fijar la pensión alimenticia.
  • De un montante económico considerable o importante, que por tanto, no pueden ser costeados por uno solo de los progenitores sin que exista un desequilibrio o sin perjuicio de su respectiva contribución.

Así, los gastos extraordinarios comprenderán aquellos que no posean ni mantengan

  • Una periodicidad prefijada, como ocurra con los ordinarios;
  • Derivados de circunstancias de difícil o imposible previsión, en el propio momentos de constituir y determinar los gastos del menor; de tal forma que los mismos.
  • No estando vinculados a las necesidades que han de cubrirse, económicamente, de modo ineludible, en orden al cuidado, desarrollo y formación, en todos los órdenes del alimentista .

Por esa propia naturaleza anómala, es por lo que habrán de resolverse y concretarse en cada caso concreto y en atención a las extraordinarias necesidades que la obligación impuesta está llamada a subvenir.

Es sumamente frecuente que en el convenio regulador junto a la pensión ordinaria se ha incluido la obligación para el progenitor alimentante de cubrir otras específicas áreas de necesidades de los hijos: gastos de educación y colegio, sanidad, clases extraescolares, matrículas etc; se ha de entender que esos gastos se asimilan a los ordinarios de pago mensual periódico, no teniendo la naturaleza de extraordinarios pues se han previsto y se ha de interpretar que el cálculo de la cuantía de la pensión mensual se ha establecido o consensuado teniendo en cuenta esa otra aportación también habitual y periódica.

Para entender todo ello, debemos estar a lo dispuesto en el artículo 39 de la Constitución Española, referente al deber de los padres a prestar toda asistencia, del calibre y concepto que sea a sus respectivos hijos. Además de lo dispuesto en los no pocos artículos del Código Civil.

Así, legalmente se impone, a los padres; además de entre otros familiares, la obligación de alimentar sus hijos.

El concepto de alimento como ya hemos expuesto anteriormente se circunscribe, no sólo al sentido estricto de dar alimento, sino a un sentido mucho mas amplio, que incluye todos aquellos aspectos para el desarrollo, físico, educacional formativo; esto es, cubrir todas aquellas necesidades básicas y necesarias para un desarrollo integral del menor o menores, y respecto de todos los ordenes de su vida. Así resulta de lo dispuesto en el artículo 142 del Código Civil.

Una puntualización que debemos hacer, es el entender, que la obligación de la pensión alimenticia no se deriva única y exclusivamente respecto del progenitor no custodio; sí es cierto que, éste deberá ingresar en la cuenta del otro progenitor una cantidad de dinero , ya fuera fijada de común acuerdo como por así establecerlo el órgano judicial; pero no es menos cierto que el progenitor custodio, cubre también otro importante tanto por ciento de las necesidades del menor, entre otros, los gastos de la vivienda y los gastos inherentes a la misma, además de la atención diaria del mismo.

En la practica, los tribunales se muestran partidarios de la concreción desglose y división por partes iguales entre los progenitores, ya que la pensión alimenticia ha de ser proporcional al caudal y medios de quien los da y a las necesidades de quien los recibe en base al Principio de proporcionalidad.

En tal sentido también deberemos estar, en lo conveniente al caso o situación de la custodia compartida.

Visto lo anterior, debemos determinar que los gastos extraordinarios se circunscriben en todos aquellos que sean necesarios o convenientes y que no sean sufragados por los sistemas públicos de enseñanza, salud, etc., que por su anómala naturaleza, no pudieran ser previstos, y por ende, no pudieron ser tenidos en consideración a la hora de determinar la pensión alimenticia, y que en ocasiones son de cuantía bastante elevada, además de no poseer un periodicidad determinada.

La Jurisprudencia, ha configurado la distinción entre gastos ordinarios y extraordinarios, en el sentido de que ambas figuras han de ponerse en relación con el concepto y contenido de la obligación de alimentos, en el que ha de partirse de su naturaleza de “indispensables”, que, por ello, se opone a lo que es conveniente o, más claramente, a lo superfluo.

En definitiva, podemos distinguir y determinar, tal y como establece la Jurisprudencia, que cuando se otorga una pensión alimenticia a los hijos, se deberá entender incluidos dentro de ella todos los gastos, ordinarios y extraordinarios, que entran dentro del concepto de “indispensables”, entendiendo por ordinarios los periódicos y corrientes y por extraordinarios los no periódicos, aunque como se dice, dentro de ellos se encuentran los “indispensables” referidos al sustento, habitación, vestido, asistencia medica, educación e instrucción, embarazo y parto. Dadas las circunstancia, y a lo largo de no pocos años, la doctrina y la Jurisprudencia, han procedido a ha realizar un sub grupo dentro del concepto de extraordinarios, así reseñan, a aquellos tipo de gastos como “extraordinarios necesarios”.

Si bien es cierto que o sería viable determinar una relación de clasificadores de ese tipo de gastos; entre otras cosas por la particularidad de cada uno de los casos, familia circunstancias, etc ….; sí podemos apreciar que entre otro se pudiera encontrar los que derivan de una enfermedad, grave, sometimiento a tratamientos a largo plazo y demora en el tiempo, médico quirúrgicas, etc..

En principio, estos gastos, deberán ser costeados o repartidos por mitad entre los progenitores, salvo que por motivos o circunstancias, se deba determinar otra modalidad o proporción, y todo ello en virtud de lo dispuesto en el artículo 146 del Código Civil; si bien el juez, en virtud con la facultad que posee en este tipo de procedimiento, derivada de la tutela de los adecuados intereses de los hijos, podrá resolver el pago de los gastos extraordinarios en la proporción que estime oportuna, incluso, al margen de lo previsto en un convenio regulador, en defensa de este mejor interés del menor.

Por todo ello, y como fin último de este post, deberemos tener especial cuidado en la creación y determinación de estas cuestiones en un convenio regulador, a la hora de determinar o vincular a uno sólo de los progenitores con la responsabilidad de abono y satisfacción por parte de uno sólo de los progenitores, ya que la Jurisprudencia no se suele mostrar conforme con este criterio que atribuye los mismos a uno solo de los padres por razones de equidad, al considerar que los mismos son igualmente inherentes a la progenitura, de los que en modo alguno se puede eximir, debiendo ser de cargo de ambos progenitores al 50%, salvo que exista un motivo que justifique la asunción por uno de los progenitores de la totalidad de tales gastos.

Otra de las cuestiones a tener muy en consideración, y por ende es por lo que hemos decidido confeccionar esta publicación; y por desgracia ocurre con demasiada frecuencia, es incluir los gastos extraordinarios dentro de la partida de la pensión alimenticia.

Y todo ello, motivado por el mero hecho que ambos progenitores en la formación de los hijos, dichos gastos requieren que sean decididos por común acuerdo de los dos titulares de la patria potestad, puesto que es necesario, el consentimiento del otro progenitor para realizar actos que impliquen cambios sustanciales o extraordinarios del modo de vida del menor.

Para evitar posibles disputas en cuanto a los mismos, es aconsejable determinar de forma clara y veraz, en el propio texto que desarrolla el convenio regulador; no sólo el reparto de los mismos, sino qué clase de gastos se entienden comprendidos como gastos extraordinarios y cuáles no, y que en su caso nos veríamos, como muy frecuentemente sucede, a instar oportuno procedimiento, a los efectos de que sea el Juzgador el que decida y determine; lo que supone una considerable demora en el tiempo, como un gasto considerable a tener muy en cuenta.

Una de las cuestiones, que a día de hoy se plantea con mas frecuencia,constituyendo un error garrafal, sí no perjudicial para la parte, es acordar los gastos escolares y universitario con carácter extraordinario.

Nada mas lejos de la realidad, los gastos escolares o universitarios, tal y como se ha pronunciado reiteradamente la jurisprudencia, señalando que los mismos no se consideran un gasto extraordinario, sino que se encuentran comprendidos en el concepto de alimentos, ya que serían extraordinarios si fueran presentados de manera esporádica o cuando se reitere su frecuencia o presentación resulten imprevisibles; en este sentido, ha considerado que los gastos de guardería, libros de texto establecidos por el centro escolar y necesarios para seguir los cursos de formación reglada constituyen gastos ordinarios, a pesar de abonrse una vez al año.

Ya se preguntará el lector, ¿y porqué no?, pues sencillamente; y a pesar de abonarse una vez al año, y tal y como hemos determinado al inicio del presente; en tanto que son perfectamente previsibles, y forman parte de las necesidades educativas del menor, elemento esencial de la obligación de prestar alimentos.

Particularmente, pueden conceptuase gastos extraordinarios, las clases particulares de apoyo o refuerzo en los estudios, así como las actividades extraescolares, los campamentos de verano, estudios, viajes o estancias de ocio en el extranjero, si así lo deciden las partes, esto es los progenitores de común acuerdo y autorizadas por el juez.

Si la cuantía de la pensión alimenticia resulta insuficiente para cubrir la nueva situación de los hijos, será necesario instar un procedimiento de modificación de medidas definitivas, solicitando en la misma el aumento de la pensión, en lugar de solicitar el abono de unos gastos extraordinarios derivados, por ejemplo, de los estudios universitarios emprendidos por el hijo.

Pero como hemos abordado en otras de nuestras publicaciones, encontramos verdaderamente apasionante y necesario el uso del artículo 142 del Código Civil,. Apacionante por que en una sola frase, nos dá la pautapara la determinación de la pensión alimenticia, siendo eltexto del mismo sumamente claro. Y necesario, por ser el criterio justo y equilibrado, entre el beneficiario y el obligado; y todo ello en relación con el principio de interés menor, el cual como veremos posee un límite, que no es otro que el concepto de proporcionalidad.

Es cierto, que en la actualidad la cuestión ciertamente problemática, se circunscribe, principalmente, en aquellos casos en los que los hijos no pueden acceder a la universidad pública, debiendo acudir a centros académico universitarios de carácter privado, lo que supone un coste verdaderamente importante para los padres.

En estos casos, y como mantiene la propia Jurisprudencia, la ampliación o no de la pensión de alimentos dependerá, no sólo de acreditar la necesidad del hijo de acudir a esa Universidad, en la mayoría de los casos privada, como hemos puntualizado anteriormente; sino también de la disponibilidad económica del padre. Por lo que ése sentido volvemos al origen o raiz de la proporcionalidad.

En éstos casos concretos, los progenitores, deberán acudir a procedimiento Judicial, en el caso de no conciliar la sutación, específicos serán los progenitores, en el caso de exisitir conflicto entre los mismos, siendo el Juez el que determine la proporcionalidad de la cuantía a bonar en cada caso.

En el ámbito jurídico procesalse han de adertir ciertos aspectos o cuestiones, a tener en consideración, en lo concerniente a esta cuestión.

Para ello, la Ley de Enjuiciamiento Civil estabalece la apertura de un incidente cualquiera de los progenitores puede acudir previamente al incidente, para que se reconozca el gasto como extraordinario al apreciarse, en su caso, estas circunstancias extraordinarias y analizar en qué proporción debe contribuir cada progenitor en los gastos referidos.

Este aspecto habrá de determinarse, como hemos advertido a lo largo de este post. respecto de cada caso en concreto, analizando la verdadera situación que subyace en casa situación, así, ingresos del padre, de la madre, gastos del menor, acuerdos alcanzados entre los mismos, proporcionalidad, etc… y nunca de una forma generalizada .

Mas concretamente, en éste último caso al que hemos hecho referencia, el alto coste que cursar estudios en una universidad privada, motivado o devenido por por tener una nota lo suficientemente alta para optar por acceder a una universidad pública, no puede entenderse como un gasto necesario en el sentido de inevitable, pues se puede acceder a los estudios superiores por otros canales.

Por ello, si el coste excede lo que se puede considerarse normal dentro del nivel económico de la familia es, en ese sentido, se condiderará extraordinario, y por tanto requiere el consentimiento de ambos progenitores.

Pero en los casos de proseguir estudiando después de la enseñanza reglada inicial no puede conceptuarse como un gasto extraordinario, sino que debe instarse un proceso de modificación de medidas.

Estas cuestiones son sumamente importantes respecto del ámbito procesal, por ello hemos insisitido en la importancia de; primero tener claro qué es un gasto ordinario extraordinaraio y necesario, y sobre esa base determinar en el convenio lo opotuno a fin de no tener que acudir a los juzgados salvo lo estrictametne necesario; de esta forma ahorraremos al cliente mucho tiempo, dinero y discusiones.

Por el contrarios, y si lo se solitaramos fuera el abono de unos gastos extraordinarios, los cuales no han sido abonados por el obligado a su abono mediante ejecución de sentencia, es importante tener en cuenta si tales gastos entran dentro del concepto de alimentos o si se trata de gastos que no han sido adoptados de mutuo acuerdo, al no haber sido puesta la necesidad de la prestación en conocimiento del otro progenitor.

Y es que tales circunstancias podrían dar lugar a la desestimación de la cantidad reclamada, en el primero de los supuestos, o al análisis judicial de la procedencia o no de estos gastos, en el segundo supuesto. Así deberemos estar a los dispuesto en el artículo 776 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Ello implica introducir un nuevo procedimiento en fase de ejecución, que además conllevará la celebración de una vista, la cual va a simplificar y aclarará, lo que antes se tenía dilucidar en el propio expediente de ejecución forzosa o por los trámites del mencionado procedimiento del artículo 712 de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

En ese nuevo cauce previo se ha de solicitar un pronunciamiento declarativo, que después podría dar lugar a una demanda ejecutiva en reclamación del gasto ya exigible de forma inexcusable y sin posibilidad de oposición en base a la discusión sobre su naturaleza y carácter.

En su caso se podrá cubrir el gasto extraordinario en el porcentaje determinado, principal y mas comunmente será del 50% ; y una vez devengado el gasto, se podría reclamar la cantidad debida directamente a través del correspondiente incidente de ejecución.

Podemos por tanto determinar que éste sisitema procesal se ha previsto para el caso de determinación de la naturaleza y exigibilidad de cada concreto gasto extraordinario, pero, en modo alguno para la fijación de la cuantia del mismo.

Así si en ese nuevo incidente se establece que el otro progenitor, normalmente el no custodio o que no tenga consigo a los hijos y venga obligado al pago de pensión alimenticia,

En ese previo incidente habría de quedar claro, como así es, que únicamente serán gastos extraordinarios:

  • Los que tengan un carácter excepcional, se salgan de lo común, corriente y cotidiano que se cubre con la pensión alimenticia ordinaria y periódica.
  • Los que no sean periódicos y previsibles en el momento de su fijación.
  • Que sean necesarios para los intereses del alimentista, y no obedezcan a meros caprichos y arbitrariedades de quien los intenta imponer
  • Que esos gastos sean acomodados a las circunstancias económicas, recursos y capacidad de ambos progenitores a los que incumbe la cobertura de las necesidades alimenticias de los hijos.
  • Que previamente se haya consensuado y consentido expresamente su desembolso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s