¿Puedo solicitar la adjudicación del uso de la vivienda familiar en Medidas previas y provisionales?

Ciertamente existe la posibilidad de solicitar el uso de la vivienda, de manera provisional o previas a la demanda de conflictos familiares y /o conyugales. 

Como hemos referenciados en los post vinculantes y previos al presente, y que desarrollan las “medias previas a demanda y provisionales“, se trata de una de las medidas previstas en el artículo 103 del Código Civil.

El supuesto que no ocupa, referido al uso la vivienda familiar, se circunscribe a aquellas materias de orden público y, por consiguiente, no sometidos plenamente al principio dispositivo, de manera que aun cuando esta cuestión no se hubiese suscitado en la demanda no por ello el Juez está obligado a aceptar la voluntad de las partes plasmados en sus escritos.

resulta sustraída al juego de la autonomía de la voluntad

cuando existan hijos menores.

Por tanto, y a pesar de las solicitudes y disposiciones de los cónyuges o progenitores, corresponderá al Juez determinar a cuál de los cónyuges corresponde el uso de la vivienda familiar con relativa independencia de quien ostente la titularidad jurídica sobre el bien inmueble, atendiendo al “interés más necesitado de protección”.

El derecho de ocupación del inmueble reconocido al cónyuge e hijos se presenta desde el punto de vista jurídico como instrumento de protección de la familia, como núcleo y en todo su conjunto, salvaguardado siempre el favor filii como concepto tutelable de manera primordial y primaria en detrimento de otros intereses de carácter secundario.

En tal sentido son diversos los criterios a tener en consideración por el Juzgado o Tribunal para proceder a resolver la adjudicaciones de las misma, en base a un criterio básico y fundamental como es; cual de las partes precisa de un mayor interés, y por ende, de una mayor protección:

Como primera causa se, aplica en virtud de la atribución de la guarda de los hijos menores suele ser el criterio que prima en el momento de la concesión de uso de la vivienda familiar, de manera que generalmente se atribuye al cónyuge en cuya compañía queden, por ser el de ellos el interés que debe ser protegido preferentemente._

No obstante, en determinados supuestos el interés más necesitado de protección puede concurrir con otros intereses que no pueden ignorarse y que, aunque secundarios, también deben ser tenidos en cuenta a la hora de atribuir el uso de la vivienda familiar, como ser titular de otra vivienda o viviendas, desarrollo profesional en la misma, etc…

En casos así, será de aplicación a la causa, lo dispuesto en el artículo  Artículo 96 del Código Civil.

Por ello, como primera premisa adjudicará, el uso de la vivienda, familiar y de los objetos de uso ordinario en ella corresponden a;

  1. Existiendo hijos 
  • los hijos 
  • al cónyuge en cuya compañía queden

Y todo ello, por aplicación, como hemos apuntado anteriormente de ser el bien mas necesitado de protección. Por ello, hemos de puntualizar, que el uso de la vivienda, se concede primeramente a los hijos, y de manera secundaria al progenitor en cuya compañía queden, esto es, al progenitor al que el Juez determine como más adecuado para el ejercicio de la custodia de los menores.

Si existiera acuerdo entre los progenitores, pero el mismo no se acordara adecuado, por parte del Juez, éste, como hemos apuntado anteriormente, no está vinculado a los deseo de las partes, aún estando de conformidad las mismas; si el Juez apreciare otro forma o manera distinta a la planteada, acordará en virtud de su criterio, y siempre dentro de los parámetros que determina el concepto de “interés mas necesitado de protección“.

Para el caso que no hubieran hijos, no por ello deberá presidir la decisión otra idea que la anteriormente citada, y el el interés más necesitado de protección, por ello  podrá acordarse que el uso de tales bienes, por el tiempo que prudencialmente se fije, corresponda al cónyuge no titular, siempre que, atendidas las circunstancias, lo hicieran aconsejable.

Para disponer de la vivienda y bienes indicados cuyo uso corresponda al cónyuge no titular se requerirá el consentimiento de ambas partes o, en su caso, autorización judicial. Este mismo sentido, rige en el artículo 103 del Código Civil, el cual determina que en base y consideración del interés familiar más necesitado de protección,  cuál de los cónyuges ha de continuar en el uso de la vivienda familiar y asimismo, previo inventario, los bienes y objetos del ajuar que continúan en ésta y los que se ha de llevar el otro cónyuge. En su caso, también se determinarán  las medidas cautelares convenientes para conservar el derecho de cada uno.

Para el caso de la guarda y custodia compartida de los hijos menores habidos en común determinada en oportuno convenio regulador, o por haber llegado los cónyuges a un acuerdo en el transcurso del procedimiento, en virtud de lo dispuesto en el  artículo 92 del Código Civil, la atribución del uso de la vivienda será también consensuada, salvo en el caso de que el Juez no lo apruebe por estimar que no es beneficioso para los menores.

La así, las posibilidades de adjudicación de la vivienda, pueden ser variadas;  

  • Atribución del uso de la vivienda a uno de los progenitores y que sean los hijos quienes cambien de domicilio cuando convivan con el otro progenitor, o
  • Atribución del uso de la vivienda familiar a los menores permanezcan en el domicilio familiar siendo los progenitores quienes tengan que cambiar de vivienda cuando terminen el periodo de convivencia con ellos.

La disposición del bien inmueble, además de la existencia de los hijos, se realiza ponderando otras circunstancias concurrentes en la causa y en la unidad familiar o conyugal, como puede ser el estado de salud de los cónyuges, la estabilidad laboral y los medios económicos de los mismos; teniendo que tener en consideración además de ello, la titularidad de dicho bien.

En este último caso, los efectos jurídicos, son diversos, pudiendo existir un límite al derecho de propiedad para el caso que la titularidad sea únicamente de unos de ellos, esto es se produce una limitación en la disponibilidad al titular del bien inmueble. el caso que la titularidad del bien inmueble sea de ambos cónyuges 

En el caso que la titularidad del bien inmueble sea de ambos cónyuges, pueden, bien de común acuerdo o bien a voluntad de uno de ellos, solicitar la división de la cosa común. 

Otra cuestión importante y a destacar, el que la titularidad de la vivienda, no corresponda a ninguno de los cónyuges o progenitores, en ese caso, siendo una vivienda sujeta a régimen de arrendamiento, habiendo suscrito dicho contrato  el cónyuge que no ha resultado favorecido por la atribución de uso en la causa matrimonial, la legitimación para continuar con el uso del bien inmueble arrendado por el cónyuge no arrendatario, se resuelve en virtud de lo dispuesot en el artículo 15 de la Ley de Arrendamientos Urbanos, por lo que se deberá comunicar al arrendador, en un plazo improrrogable de 2 meses  la determinación y adjudicación judicial de la vivienda objeto de arrendamiento, tanto el beneficiario del derecho de uso de una vivienda arrendada de la que no sea titular, adjudicada  tanto la por resolución de medidas provisionales como la sentencia definitiva.

Hemos realizado, una somera reseña de la figura del uso de la vivienda, y adjudicación de la misma dentro de las medidas previas o provisionales a demand; somo conscientes que el lector, está pensado n otras cuestiones que quizá supongan más problemática, como sería el caso de el uso de una vivienda cedidas por los padre de uno de los cónyuges o progenitores,  pero por no cansar a los interesados en estas cuestiones, y no por el hecho de no ser interesantes, sino más bien por la densidad de las cuestiones que semanalmente venimos a tratar en este espacio, consideramos que lo mejor sería tratarlo en otra entrega.

No debemos confundir el concepto de "uso de vivienda familiar",
 con  "usufructo"

Si bien no queríamos dejar pasar la oportunidad, de puntualizar la idea, que muchas ocasiones debemos explicar y concretar a nuestros clientes, y que se confunde muy habitualmente, si es que, no debemos confundir el concepto de “uso de vivienda familiar“, con “uso y disfrute de la vivienda“, también denominado “usufructo“.

Esta última figura, reseñada en el código civil en el capítulo referido a la posesión, se conceptúa como el derecho a disfrutar los bienes ajenos con la obligación de conservar su forma y sustancia o valor, salvo que el título constitutivo o la ley aplicable autoricen a lo contrario.

Es por tanto, un derecho real limitativo del dominio, y que posee las siguientes características:

  • Carácter temporal 

  • Normalmente vitalicio 

  • Transmisible.

 

Pilar Alvarez Moreno

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