Cambio de residencia. ¿Qué hacemos con el régimen de visitas?

Que una separación o un divorcio, o cualquier otro tipo de unión de pareja, no solamente afecta al matrimonio a una la unión análoga a la conyugal, sino al ámbito familiar, es un hecho innegable.

Pero además de ello, nos podemos encontrar, y cada vez con mas frecuencia en los

despacho profesionales, con estas cuestiones, la cuales lógicamente hemos de solucionar, y casi siempre de manera equilibrada.

¿Que porqué se dan estas cuestiones?, muy fácil, por dos motivos, principalmente:

1.- Por motivos laborales, bien por expreso deseo del progenitor, por motivos de ascender profesionalmente, dentro o fuera de la empresa, por expreso deseo de la empresa en la que se presta servicios, que determina es desplazamiento a otra provincia o incluso país, o bien por necesidad de actividad laboral, siendo éstos lo casos de desplazamiento por falta de empleo y posibilidad de desarrollo profesional a unos cuantos kilómetros de distancia.

2.- Por motivos personales, esto es desarrollo del ámbito personal, esto es nuevas uniones o parejas.

En tal sentido debemos llamar la atención, aunque ya lo hemos reseñado en otra de nuestras publicaciones, el ámbito conyugal o de pareja no debe influir en el familiar, por ello, cualquier persona, ya tenga hijos a cargo o no tiene derecho a rehacer su vida, y desarrollo de la misma en el ámbito laboral o afectiva, sin que ello afecte a la relación con sus hijos, en la medida de lo posible, en caso contrario, nos encontramos los profesiones para ofrecer y establecer los parámetros para que ambos aspectos sean equilibrados y factibles.

Cierto es que las leyes no determinan la aplicación de sus articulados como tal, pero si, que el devenir de las necesidades de los ciudadanos, el planteamiento que hacemos los profesionale,s han hecho que sea la propia Jurisprudencia la que con toda lógica, sirva de guia a los casos novedosos que les vamos planteando.

Como hemos apreciado anteriormente, en primer lugar debemos acudir al derecho del individuo como tal, no sin observar las obligaciones que deriven del mismo. Así como premisa, tal y como hemos argumentado en nuestros escrito y demandas, debemos traer a colación lo dispuesto en nuestra Carta Magna, y mas concretamente en el artículo 19 de la misma.

Dicho artículo, determina como derecho fundamental la elección del domicilio o lugar de residencia, por lo que, dicha elección, sea por el motivo que fuere, no está vinculada con los intereses de los menores, por ello el progenitor, tanto custodio, como los hijos, tienen derecho, reconocido constitucionalmente, a proceder al cambio de residencia, pero sin que se produzca una total ruptura convivencial.

Ello, afectará en alguna medida, al régimen de visitas, mas, cuanto mas sea la distancia geográfica, ello simplifica un buen medio de comunicación, claro está, que no es lo mismo el traslado a una ciudad provista de diversos medios de comunicación, que otra que no los tiene provistos.

Cierto es que lo profesionales, hemos encontrado la solución, así la planteamos a las Salas en su día, y así lo entiende la propia Jurisprudencia en sus criterios. La ampliación de la duración del régimen de visitas es una de las fórmulas mas ecuánimes y posibles, reparto equitativo del régimen de visitas en función de los condicionantes externos, de tiempo y distancia.

Además de ello, se fundamenta este criterio en aminorar las consecuencias de que, tanto el progenitor como el hijo o hijos, debiendo procurar que las relaciones sean amplias y flexibles como las circunstancias lo permitan, sin conculcar con ello, los derechos y obligaciones de cada una de las partes. No olvidemos que las relaciones de los progenitores con sus hijos, y de éstos con ellos, deben ser todo lo frecuentes.

Por ello la Jurisprudencia entiende que las relaciones paterno filiales deben ser regulares y frecuentes, flexibles elásticas acorde con su propia naturaleza y circunstancias dirimiendo, toda rigidez, señalando que el fin perseguido, es facilitar a los hijos el contacto con su progenitor, articulando un sistema de, en la medida de los posible, evite un desarraigo con el que no se encuentra habitualmente, esto es el progenitor no custodio, pero que comparte con el otro la patria potestad, a fin de que no existan o afloren e un espacio de tiempo, carencias afectivas o formativas que puedan impedir el desarrollo integral de la personalidad.

Si bien, en el presente desarrollo del tema no podemos expandirnos todo lo que deseáramos, nos remitido a lo dispuesto en la Ley del Menor en lo concerniente a los derechos de los mismos, así como al amparo de dichos derechos.

Por ello, y para el buen funcionamiento de la aplicación de esta respuesta a la cuestión social y personal planteada, como es el cambio de residencia o domicilio, tanto de uno de los progenitores como del otro como de los hijos o menores, los padres, deben actuar de manera cabal y común de acuerdo con la flexibilidad que requiera el interés de los menores, compartiendo no sólo los periodos de carácter obligacional y escolar, sino también aquellos periodos vacacionales y des disfrute con cada unos de los progenitores.

Por ello, en resolución, la Sala de la Audiencia Provincial de Madrid, determinó una curiosa determinación, con la finalidad de solucionar la cuestión debatida del desplazamientos, y fundada en la ámbito de estancia del padre con el hijos, a los efectos que no supusiera extraño ni frío para ambos, cómo pudiera ser el alojamiento en un hotel, entorno nada familiar, se determinó por parte de dicho órgano judicial, el desplazamiento del menor, mediante compañía aérea, y sus servicio de acompañamiento de menores.

M.P. Alvarez Moreno