Discrepancias entre los progenitores en el ejercicio de la Patria Potestad.

La patria potestad, salvo por causas determinadas,  se ejerce conjuntamente por ambos progenitores o por uno solo con el consentimiento expreso o tácito del otro., así lo determina nuestro Código Civil, mas concretamente en el artículo 156.

Pero en la vida real, y cada vez con mas frecuencia, nos encontramos con casos en los que los progenitores, se encuentran con el desacuerdo del otro, ¿en tal caso, qué podemos hacer?.

Bueno estos casos, lo primero y principal será intentar llegar a un acuerdo, o resolver la disyuntiva, mediante el dialogo. Si la cuestión estuviera ya gestionado por un Letrado, será este mediante conversación con el Letrado de la parte contraria, lleguen o intent3n llegar a una conformidad.

    Para el caso, contrario de lo referenciado anteriormente, o para el caso de no llegar a una consenso,  cualquiera de los dos podrá acudir al Juez quien, después de oir a ambos y al hijo si tuviera suficiente juicio, y en todo caso si fuera mayor de doce años, atribuirá sin ulterior recurso la facultad de decidir al padre o la madre. Cabe también la posibilidad de que el Juez oiga a otras personas relacionadas con el entorno del menor, si así lo estima oportuno.

     Si los desacuerdos o controversias en el ejercicio de la patria potestad fueran reiterados o concurriera cualquier otra causa que entorpezca gravemente su ejercicio, el Juez podrá atribuirla total o parcialmente a uno de los padres o distribuir entre ellos sus funciones. Esta medida tendrá vigencia durante el plazo que se fije, que no podrá nunca exceder de dos años.

si bien el artículo anteriormente reseñado, esto es el 156 del Código Civil, en su apartado quinto, dispone que si los padres viven separados, la patria potestad se ejercerá por aquel con quien el hijo conviva. Sin embargo el Juez, a solicitud fundada del otro progenitor, podrá, en interés del hijo atribuir al solicitante la patria potestad para que la ejerza conjuntamente con el otro progenitor, o distribuir entre el padre y la madre las funciones inherentes a su ejercicio.

       Como ya hemos advertido en temas anteriores, los derechos y deberes que supone el ejercicio de la patria potestad, se han de ejercer siempre de común acuerdo por ambos progenitores y de que, en caso de desacuerdo, será el Juez quien determine cual de los dos ha de ejercer todas o algunas de las facultades que la patria potestad comporta y por cuanto tiempo, pero sin que esta intervención judicial sobre los desacuerdos de los progenitores implique la supresión de estos derechos-deberes de la patria potestad que se ejercitan en un plano de igualdad y no de subordinación. Por lo tanto, la regla general es el ejercicio conjunto y la excepción la atribución de todas o alguna de las facultades que comporta la patria potestad a uno solo de los progenitores.

Será el Juez de instancia,

  • de oficio o a
  • instancia del propio hijo, de
  • cualquier pariente o del
  • Ministerio Fiscal

dictará las disposiciones apropiadas a fin de evitar a los hijos perturbaciones dañosas en los casos de cambio del titular de la guarda y en general, las demás disposiciones que considere oportunas a fin de apartar al menor de un peligro o de evitarle perjuicios. Todas estas medidas podrán adoptarse dentro de cualquier proceso civil o penal o bien en un procedimiento de jurisdicción voluntaria.

El auto por el que se adoptan o no tales medidas es apelable.

En cualquier caso, el Juez no resolverá sobre la controversia, sino que determinará cuál de los dos progenitores decidirá sobre la cuestión controvertida.

Dadas las circunstancias, y que el ejercicio de la patria potestad se circunscribe en el ámbito del menor o los menores, ha de tenerse en cuenta el lo dispuesto en el artículo  9 Ley 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, que establece el derecho del menor a ser oído tanto en el ámbito familiar como en cualquier procedimiento administrativo o judicial en que esté directamente implicado y que conduzca a una decisión que afecte a su esfera personal, familiar o social.

 

El trámite procesal para la adopción de esa medida es 

1.- Un acto de jurisdicción voluntaria, previsto en la Ley 1881 (arts. 1811 y siguientes LEC 1881) sin necesidad de interponer incidente de ejecución pues no se interesa dar cumplimiento a lo resuelto en una sentencia en la que se establezca el ejercicio conjunto de la patria potestad, y con un trámite que exige intervención de profesionales, oposición e impugnación por escrito, que incluso no exige la celebración de vista, incompatible con la naturaleza de un mera incidencia en la que el interés del menor requiere de una respuesta y solución judicial sin dilaciones.

2.- Se inicia a instancia de cualquiera de los progenitores,

3.- El juzgado a citar a ambos a una comparecencia, en la que podrán asistir por sí mismos o asistidos y representados por abogado y procurador, en cumplimiento de los principios de audiencia, defensa y contradicción.

4.- Se oirán los argumentos de uno y otro en orden a la discrepancia mantenida, oyéndose, en su caso, también al menor y atribuyéndose, incluso in voce, al no caber recurso, la facultad de decisión, teniendo en cuenta el principio de favor filii.

5.- En casos de urgencia, se podría resolver otorgando la capacidad de decisión a uno de ellos, incluso inaudita parte, a fin de consagrar el derecho a la obtención de tutela judicial efectiva.

En este procedimiento, es requisito la intervención del Ministerio Fiscal ha de ser oído, al tratarse de una cuestión que afecta a menores.

En lo referente a la competencia territorial, se atribuye el conocimiento de los actos de jurisdicción voluntaria a los Juzgados de Primera Instancia.

Habrá de tenerse en cuenta si en la localidad en la que vaya a tener lugar el procedimiento existen o no Juzgados de Familia, a efectos de reparto.

La competencia también puede venir atribuida a los Juzgados de Violencia sobre la mujer cuando la discrepancia entre los progenitores, se suscite entre ellos y dicho Juzgado haya dictado la sentencia de separación, divorcio o de regulación de las funciones paternofiliales.