DECRETO TRIBUNAL DE LA ROTA DE LA NUNCIATURA DE ESPAÑA, DE 18 DE ENERO DE 2014. PRESIDENTE: PTE: MORÁN BUSTOS, CARLOS MANUEL. Instrucción “Dignitas Connubii” para su observancia en las causas de nulidad. CANONES 251, 1057, 1101

DECRETO TRIBUNAL DE LA ROTA DE LA NUNCIATURA DE ESPAÑA, DE 18 DE ENERO DE 2014. PRESIDENTE: PTE: MORÁN BUSTOS, CARLOS MANUEL. Instrucción “Dignitas Connubii” para su observancia en las causas de nulidad. CANONES 251, 1057, 1101

FUNDAMENTOS DE DERECHO

4. La. exclusión de la indisolubilidad que invalida el matrimonio. Siendo el consentimiento de los contrayentes el que produce el matrimonio (can. 1.057 §l EDL 1983/9449), y precisamente el consentimiento interno, es decir, lo que realmente quisieron al contraer, a la hora de analizar si el matrimonio ha sido válido, lo que debe averiguar el juez es qué es lo que realmente quisieron los contrayentes: en concreto, si quisieron el matrimonio tal como lo presenta la Iglesia, esto es, indisoluble, o un matrimonio disoluble que para la Iglesia no es matrimonio válido.

Es verdad que, los contrayentes pueden manifestar externamente, al contraer, que quieren un matrimonio indisoluble, pero internamente pueden querer un matrimonio disoluble. También es verdad que existe presunción legal en el sentido de que «el consentimiento interno de la voluntad se presume que está en conformidad con las palabras o signos empleados al celebrar el matrimonio» (can. 1.101 §1 EDL 1983/9449), pero es una presunción que admite prueba en contrario y, si se prueba que internamente no quisieron el matrimonio indisoluble, esta voluntad es la que cuenta, de modo que el matrimonio resultaría nulo, ya que quien va al mismo excluyendo esta propiedad esencial, contrae matrimonio nulo (cans. 1.10l §2 EDL 1983/9449 y 1.056 EDL 1983/9449).

5. El acto positivo de la voluntad. No se puede decir que se ha excluido la indisolubilidad de su matrimonio por el mero hecho de que se tenía mentalidad contraria al matrimonio para siempre; ni por el hecho de que uno sea partidario del divorcio; ni porque tuviese una voluntad interpretativa contraria al matrimonio indisoluble; ni por el hecho de ser arreligioso o no practicante o agnóstico, ni por el hecho de preferir convivir, sin pasar por el matrimonio. En ninguno de estos casos se da el acto positivo de la voluntad excluyendo la indisolubilidad. Para desvirtuar la voluntad externamente manifestada al contraer es preciso que se ponga un acto positivo de la voluntad queriendo «no contraer» matrimonio indisoluble.

Dicho esto, ha de tenerse también presente que en ocasiones el contrayente va la matrimonio con una mentalidad contraria al matrimonio indisoluble, tan profundamente arraigada en su mente, que lo normal es pensar que no quiso otro matrimonio que aquel que tenía en su mente. Pero esta realidad no se da en toda aquella persona que tenga una mentalidad contraria al matrimonio indisoluble.

Es lo que en la Jurisprudencia Rotal se ha llamado error «pervicaz», «radical», «invencible»…En estos casos, el entendimiento no suministra a la voluntad otro matrimonio que el disoluble y la voluntad consiente en él. Es un error que de tal manera invade la persona y pervierte la voluntad que fácilmente se traduce en acto de la misma.

Quien va al matrimonio en estas circunstancias, de facto se encontrará con una presunción en el sentido de que ha querido positivamente excluir la indisolubilidad (ARRT. 71, 1979, p. .243, n. 7 c. EWERS; sent. de. 5 de Mayo de 1979), o se concluye fácilmente en favor del acto positivo de la voluntad excluyendo la indisolubilidad (ARRT. 60, 1968, pág. 350, n. 12 e. EWERS; sent.. de 18 de Mayo de 1968), o prudentemente se puede concluir que se contrajo el matrimonio según ese error(ARRT. 75, 1983, p. 194, n. 6 c. COLAGIOVANNI; sent. de 26 de Abril de 1.983).

Otros ven en estos casos la voluntad implícita excluyendo la indisolubilidad (Sent. STANKIEWICZ, de 20 de Junio de 1.984) o ven, que la voluntad ha sido determinada por el error (ARRT., 74, 1982, p. 249, n. 5). Pero este error no se da en toda persona que tiene mentalidad divorcista o contraria al matrimonio indisoluble.

Este criterio da una sentencia rotal para conocer si en una persona concreta se ha dado este error: «Para. averiguar esta firmeza de adhesión al error, se deben considerar las circunstancias de la persona simulante y principalmente su educación moral, social, religiosa los ejemplos de la familia que a él le pueden sugerir la estima o el desprecio del divorcio; los estudios filosóficos y sociales; el partido que toma el simulante en cuanto a sistema y régimen matrimonial» (ARRT., 56, 1964, p. 929, n. 6, SABATTAINI; sent. de 11 de Diciembre de 1964).

No se puede presumir que se ha excluido la indisolubilidad por el hecho de pertenecer a una sociedad secularizada en la que está permitido el divorcio, en la se da con tanta frecuencia la convivencia marital sin el matrimonio…El Papa Juan Pablo II, en su discurso al Tribunal de la Rota Romana el año 2000, salía al paso de este error.

FUNDAMENTOS FÁCTICOS

6. Los infrascritos Jueces del Turno Rotal, habiendo analizado, ponderado y valorado en su conjunto las pruebas que se han practicado en primera instancia, estiman y juzgan que de las mismas se deducen argumentos suficientes a favor de la demostración de la nulidad de este matrimonio por exclusión de la indisolubilidad por parte del esposo.

Y en consecuencia, acuerdan ratificar la Sentencia de 13 de octubre de 2013 del V. Tribunal Eclesiástico del Arzobispado de …………

7. Este Tribunal reconoce el análisis del conjunto del material probatorio que recoge la Sentencia de primera instancia en lo que al capítulo de exclusión de la indisolubilidad por parte del esposo se refiere. Por ello, únicamente nos limitaremos a resaltar algunos puntos argumentales, en los que, a nuestro se apoya con suficiente certeza moral este fallo en el que consta de la nulidad de este matrimonio.

Veamos. En autos resultan probados los siguientes hechos:

a)El esposo, antes de casarse, estaba alejado de la Religión (fols.9;96,5; 10.1,5; 102,31; 101,5;112,27,) …;

b) Antes de casarse convivieron durante unos meses (fols.9;..66,3;4; 96,8,);

c) No han bautizado a las hijas (fols. 9; 66,2);

d) De hecho, fueron al matrimonio porque los familiares no consentían llevar vida marital sin pasar por el matrimonio (fol.9; 66,5,6; 67,11,16,18,21; 96,9; 97,18; 28; 107,20,21; 115,9; 116,14); ésta fue la causa de contraer.

Las declaraciones judiciales del esposo son muy claras al respecto: «Casarme, para mí, era un mero formalismo. Yo albergaba la posibilidad de separarnos si no nos iba bien» (fol. 67,12); «En el momento de casarnos el matrimonio para nosotros no era indisoluble, era sólo una palabra para los dos» (fol. 67,13); «Lo cierto es que yo rechazaba todo lo que conlleva el matrimonio institución» (fol. 68,25); «Los dos hablábamos de que, si la convivencia no funcionaba, procederíamos a separarnos de hecho, cada uno por su lado. No recuerdo de alguien a quien le manifestara tal planteamiento; pero, como era lo que pensaba, no me extrañaría que lo hiciera» (fol. 69,14).

No aparece explícitamente en la declaración del esposo el acto positivo de la voluntad excluyendo la indisolubilidad de su matrimonio. De modo implícito, de alguna forma, puede apreciarse algo semejante. Claramente habla de separación en caso de que no vaya bien la convivencia.. Expresiones como «separarnos de hecho», no tienen por qué significar desvinculación y menos en aquel tiempo, aunque en personas con la mentalidad como la suya pueden significarlo. Otro inconveniente es que no recuerda el esposo que hiciese estas manifestaciones ante otras personas.
Veamos qué dicen los testigos: «En conversaciones mantenidas con ellos, antes de casarse, los dos eran del parecer de que, si en una pareja las cosas no funcionaban, lo mejor era separarse» (fol. 96,.16,.24); «Él manifestaba que, si las cosas no iban bien, uno se sentiría libre para dejarlo; se refería a nivel general» (fol. 101,16); «Antes de separarse me dijo que él pasaba del matrimonio» (fol. 106,9); «Eso de que para toda la vida no creo que era lo que pensaba…» (fol. 107,1 7); «Para ellos el matrimonio era un simple formalismo para ser aceptados por la sociedad de entonces» (fol. 112,27); «Como ya he dicho, la idea de ….. no era que el matrimonio fuera para toda la vida. Lo habíamos hablado. Él siempre decía que no era partidario del matrimonio por la Iglesia» (fol. 16,17); «Por la forma de ser de ….., él se casó con la idea de que, si pasaba algo, se separarían; esto lo decían hablando, en conversación» (fol. 117,25)…

Tampoco los testigos dicen más de lo declarado por el esposo.. Hablan de separación, de no dar importancia al matrimonio, de pasar por el mismo. A veces, dan opiniones o deducciones…Se pueden interpretar estas declaraciones también como conteniendo una exclusión implícita.

La causa de la simulación puede estar en su mentalidad contraria al matrimonio indisoluble, que sí aparece con mejor prueba. Su alejamiento de las prácticas religiosas, el hecho de no haber bautizado a sus hijas…, son algunos de los datos que apuntarían al reforzar esa idea de la exclusión implícita.

La Defensa del vínculo de. N.T.. encuentra serias dificultades para ver demostrada la exclusión de la indisolubilidad por parte del marido. Y lo fundamenta, sobre todo en que, ni en sus manifestaciones, se dice expresamente y explícitamente que excluyera la indisolubilidad, lo cual no deja de ser verdad, aunque nosotros nos decantamos por considerar que estamos ante un supuestos muy claro de exclusión implícita. Es verdad que tanto el esposo, como los testigos, pudieran haber mentido declarando de modo explícito que aplicó esta mentalidad a su matrimonio. Esto no se ha dado, lo cual es un indicio en favor de que estas declaraciones son objetivas.

También encontramos una dificultad en el hecho de que el esposo fuese profesor de ciencias sociales y de Religión (fol.67,15). Y resulta extraño que en aquellos tiempos se eligiera para enseñar religión a una persona con estas ideas tan contrarias a lo que tenía que enseñar.
Por todo ello, estimamos se puede llegar a una certeza moral sobre la exclusión de la indisolubilidad, al menos de un modo implícito, por parte del esposo, pero siempre con la duda de que pudo no darse esta exclusión. Esta duda, naturalmente, es compatible con la certeza moral indicada..

FALLO

Por todo lo anteriormente expuesto y motivado; atendido el Derecho y las pruebas que se han practicado acerca de los hechos alegados; visto el informe de la Defensa del Vínculo de N. Tribunal; e invocando a Dios en aras de la verdad y de la justicia; definitivamente juzgando; Decretamos:
CONFIRMAMOS, en parte, la Sentencia del V. Tribunal Eclesiástico del Arzobispado de ……., dictada el 13 de octubre de 2013 por exclusión de la indisolubilidad por parte del esposo.

En consecuencia, DECLARAMOS LA NULIDAD DEL MATRIMONIO DE D. ……. Y DÑA…….. POR exclusión de la indisolubilidad por parte del esposo.

En conformidad con la fundamentación jurídica y fáctica de esta Sentencia, el esposo no podrá acceder a nuevas nupcias, ello de acuerdo con el art. 251 §1 de la D.C. EDL 2005/62277; de esta prohibición habrá de hacerse la oportuna inscripción en los libros que correspondan.

Así lo decretamos. Y mandamos a los Oficiales de N. Tribunal, a quienes corresponda, que disponga, a modo de Sentencia definitiva, la publicación y ejecución de este N. Decreto.

Publíquese y ejecútese esta N. Sentencia.

En Madrid, a 18 de enero de 2014.