Tal día como hoy, 14 de diciembre de 1920.

La Cámara de los Lores, en Reino Unido, aprueba la división de Irlanda en dos territorios autónomos: el norte protestante y el sur católico.

Tal día como hoy, 14 de diciembre de 1920, la Cámara de los Lores en el Reino Unido aprobó la división de Irlanda en dos territorios autónomos: el norte protestante y el sur católico.

Este evento, conocido como la partición de Irlanda, fue un momento crucial en la historia de la isla y tuvo profundas implicaciones políticas, sociales y económicas que aún resuenan en la actualidad.

La partición de Irlanda fue el resultado de una serie de conflictos y negociaciones que se remontan a siglos de dominio británico sobre la isla.

A finales del siglo XIX y principios del XX, el movimiento nacionalista irlandés ganó fuerza, exigiendo la independencia del Reino Unido.

Sin embargo, la isla estaba dividida entre una mayoría católica en el sur, que apoyaba la independencia, y una minoría protestante en el norte, que deseaba mantener la unión con el Reino Unido.

El Acta de Gobierno de Irlanda de 1920

El Acta de Gobierno de Irlanda de 1920, también conocida como la Ley de Gobierno de Irlanda, fue la legislación que formalizó la partición.

La ley estableció dos parlamentos autónomos: uno para Irlanda del Norte, compuesto por seis condados con una mayoría protestante, y otro para Irlanda del Sur, que incluía el resto de la isla con una mayoría católica.

La ley fue aprobada por el Parlamento del Reino Unido y recibió el asentimiento real el 23 de diciembre de 1920.

Implicaciones de la Partición

Políticas: La partición creó dos entidades políticas distintas con sistemas de gobierno diferentes. Irlanda del Norte permaneció bajo el control del Reino Unido, mientras que Irlanda del Sur se convirtió en el Estado Libre Irlandés en 1922, que más tarde se transformó en la República de Irlanda en 1949.

Sociales: La división exacerbó las tensiones sectarias entre católicos y protestantes. En Irlanda del Norte, la comunidad protestante mantuvo el control político y económico, mientras que la comunidad católica a menudo se sentía marginada y discriminada.

Económicas: La partición también tuvo un impacto económico significativo. Irlanda del Norte, con su industria más desarrollada, mantuvo lazos económicos más estrechos con el Reino Unido. En contraste, el sur, más agrario, enfrentó desafíos económicos al establecer su independencia.

    Conflictos Posteriores

    La partición no resolvió los conflictos en Irlanda.

    En las décadas siguientes, Irlanda del Norte experimentó períodos de violencia sectaria, conocidos como «The Troubles», que comenzaron a finales de la década de 1960 y continuaron hasta el Acuerdo de Viernes Santo en 1998.

    Este acuerdo estableció un gobierno compartido y mecanismos para la cooperación entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda, así como entre Irlanda del Norte y el Reino Unido.

    Legado y Repercusiones Actuales

    El legado de la partición de Irlanda sigue siendo un tema sensible y complejo. Aunque el Acuerdo de Viernes Santo ha traído una relativa paz a Irlanda del Norte, las tensiones entre las comunidades protestante y católica persisten.

    Además, la cuestión de la reunificación de Irlanda sigue siendo un tema de debate político y social en ambas partes de la isla.

    En resumen, la partición de Irlanda en 1920 fue un evento histórico que moldeó el destino de la isla y tuvo repercusiones duraderas.

    La división política y sectaria que resultó de esta decisión continúa influenciando la política, la sociedad y la economía de Irlanda del Norte y la República de Irlanda hasta el día de hoy.

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