El código de la vida al descubierto: ¿Hacia dónde nos lleva la biotecnología?

El Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia ha celebrado recientemente una jornada sobre las posibilidades y riesgos que plantea para la sociedad la actual investigación genética.

Uno de los expertos convocados en la misma ha sido el expresidente del Comité de Bioética de España, Federico de Montalvo, vicerrector de Relaciones Institucionales y secretario general de ICADE, forma también parte de la Pontificia Academia de Ciencias para la Vida desde hace dos años y, como jurista renombrado en el ámbito de la bioética, ha aportado a la jornada una visión desde el derecho sobre el futuro de tecnologías que avanzan a pasos agigantados y plantean interrogantes de profunda importancia para el futuro de las sociedades humanas y del derecho, en sí mismo.

En su intervención en el encuentro del Observatorio, se centa en las dudas que surgen con el desarrollo la biotecnología.

Visto el concepto de biotecnología, y e ambitos en los que se puede aplicar y de hecho se aplica, nos centraremos en la importancia que el conferenciante, Federico Montalvo ha destacado, y que no es ni mas, ni menos que la Necesidad de Regulación, haciendo necesario una reflesión soble ello

Y todo ello por lo que hemos visto en los apartados anteriores, ya que puede ofrecer a la humanidad muchas ventajas y herramientas positivas, pero también tiene su lado oscuro.

El debate está en cómo hacerlo, si de la manera clásica, estableciendo reglas que son supuestos de hecho muy claros con una consecuencia jurídica; o de una forma más flexible, más abierta, a través de unos principios que deben respetarse y que luego se aplican a cada caso.

En base a todo ello, debemos advertir en la necesidad de una imperiosa necesidad de una regulación prudente de la biotecnología, partiendo de un enfoque basado en principios más que en reglas estrictas.

La idea que Federico de Montalvo defiende, es no regular el avance biotecnológico a través de reglas precisas sino mediante principios.

Es imposible intentar prever lo que va a ocurrir en el área del desarrollo biotecnológico; mantiene por eso considera que hay que trabajar más con principios que con normas. El reciente reglamento de la Unión Europea sobre inteligencia artificial (IA) va también en esa dirección.

Este enfoque flexible permitiría adaptarse a la rápida evolución de la tecnología y a situaciones imprevistas.

Esta regulación, según especialistas en deberá estar basada en los siguientes principios, como son;

Flexibilidad y Adaptación:

Las reglas rígidas pueden quedar obsoletas rápidamente en un campo que avanza tan rápido como la biotecnología. Una regulación basada en principios proporciona un marco que puede adaptarse a nuevos desarrollos y situaciones no previstas.

Interacción con la Bioética:

Los comités de bioética juegan un papel crucial en proporcionar perspectivas éticas que complementan la interpretación legal, ayudando a los jueces a tomar decisiones informadas y equilibradas.

En lo que refiere al ambito juridico, advierte que, esta nueva legislación europea plantea tres cambios.

El primero, la forma de enseñanza en las facultades de Derecho, que debe cambiar.

Al no saber claramente cuál es la consecuencia jurídica de un supuesto de hecho, tendrán que aprender a trabajar con principios.

Por eso, los estudiantes no deben desarrollar tanto la memoria como su capacidad de argumentación e interpretación, su capacidad de interrelacionar conceptos.

La segunda cuestión se refiere a los jueces, que van a tener un papel esencial, pues el legislador nunca va a ser capaz de prever todo.

El juez sabe interpretar el derecho, pero en estos casos complicados y tan abiertos los comités les pueden ofrecer recursos para la solución jurídica.

Por ello, los Comités serán una pieza esencial y funcdamental, así como de sostén y ayuda a tales fines, una conexión, entre el papel del juez en la resolución de conflictos, autorizando o prohibiendo una actividad, y las fórmulas o propuestas que le haga el comité de bioética.

Trabajar con principios no es tan sencillo como aplicar directamente la consecuencia jurídica a un supuesto de hecho, de modo que necesitarán un plus de formación. Estamos ante un área que está creciendo enormemente.

Finalmente, esta legislación más flexible va a dar un protagonismo muy importante a la bioética.

Los riesgos más grandes, que destaca, y corre la sociedad humana ante esta perspectiva, según la opinión del conferenciante, se centra en el debate en edición genética está en el objetivo de su uso.

Por decirlo de una manera sintética: curación versus mejoramiento, siendo ambos conceptos difíciles de deslindar.

Partiendo de su pensamiento, podríamos afirmar que unos padres que desean configurar a su hijo en origen, utilizando la edición genética para hacerlo alto o de ojos azules, por ejemplo, se están apropiando de su biografía.

Es decir, la vida tiene un componente de incertidumbre, que es lo que le da sentido.

Una biografía escrita desde su inicio, no es una vida vivida. En el fondo, lo que nos da libertad es la incertidumbre.

«Los padres no pueden apropiarse de la biografía de su hijo decidiendo que sea alto o tenga los ojos azules con la edición genética»

En lo concerniente al aborto, manifiesta De Montalvo, que no hay que criminalizar a la mujer que comete el aborto en determinadas circunstancias.

A los efectos, y ante la pregunta de ¿cómo luchar contra éste sin que existan consecuencias jurídicas?

Mantiene que, esa es la gran paradoja.

Parte de su trabajo se circunscribe en el desarrollo de posibles fórmulas para encauzar este problema. Una de ellas son las ayudas a la maternidad.

En España no existen prácticamente leyes sobre ello. Existe una ley del aborto, pero destaca que no se proporcionan ayudas para que la mujer afronte la llegada de un hijo sin miedo y sabiendo que puede salir adelante.

Hay que luchar contra el aborto a través de la formación y la información.

El problema en España es que la reforma de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, que acaba de validar el Tribunal Constitucional, ha eliminado esa posibilidad.

De todas formas, que en este país siga habiendo anualmente 100.000 abortos después de tantos años de educación sexual no tiene sentido, es algo muy extraño.

Deberíamos tener una sociedad formada en estas cuestiones, así que algo falla.

Hay pocos datos, pero los que existen parecen indicar que hay bastantes casos de aborto repetido o reiterado por parte de algunas mujeres.

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