Tal día como hoy, 5 de agosto de 1858.


Se instala el primer cable transatlántico submarino por el lecho del Océano Atlántico, lo que redujo las comunicaciones entre Europa y América, desde los diez días que se tardaba hasta entonces en enviar un telegrama, a solo minutos. Funcionó solo tres semanas, aunque posteriormente se mejoraron los materiales

El 5 de agosto de 1858, se logró una hazaña tecnológica impresionante con la instalación del primer cable telegráfico transatlántico submarino, que conectaba Europa y América a través del Océano Atlántico.

Este avance revolucionó las comunicaciones de la época, reduciendo el tiempo necesario para enviar mensajes de diez días a solo unos minutos.

Antes de la instalación del cable, las comunicaciones entre Europa y América dependían de barcos que transportaban mensajes, lo que podía tardar varias semanas. La idea de un cable submarino fue propuesta para mejorar la velocidad y la eficiencia de las comunicaciones transatlánticas.

La iniciativa fue liderada por Cyrus West Field, un empresario estadounidense, junto con la Atlantic Telegraph Company. Se necesitaron varios intentos y años de planificación y desarrollo para que el proyecto llegara a buen término. Los barcos HMS Agamemnon y USS Niagara jugaron un papel crucial en el tendido del cable, partiendo de puntos en Irlanda y Terranova respectivamente.

El cable fue tendido a lo largo del lecho del Océano Atlántico, una tarea extremadamente desafiante debido a las profundidades del océano y las limitaciones tecnológicas de la época.

Finalmente, el 5 de agosto de 1858, el cable fue completado, y los primeros mensajes telegráficos se enviaron con éxito entre Queen Victoria del Reino Unido y el presidente James Buchanan de Estados Unidos.

A pesar del éxito inicial, el primer cable transatlántico submarino enfrentó problemas técnicos significativos.

La calidad de los materiales y las técnicas de aislamiento no eran suficientes para soportar las condiciones del océano a largo plazo.

Después de solo tres semanas de operación, el cable dejó de funcionar debido a la degradación del aislamiento y la incapacidad de soportar la alta tensión eléctrica utilizada en las transmisiones.

Aunque el primer cable no tuvo una vida útil prolongada, su instalación fue un logro monumental que demostró la viabilidad de las comunicaciones transoceánicas. Este esfuerzo pionero inspiró mejoras en la tecnología y los materiales, y se realizaron varios intentos posteriores para establecer un cable submarino duradero.

En 1866, un nuevo cable transatlántico fue instalado con éxito, utilizando mejores materiales y técnicas, lo que permitió comunicaciones fiables y continuas entre los continentes. Este logro consolidó la conexión global y marcó el inicio de una era de comunicaciones instantáneas que cambiaría el mundo para siempre.

El primer cable transatlántico submarino de 1858, aunque breve en su funcionamiento, fue un hito en la historia de las telecomunicaciones. Puso las bases para el desarrollo de la infraestructura de comunicación global y mostró el poder de la innovación tecnológica en la reducción de las barreras geográficas.

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