Comienza en Tenochtitlan, capital azteca, la construcción del Templo Mayor o huey teocalli en lengua nativa.
Una pirámide doble con una cara escalonada.
marcó un hito fundamental en la historia del México prehispánico con el inicio de la construcción del Templo Mayor o huey teocalli, en lengua náhuatl, en la capital azteca de Tenochtitlan.
Esta imponente pirámide doble con una cara escalonada, ubicada en el corazón del recinto ceremonial de la ciudad, se convirtió en el principal centro religioso y político del imperio mexica.
Su construcción, que se extendió a lo largo de varios siglos y atravesó siete etapas, fue un esfuerzo monumental que involucró a miles de trabajadores y artesanos.
El Templo Mayor estaba dedicado a las dos deidades más importantes del panteón mexica: Huitzilopochtli, dios de la guerra, y Tláloc, dios de la lluvia.
Cada una de las dos pirámides que conformaban el complejo tenía una altura de alrededor de 45 metros y estaba decorada con esculturas de dioses, guerreros y animales míticos.
En la cima de las pirámides se encontraban los templos, donde se llevaban a cabo ceremonias religiosas, sacrificios y ritos sagrados.
El Templo Mayor no solo era un lugar de culto, sino también un símbolo del poder y la grandeza del imperio mexica.
Su construcción reflejaba la sofisticada arquitectura, las creencias religiosas y las habilidades artísticas de esta civilización precolombina.
Lamentablemente, el Templo Mayor fue destruido por los conquistadores españoles en 1521.
Sin embargo, sus ruinas siguen siendo un testimonio impresionante de la cultura y la historia del México prehispánico y se han convertido en una de las atracciones turísticas más importantes de la Ciudad de México.
